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¡TENGO DERECHOS!

¡TENGO DERECHOS! ¡DERECHOS! Algo del genero de los triángulos y los círculos; era algo tan perfecto que no existía, se podían trazar millares de redondeles con el compás, no se llegaría a realizar ni un solo circulo. Del mismo modo, generaciones de obreros podrían obedecer escrupulosamente las ordenes de Luciano; no agotarían su derecho de mandar, los derechos estaban más allá de la existencia, como los objetos matemáticos y los dogmas religiosos. Y he aquí que Luciano era justamente eso, un enorme racimo de responsabilidades y derechos. Durante largo tiempo había creído que existía por azar a, la deriva: pero se equivoco por haber reflexionado demasiado. Mucho antes de de su nacimiento, su lugar estaba marcado bajo el sol de Ferolles. Ya-aun antes del matrimonio de su padre-se le esperaba; si había venido al mundo era para ocupar ese lugar. ”Existo, pensó, porque tengo el derecho de existir”. Y, quizá por primera vez, tuvo una visión fulgurante y gloriosa de su destino.(Extracto del final de la novela corta de Jean Paul Sartre La infancia de un jefe).
Decidí atreverme, casi por insolencia, tomar este texto de Sartre porque define perfectamente la trama de la realidad humana mejor que cualquier texto jurídico tradicional. ¿Acaso no es cierto que la mayor cantidad de nuestros días obviamos TENER DERECHOS? ¿Debemos tener por cierto el hecho: ”Existo porque tengo el derecho de existir”? ¿El DERECHO HACE POSIBLE LA EXISTENCIA? ¿LA EXISTENCIA DE HECHO POSIBILITA SU REALIDAD TENIENDO DERECHOS? Estas cuestiones son inagotables y, tal vez, son insuficientes las preguntas para obtener una respuesta segura; si formulara más preguntas que ahonden este complejo hecho del vivir, y si con suerte alguna respuesta se obtuviese, esta ultima estaría condenada a la fosilizacion. Porque la historia del hombre la ha substraído, y por lo tanto se encuentra velada la verdad: Justificar la existencia del ser humano.
Pareciera arriesgado desembozar esta idea: justificar la existencia; y en grado ultimo Sartre nos ilumina diciendonos que la existencia se tiene, se posee. Poseemos la existencia por el derecho de existir; Nuestra vida no depende del concepto jurídico de un texto legal o de determinada costumbre ritual. Nuestra existencia es previa al concepto de la estructura que emite el poder, y por estas razones, si existimos porque tenemos el derecho de existir es porque la pulsion que nos arroja sobre la realidad, a la que no le dimos licencias para definirnos, hace inhóspita la relación del ser en el mundo. De esta incomodidad con el mundo nace el tener derecho a la existencia. La inhospitalidad la provoca el otro, el creador de la estructura que nos decide al nacer. Nacemos en un mundo decidido. Aunque en este estado de cosas, no sabemos que ficción se utilizo para establecer las diferencias entre los monos que pensamos y hacemos negocios. Poseer la existencia, tenerla, es un acto humano de apropiacion de su humanidad, esta instancia es tener el derecho a la existencia, a su integridad como tal frente al poder decisor de nuestro destino.
La declaración universal de lo derechos del hombre en su preámbulo reza: ….CONSIDERANDO ESENCIAL QUE QUE LOS DERECHO HUMANOS SEAN PROTEGIDOS POR UN RÉGIMEN DE DERECHO, A FIN DE QUE EL HOMBRE NO SE VEA COMPELIDO AL SUPREMO RECURSO DE LA REBELIÓN CONTRA LA TIRANÍA Y LA OPRESIÓN…
Resalto este párrafo entre otros por ese supremo recurso: La Rebelión. Este recurso impulsa al hombre frente a la hostilidad de un régimen local o internacional a rebelarse y hacer conciente su derecho a la existencia y exigirlo por rebelión. No obstante solo occidente o sus aliado hacen visible este texto. Y debo señalar (para observar el presente) que la Franja de Gaza ha sido condenada al peor de los tormentos poseer la existencia sin derecho a ella.
Imaginemos a un niño palestino que nace y vive como puede en esa franja. Al crecer y, si tiene la gracia divina de su religión se desarrollara y vivirá entre la espada de Israel, sin juicio previo, y la pared Palestina sobre la cual solo podrá ver la sombra de su enemigo Judío con la espada. Como se advertirá ese niño ya fue decidido en su destino: Una existencia sin derecho a ella. Su lema de vida sera: Existo entre la espada y la pared.
Para cerrar esta inconclusa anotación hago evidente lo escrito: El primer derecho es a la existencia, dándole sentido a las decisiones que involucra nuestra vida; pero aun así pareciera que para los otros la existencia no tiene precio: es gratuita.
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