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SENTENCIA DEL CASO URBANI

Causa n° 2656 VER DESDE SCBA.DOC

CASO URBANI.DOC

“HERRERA  MONZÓN, Emiliano Alejandro y PÉREZ GRAHAM, Oscar Alberto s/ homicidio agravado y otros”.

Tribunal en lo Criminal Nro. 6 Reg./11

///n la Ciudad de San Isidro, a los 29 días del mes de abril del año dos mil once, se reúnen los señores Jueces del Tribunal en lo Criminal n° 6 de este Departamento Judicial, doctores María Angélica Etcheverry, Luis María Rizzi y Federico Xavier Tuya, bajo la presidencia de la nombrada en primer término, y con la asistencia de la señora Secretaria del Tribunal, doctora Yamila Anabela Androsiuk, con el objeto de dictar veredicto, conforme con lo dispuesto por el art. 371 del C.P.P., en esta causa n° 2495, del registro del Tribunal, seguida a EMILIANO ALEJANDRO HERRERA  MONZÓN , sin apodos ni sobrenombres, soltero, argentino, nacido el 21 de mayo de 1989 en Belén de Escobar, titular del D.N.I. nº 34.728.455, hijo de Rosa Delia Monzón y de Alejandro Héctor Herrera, con último domicilio en la calle 24 de febrero nro. 3370 de la Localidad de Garín, Belén de Escobar, Pcia. de Bs. As. –actualmente detenido-, y  OSCAR ALBERTO PÉREZ GRAHAM, apodado “gordo”, titular del D.N.I. nro. 18.631.701, soltero, desocupado, argentino, nacido el 17 de diciembre de 1967, hijo de Elsa Noemí Graham y de Héctor Luis Pérez, con último domicilio en Ricardo Fernández y Saavedra de Ingeniero Maschwitz, Partido de Escobar, Pcia. de Bs. As. -actualmente detenido- en la que intervinieron como Fiscales de Juicio, los Dres. Cosme Iribarren y Fernando Rodrigo Caro, los Sres. representantes del Particular Damnificado Dres. Alberto Spagnuolo y Eduardo Rigotti, y ejerciendo la defensa de  los imputados Emiliano Alejandro Herrera Monzón y Oscar Alberto Pérez Graham, los Dres. Juan Martín Cerolini y Gonzalo Diego Paredes Abba respectivamente.-

         Habiéndose efectuado el sorteo para que los señores jueces emitan su voto, resultó designado para hacerlo en primer término el doctor Federico Xavier Tuya, y en segundo y tercer lugar los doctores María Angélica  Etcheverry y Luis María Rizzi, respectivamente, procediéndose a tratar y votar las siguientes

C U E S T I O N E S

PREVIA: La relativa al planteo de nulidad efectuado por el Dr. Paredes Abba.

PRIMERA: La existencia de los hechos en su exteriorización material.

SEGUNDA: La participación del procesado en los mismos.

TERCERA: La existencia de eximentes.

CUARTA: La verificación de atenuantes.

QUINTA: La concurrencia de agravantes.

A la cuestión previa, el Dr. Federico Tuya, dijo:

     En momentos de realizar su alegato, el Sr. Defensor del imputado Pérez Graham, planteó la nulidad del acta de levantamiento de rastros de fs. 174/179 (incorporada por lectura) y aquellos actos que en consecuencia se dictaran, tales como las declaraciones de los testigos Talarico y Flores.

     Señaló el Defensor que no se había cumplido con las formalidades establecidas en el artículo 117 del C.P.P para este tipo de actos, en cuanto no se había contado con la presencia de los necesarios testigos de actuación. Sostuvo que el testigo Enrique Escaurizza al prestar su declaración dijo que nunca había ingresado a la casa de la familia Urbani y que no había presenciado ninguna diligencia en la escena del crimen.

Concluyó que por tales razones y encontrándonos frente a un acto definitivo e irrepetible, lo que se imponía era el dictado de la nulidad propuesta, ello a los fines de no violentar los principios del debido proceso y defensa en juicio.

Ante dicho planteo la Fiscalía señaló que debía rechazarse por entender que no se había probado el perjuicio ocasionado, y que las manifestaciones del testigo Escaurizza debían analizarse en su verdadero contexto, es decir, como el testimonio de una persona de 74 años de edad, a quien no se le podía exigir un mayor esfuerzo al evocar sus recuerdos.

Por su parte el Particular Damnificado dijo que adhería a lo dicho por la Fiscalía, y agregó que el planteo resultaba extemporáneo. Que al no haber realizado su planteo en el momento oportuno y haber consentido la incorporación por lectura del acta en cuestión, el vicio denunciado se encontraba subsanado.

Ahora bien, aún cuando por vía de hipótesis se admita la irregularidad señalada, la nulidad planteada por la defensa del imputado Pérez Graham no puede prosperar. Señalo en primer lugar, que la moderna doctrina ha dejado de lado el antiguo sistema formalista que exigía la estricta observancia de las formas, asimilando nulidad con irregularidad, cualquiera fuera el grado de esta última. Era evidente que esta tesitura contradecía los fines asignados al proceso dejando de lado los intereses por él custodiados, no sólo favoreciendo indebidas e injustificadas prolongaciones del procedimiento (conf. Jorge A. Clariá Olmedo, “Tratado de Derecho Procesal Penal”, Tomo IV, pág. 192, Edit. Ediar, Buenos Aires, 1964;), sino también otorgando indirectamente a las partes, una herramienta supresora de prueba.

Actualmente, se atiende a la consideración del concreto destino de la actividad reglada por la ley procesal, a los fines del proceso, distinguiéndose entre formas sustanciales y no sustanciales; entre requisitos esenciales o meramente accidentales en la conformación de los actos, y por este camino se arribó a la conclusión de que sólo cuando se está frente a exigencias sustanciales en miras a la defensa de los intereses tutelados por el proceso y a los fines específicos y genéricos de cada acto podían funcionar las sanciones procesales, principalmente la nulidad, para impedir, eliminar o reducir la eficacia de la actividad irregularmente cumplida.”(conf. Op.cit. p.147/8).

     Esta función de las sanciones procesales, no debe hacer perder de vista que su ultrafinalidad es, en términos generales, impedir la indefensión del imputado; por lo que, consecuentemente, si a pesar de la irregularidad del acto o del trámite en general, dicha indefensión no se produce, ninguna razón práctica tendría la declaración de nulidad. Ya proclamó Manzini, que el proceso penal no es un ejercicio académico, y las formalidades procesales no son un fin en sí mismas. (conf. op. cit. pág. 226 y 227).

La declaración de nulidad y de lo actuado en consecuencia, tal como lo pretende la defensa de Pérez Graham, necesariamente significaría una decisión de extrema gravedad procesal que indefectiblemente requiere la formal apoyatura en circunstancias igualmente graves y la demostración concreta y precisa de cómo estas circunstancias operaron en perjuicio y desmedro del derecho de defensa, aspectos sobre los que la parte quejosa no logró congregar razones convincentes.

Si sobre la base de una confusa declaración testimonial, prestada por quien en la audiencia de debate al ser interrogado sobre las condiciones de su participación en el acto que se quiere impugnar, visiblemente turbado se desdijo y vaciló en sus respuestas repetidas veces, el Tribunal consintiera en aplicar el drástico remedio de la nulidad, estaría incurriendo en una arbitrariedad manifiesta, que atentaría directamente contra el proceso con inadmisibles consecuencias de dispendio jurisdiccional que podrían resultar perjudiciales incluso para el propio imputado peticionante; máxime si tenemos en cuenta que se trató de una persona de 74 años de edad, que en definitiva aunque algo dubitativo, reconoció su firma en el acta así como también su participación en dicha actuación.

A todo lo dicho debe agregarse una circunstancia que resulta verdaderamente importante, y que se relaciona con la ya mencionada ausencia de perjuicio por parte de los imputados. Nótese que en el acta impugnada se dejó constancia de los “rastros” levantados por los peritos en el lugar de los hechos. Entre ellos fueron destacados por el Ministerio Público las huellas digitales encontradas en el rodado renault 18, y en un alhajero propiedad de las víctimas. Estos rastros (huellas) revelaron la identidad del imputado Herrera, quien al prestar declaración ya había reconocido su participación en los eventos.

Estos “rastros” en nada implican al imputado Pérez Graham cuya defensa ha sido la autora de la impugnación aquí tratada, a lo que se agrega que de dicho acto, ninguna consecuencia afectó directamente a Pérez Graham, y que el otro encartado y su defensa, no manifestaron haber sufrido ningún perjuicio derivado del mismo.

En sustento de lo que se viene apuntando, también la jurisprudencia es coincidente. Así ha dicho la Corte Nacional, que en materia de nulidades procesales prima un criterio de interpretación restrictiva y sólo cabe anular las actuaciones cuando el vicio afecte un derecho o interés legítimo y cause un perjuicio irreparable, sin admitirlas cuando no existe una finalidad práctica, que es razón ineludible de su procedencia, pues se exige, como presupuesto esencial, que el acto impugnado tenga trascendencia sobre la garantía de la defensa en juicio o se traduzca en la restricción de algún otro derecho. De otro modo, la sanción de nulidad aparecería respondiendo a un formalismo vacío, en desmedro de la idea de justicia y de la pronta solución de las causas, en lo que también está interesado el orden público. (“Bianchi, Guillermo Oscar s/ defraudación, 27/06/2002, Fallos 325:1404)

Lúcidamente se señala en el mismo fallo que no debe confundirse el respeto a los recaudos que tienden a asegurar la protección del ejercicio de una garantía constitucional con la incolumnidad de la propia garantía, pues suponer que una hipotética omisión formal pudiera causar la nulidad del acto, implicaría convertir a los medios tendientes a proteger el ejercicio de aquella garantía en una garantía en sí misma, con olvido del carácter meramente instrumental que tales medios revisten.

También nuestra ley procesal, con la última reforma del art. 117 se ha hecho eco de este sano criterio.

     En otro orden de ideas, en consonancia con la doctrina de “Rayford, R.” (Fallos 408:733) es preciso apuntar que no ha existido en el proceso un solo cauce de investigación, sino varios, todos ellos coincidentes, por lo que aún si el acto procesal señalado como impugnable lo fuera, consta en forma expresa la existencia de actividad independiente que habría llevado inevitablemente al mismo resultado.

     Salvo casos expresamente previstos como violaciones sancionables, queda a criterio del juez determinar si la inobservancia de las normas procesales, al cumplirse la actividad, es esencial o accidental, pero siempre resguardando el criterio restrictivo que rige la materia, pues la idea de justicia impone que el derecho de la sociedad a defenderse contra el delito sea conjugado con el del individuo sometido a proceso, de forma que ninguno de ellos sea sacrificado en aras del otro, y tan delicado equilibrio se malogra cuando se abusa de la facultad de anular actos procesales en casos en que resulta innecesaria tal anulación para preservar la garantía de la defensa en juicio o debido proceso, lo que puede tornar, en la práctica, estéril la persecución penal del delito (Disidencia de los Dres. Augusto César Belluscio y Gustavo A. Bossert en Fallos, 317:1985).

Por todo lo expuesto, entiendo que la nulidad introducida debe ser rechazada (Art. 201 C.P.P. y concordantes).

A la cuestión previa la Dra. Etcheverry, dijo:

 Adherir al rechazo de la nulidad planteada por el Sr. Defensor, ello conforme los argumentos señalados  por el Dr. Tuya. (Arts. 201 y concord. Del CPP)

 

A la cuestión previa el Dr. Rizzi, dijo:

     Adherir al rechazo de la nulidad planteada por el Sr. Defensor, ello conforme las mismas razones y fundamentos señalados  por el Dr. Tuya. (Arts. 201 y concord. Del CPP)

    

A la primera cuestión, el doctor Federico Tuya, dijo:

     Concluida la audiencia de debate, oídas las partes y formalizada la deliberación en sesión secreta por este Tribunal, comenzaré por señalar que la Fiscalía imputó los siguientes hechos:

     Hecho nº 1:

“Con fecha 10 de octubre de 2009, siendo alrededor de las 03.30 horas, en circunstancias en que quienes fueran identificados como Darío Cristian Villafañe –menor de edad-, Jonathan Julián Aguirre –menor de edad-, Oscar Alberto Pérez Graham y Emiliano Alejandro Herrera, se hicieron presentes a bordo del rodado marca Renault 18, dominio colocado WJM-315, de color rojo en las inmediaciones de la finca sita en Avenida Liniers nº 1988 de la Ciudad y Partido de Tigre, siendo conducido el rodado por Pérez Graham, quedándose estacionados  en la playa de estacionamiento contigua a la vivienda mencionada. Acto seguido, y luego que arribara al lugar Santiago Urbani en su vehículo marca Chevrolet Corsa Azul, dominio colocado GSW-997 y lo estacionara en el interior del parque de la vivienda de una vecina identificada como María Rosa Escauriza, los imputados antes mencionados procedieron a su interceptación cuando se disponía a cerrar el portón de ingreso, y lo obligaron a desplazarse junto con el rodado Chevrolet antes mencionado hacia la vivienda sita en la Avenida Liniers Nº 1988, estacionando el vehículo en cuestión frente al garaje de dicha finca. Teniendo reducido al mentado Urbani con armas de fuego descriptas como  revólver cromado, armas de puño, y una escopeta de dos caños con un solo martillo percutor recortada en su culata y cañón, ingresaron a la vivienda dirigiéndose a la habitación de Florencia Urbani, a quien también redujeron al tiempo que tenían reducido en el suelo a su hermano Santiago; ello mientras Oscar Alberto Pérez Graham se encontraba parado junto al rodado Chevrolet Corsa con el motor en marcha a la espera de sus consortes. Que una vez dentro de la vivienda revisaron dicho sitio en búsqueda de dinero y elementos de valor, en tanto uno de los imputados trasladó a Florencia Urbani a la habitación de Julia Mónica Rapazzini –progenitora de Florencia y Santiago Urbani- donde procedieron, siempre bajo intimidación de armas de fuego, a la sustracción de distintos elementos. En esos momentos, el imputado Darío Cristian Villafañe, quien se había quedado junto a Santiago en la habitación, con el objeto de facilitar y consumar la consumación del delito de robo que venían cometiendo y a fin de  procurar su impunidad y la de sus consortes, le disparó a Santiago Urbani con la escopeta de caño recortado del calibre 20 que portaba, impactando dicho disparo en el cráneo del mencionado Urbani, causándole la muerte de inmediato, para luego continuar con la sustracción de diversos elementos obrantes en el domicilio. Luego de ello, los encausados se dieron a la fuga del lugar en poder de, entre otros elementos, dos mil pesos ($ 2000) aproximadamente, alhajas entre las que había anillos y cadenas varias, siendo que una de ellas poseía el calendario maya en plata y oro, una laptop marca Exo, una filmadora Panasonic, una máquina de fotos digital Panasonic, dos PC completas, medicamentos clonagin (clonazepan), tres celulares nros. 1560414029, 1530035148 y 1553884816, dos guitarras eléctricas marca Jackson, una pedalera, una maquina de afeita Philips, una depiladora personal y llaves de un rodado Clio, como así también sustrajeron el rodado marca Chevrolet Corsa azul petróleo, dominio GSW-997 propiedad de Santiago Urbani, en el que cargaron los elementos antes descriptos y se fugaron del lugar tomando por Avenida Liniers, luego por la Ruta 197 hasta la calle España, de allí a la colectora este de la Autopista Panamericana, para luego subir a la mencionada Autopista -en la intersección de la colectora y Avenida Henry Ford- con dirección a la Localidad de Garín habiendo sido hallado el rodado totalmente quemado. Los encartados se encargaron de incinerar al rodado de mención en la intersección de las calles Lamberti esquina Olivetti, de la Localidad de Garín, Partido de Escobar, ello luego de  que dejaran los elementos sustraídos -o alguno de ellos- en la finca de uno de los imputados –Villafañe- sita en la calle Sulling nro. 2218 de Garín, Partido de Escobar”

     Hecho nº 2:

“Que, entre las 16:00 horas del 9 de octubre  y las 00.20 horas del 10 de octubre de 2009, Oscar Alberto Pérez Graham mediante el uso de ganzúa, llave falsa o similar, se apoderó ilegítimamente del rodado marca Renault 18, dominio colocado WJM-315, de color rojo, propiedad de Luis Oscar Alberto Benítez, quien había dejado su rodado estacionado en la vía pública frente a su vivienda debidamente cerrado, es decir sobre la calle Juan XXIII 1266, entre Colectora Oeste y Remedios de Escalada, San Martín, Localidad de Garín, Partido de Escobar, vehículo que luego fuera utilizado para perpetrar el hecho descripto precedentemente”

 

Hecho nº 3:

“Con fecha 26 de Julio de 2010, siendo aproximadamente a las 21.50 horas, y en circunstancias en que personal policial del Distrito de Tigre, advirtió la presencia del imputado en autos parado con otro sujeto de sexo masculino, junto a una motocicleta y un vehículo Renault Kangoo, ello en la banquina de la Ruta 26 a 200 metros de Autopista Panamericana -en dirección a Maquinista Savio-, Pérez Graham haciendo caso omiso a la voz de alto policía que le fue impartida por los referidos numerarios policiales, ascendió al motociclo y emprendió su fuga hacia la localidad de Maquinista Savio, haciéndolo por la Ruta de mención, dándose inicio a su persecución, siendo que al darle alcance se le imparte nuevamente la voz de alto, a lo que nuevamente no hizo caso, extrayendo de entre sus ropas una pistola calibre nueve milímetros marca Browning con escudo de la Policía Federal Argentina, con numeración suprimida, de la que no contaba con la debida autorización legal para su tenencia y/o portación, abriendo fuego en varias oportunidades directamente hacia el personal policial que intentaba su detención, impactando al menos dos de los disparos en el capot del vehículo con el que era perseguido Pérez Graham, agresión que fue repelida por los numerarios policiales efectuando disparos hacia la zona baja de la motocicleta, no obstante lo cual no detuvo su marcha y a 100 metros de la calle Ceibo y  Ruta 26 el imputado perdió el control del rodado en el que huía, cayendo de la motocicleta, siendo finalmente detenido por los agentes del orden actuantes, luego de que nuevamente intentara huir corriendo, e trepara el portón de una Casa Quinta ubicada en el lugar, logrando ser detenido, procediendo el personal interviniente a incautar la pistola nueve milímetros ya referenciada.”

La prueba producida en el transcurso del debate y que acredita su existencia es la siguiente:

Hecho nº 1:

     1) En primer lugar declaró ante el Tribunal la testigo Julia Mónica Rapazzini, madre de la víctima quien manifestó que el día 10 de octubre de 2009, llegó a su casa aproximadamente a la una de la madrugada, mientras que su hija lo hizo alrededor de la una y media. Que dejó las luces encendidas de adelante y de afuera de la casa para que las apague el último que arribara, y que faltaba llegar Santiago porque esa noche cenaba con sus amigos. Luego de que su hija la saludara antes de acostarse se quedó dormida. Dijo que en forma repentina la despertó un portazo, aproximadamente a las dos y media o tres de la mañana, lo que le llamó la atención por que Santiago era muy prudente y silencioso, entonces se sentó en la cama a esperarlo hasta que fuera a saludarla. Agregó que a su habitación se ingresa desde el baño o desde la puerta de la habitación. Seguidamente añadió “… ví por el lado del baño a dos sujetos y otro ingresó por la habitación … pregunte qué pasa y prenden la luz, uno estaba con mi hija … los dos sujetos estaban con una pistola o revólver y me dicen que me quede tranquila que era un robo… uno de los sujetos se va… dejaron a mi hija conmigo y el otro sujeto se quedó apuntándonos, me pidió plata, entonces le pido que me alcance la cartera y le di toda la plata… te doy las tarjetas pero déjame los documentos…. me respondió que no le interesaban las tarjetas… en la habitación había una cómoda de la cual comenzó a levantar las alhajas… sacó unos anillos y otras alhajas y los tiró cuando le dije que no valían mucho… en medio de todo esto uno de los sujetos entraba y salía de la habitación y de repente se escuchó un ruido, pensé que rompían cosas en la cocina, entonces mi hija me dijo que había sido un tiro y le dije no, fue como una explosión… no pensé que era un tiro, sino una explosión como si hubieran tirado platos… el sujeto que estaba apuntándome siguió sacando cosas… entonces entró uno a la habitación y le habla al oído… este no le da bolilla y sigue buscando cosas… luego vuelve el otro y le dijo nos tenemos que ir… y se van, en ese momento me levanté y agarré el pulsador de Prosegur y apreté el botón pánico… entonces vino uno de los sujetos corriendo a la habitación con algo abajo del brazo, entonces tiré el pulsador arriba de la mesita de luz… el sujeto agarró todos los anillos que había dejado el otro y se acercó con esa cosa abajo del brazo, no sabía qué era, entonces manoteó  de la mesita de luz un sobrecito que era para poner cigarrillos, que tenía reales y una cadenita… se lo llevó… y se llevó el celular y el pulsador… trató de sacar el DVD pero con tantos cables más lo que tenía en la mano no pudo hacerlo… se puso mal y me dijo dame rivotril… le expliqué que era clonazepan y le di la caja, entonces sacó los blíster y me tiró la caja … y se fue…”

A preguntas del Agente Fiscal, respondió que los dos sujetos que entraron primero tenían armas plateadas o grises, de tamaño corto, sin poder diferenciar si era revólver o pistola, no eran de color negro, pero señaló que ambos estaban armados y que las armas eran parecidas.

La dicente también refirió que ella y su hija permanecieron todo el tiempo del atraco con un solo individuo, en tanto entraba y salía de la habitación un segundo sujeto. Señaló que luego de oír el estruendo, quien entraba y salía de la habitación, ingresó y le habló al oído al sujeto que permanecía junto a ellas, indicando que este sujeto no le dio bolilla y continuó con la sustracción de diversos elementos que se encontraban en la habitación. Que entonces el sujeto que entraba y salía, ingresó por segunda vez y le dijo al sujeto que permanecía en la habitación “nos tenemos que ir”.

A preguntas del fiscal sobre los elementos que le habían sido sustraídos, indicó que no podía precisarlo porque todavía no había hecho un inventario, pero recordó que le habían sacado una cajita de acrílico con collares y que sobre esa cajita se pudieron sacar huellas dactilares porque a la caja la encontró tirada en el living, porque se habían llevado lo de adentro.

También refirió que eso “largo que vio debajo del brazo del sujeto”, era la escopeta, con la que a su hijo le habían volado la cabeza. Tras exhibírsele el efecto nº 2434-escopeta- la reconoció como la que llevaba debajo del brazo el sujeto que entró en tercer lugar a su habitación y que fue el elemento del que se valió para dispararle a su hijo.

A preguntas de la fiscalía respecto de cómo fue que el tercer sujeto abandonó el lugar dijo:”… me pareció escuchar el timbre… no sé… no puedo dar certezas si vino alguien a buscarlo o alguien entró… pero luego del intento fallido del DVD y de llevarse los medicamentos, el sujeto decidió abandonar la casa… Después de eso, yo estaba escuchando el ruido del caño de escape del auto que estaba sonando… se me ocurrió que se iban a llevar a Santiago… pensé en llamar a la policía y dar la patente, entonces entró Florencia gritando que Santiago estaba muerto, que lo habían dejado tirado al lado de la cama de ella… cubierto con un acolchado…. Cuando llegué, Santiago estaba con los brazos en alto… yo le bajé los brazos porque todavía respiraba… le agarré la cabeza y sentí el agujero y vi la masa encefálica en la pared … le hice respiración por un minuto… pero dejó de respirar… primero llegó Prosegur y luego la ambulancia… la médica me preguntó si respiraba, le dije que no… yo ya sabía que no había nada que hacer… aunque Santiago hubiera vivido habría sido una planta… le habían volado la cabeza … después no me acuerdo de nada… lo tengo todo muy confuso…”

A preguntas formuladas por el Representante de la Vindicta Pública, sobre las particularidades del vehículo Chevrolet Corsa de Santiago, la dicente señaló que el rodado tenía un tacómetro, un parlante grande “boofer” que ocupaba todo el baúl, era muy llamativo, no convencional y que también se lo llevaron.  Seguidamente, se le exhibió el efecto nº 2434 –boofer- reconociéndolo como el que tenía el vehículo de su hijo.-

A otras preguntas dijo “… puedo reconocer a las personas… la que me apuntaba a mi… era uno de los menores que reconocí en el otro juicio, tenia marcas en la cara, el otro es uno morochito no tan alto como el que me apuntaba a mí… pelado, pelo corto… era la persona que entraba y salía… a preguntas de la fiscalía de si podía identificar a éste último sujeto dentro de la sala de audiencias, respondió que sí, señalando a Herrera”.

Luego de esta afirmación agregó “… el que me apuntaba era “Pipi”, Jonathan Aguirre, el de la escopeta era Darío Villafañe… el que entraba y salía era Herrera… Darío vino a la habitación después que apreté el pulsador y empezó a sacar cosas… yo escuchaba el auto y el timbre… no sé si se mandaron mensajitos…”

A preguntas de la defensa del imputado Pérez Graham, respondió que “… Santiago le habrá dado las cosas, todo estaba muy ordenado en la habitación de Santiago, porque no lo dejaron en su habitación… lo llevaron a la habitación de Flor y lo tiraron boca abajo en el piso y llevaron a Florencia a mi habitación… de Santiago se llevaron todo, las guitarras, las pedaleras… había un montón de cosas en la habitación de Santiago… estaba todo a la vista, en estantes… las medallas y trofeos… yo no sabía en que espacio estaba Santiago… no les perdono porque no me lo trajeron a mi hijo… porque me separaron de mi hijo…”

A otras preguntas respondió “…al momento de escuchar el estruendo estaba sólo Pipi conmigo y Florencia, el sujeto que entraba y salía no sé donde estaba, estaría con el otro sujeto, no sé…”

Sobre la duración del suceso refirió que todo llevó unos 30 o 45 minutos y que no pudo precisar si entre ellos se comunicaban telefónicamente, pero observó que el sujeto que la apuntaba “Pipi” metió su otra mano en el bolsillo, sin poder precisar si enviaba mensajes de texto o estaba mirando el celular.

2) A su turno Florencia Urbani, hermana de Santiago Urbani prestó declaración durante el debate, y manifestó que el día 10 de octubre de 2009 llegó del cine aproximadamente a la una y media, saludó a su madre y se fue a dormir, para luego, en medio de la noche, ver encendida la luz y a un señor con un arma que revolvía sus cosas y que le dijo “… que me quede tranquila que estaban robando… entonces agarré la billetera y se la mostré, me dijo que quería más plata… me levanto de la cama… y ví a mi derecha a mi hermano en el piso dado vuelta… salí de la habitación a la cocina y todo estaba revuelto, mi perra estaba ladrando, ahí me encontré  con otro de los chicos que estaba con una escopeta larga y un palo tratando de que no se saliera la perra… seguimos para la habitación de mi mamá, entré y le dije que se quede tranquila que nos estaban robando, encendí la luz… y el sujeto me dijo que fuera a la cama y me tiro al lado de mamá… se pusieron a revolver en la cómoda… y le empezaron a pedir cosas a mamá. Entonces escuché el tiro… y empezó a entrar gente… el chico que había visto y uno más… uno le dice al que me había traído… vamos que nos tenemos que ir… se van ellos y entra el que había visto con el palo y la escopeta… le pidió cosas a mi mamá, agarró el rivotril, alhajas y le gritaron nos tenemos que ir… lo vinieron a buscar y forcejeó con un DVD… le dijeron vamos, vamos y se fue… cuando escuché que el auto se fue…. corrí a mi habitación y cuando llegué mi acolchado estaba sobre Santiago y había manchas de sangre… cuando lo saqué… vi a Santiago en el piso con una herida en la frente y le dije a mamá gritando que llame al 911, mamá estaba en la cocina… no entendió que pasaba… me dejó el teléfono  y se fue con Santi y llamé al 911 y me dicen que ya sabían, que llame al 103… a la ambulancia… volví a mi habitación y mamá me dijo que Santiago se ahogaba en su propia sangre, me puse el pantalón fui a esperar a la ambulancia y llegó el señor de Prosegur… llega la ambulancia a los dos minutos  más o menos… entra uno y después otro… y sale el segundo con el botiquín y me dijo que ya no había nada que hacer… antes de entrar a casa le pregunté al de Prosegur si había visto a alguien y me dijo que no pero que había un auto Renault rojo que estaba estacionado en una canchita de fútbol… después llegó la policía…”

Interrogada la testigo por el Sr. Agente Fiscal acerca de las armas que vio en el suceso, respondió: “ví dos armas… la primera cuando me levanto era un arma cortita, cromada y la otra que vi es la escopeta…”  y tras exhibírsele el efecto nº 2434 -escopeta- la reconoció como el elemento que observó en poder del individuo que vio en segundo término.-

Asimismo, agregó “…el que me llevó a la habitación es el que tenía la cromadita que me dijo me tranquilice … la primer persona que ví era de tez blanca labios finitos y del lado izquierdo un arito o un lunar… estaba de negro… era alto, altura promedio… el otro chico era de pelo negro o marrón con un poco de altura en el pelo… el de la escopeta tenía tez más oscura … cara regordeta … ojos saltones, labios gruesos más bajo que el otro… y al salir de mi habitación se puso una capucha…”

A la pregunta de la Fiscalía de si podía reconocer entre las personas que había en la sala de audiencia, a alguno de los sujetos que anteriormente describió, señaló a Herrera como aquél individuo que la llevó hasta la habitación de su madre, y como quien al momento de los hechos tenía el arma cromadita y refirió “…en el momento del tiro estaba él – Herrera- y otro que entraba y salía …  no recuerdo mucho… luego del tiro pasó un minuto o dos y se retiró y me dejó a solas con mi mamá unos dos o tres minutos, fue cuando mi mamá tomó el pulsador de Prosegur y regresó primero el de la escopeta… después empiezan a gritar y vuelve el primero y el otro chico a buscarlos, se van pero el de la escopeta sigue intentando sacar cosas… y luego se va…”

Preguntada sobre las características del vehículo Chevrolet de su hermano Santiago, afirmó que “…el auto era un corsa, tenía un booffer en el baúl que dejaba muy poco espacio para el supermercado… el auto era de un color azul especial, estaba en buenas condiciones y se llamaba Poseidón… era diferente en toda zona norte y también tenía un tacómetro traído de EEUU…”. Seguidamente, se le exhibió el efecto nº 2434 –boofer- reconociéndolo como el que tenía el vehículo de su hermano en el baúl.-

Respecto de los elementos que se habían sustraído señaló: dos monitores, una laptop, un IPod , una cámara de fotos, una videocámara, guitarras de Santiago, una de ellas de edición limitada, un pedal multifuncional y el vehículo de Santiago, en el cual se fueron los sujetos.-

A otra de las preguntas respondió que entre el momento en que se escuchó la detonación hasta el momento en que volvió a ingresar a la habitación quien entraba y salía, pasó uno o dos minutos, en tanto desde ese momento hasta el instante en que la testigo pudo llegar hasta donde se encontraba su hermano pasaron unos cinco o siete minutos.

Interrogada si durante el transcurso de los hechos el vehículo estuvo en marcha, precisó que en el momento en que todo ocurrió su perra ladraba y no lo escuchó, sin embargo luego cuando se produjo la detonación, comenzó a prestar atención a lo que estaba sucediendo. Agregó que cuando vio regresar al chico de la escopeta, señaló que era el que no estaba con ellas, supo que algo le había pasado a su hermano, entonces comenzó a prestar atención al ruido del escape del auto de Santiago, pudo escuchar cuando lo aceleraron y cuando se fueron. Asimismo, añadió que no vio a los sujetos comunicarse por algún medio con el exterior y que su percepción fue que Santiago pudo haber peleado con el señor o que este se violentó, que hubo un incidente, pero sólo quería saber si su hermano estaba bien, por eso cuando escuchó que el auto aceleró, corrió hasta su habitación.

3) También, durante el debate, oímos a  María Rosa Escauriza, vecina de los Urbani, quien refirió que si bien no recordaba la fecha del hecho sabía que el mismo había ocurrido en el mes de octubre. Señaló que su casa se separa de la de los Urbani por una cancha de futbol cinco, y que su vivienda tiene al frente una parte para estacionamiento y luego está su casa. Recordó que en horas  de la madrugada, se despertó y se dirigió a la cocina y por una ventana que da al patio de su casa, vio a dos personas que hacían ruido intentando encender el auto de su vecino Santiago, así indicó que  “… les costaba encenderlo, entraron y salieron enseguida con el auto… dejaron el portón abierto… él nunca lo dejaba abierto así que salí y cerré el portón… cuando volví a salir había una persona en la puerta sobre la vereda hablando con un celular, me volví y cerré la puerta… era alto, rapado, pelado… lo vi de espaldas… Santiago guardaba el auto en mi casa, pero cuando volví a entrar vi que el auto de Santiago estaba en su casa de culata como para salir para adelante… la parte trasera contra el portón y vi dos personas que cargaban cosas en el auto, después escuché como si hubieran tirado una piedra, al que vi hablando por celular estaba ahí, no vi el movimiento que hacía esta persona… sentí como que habían tirado algo… enseguida entré y llamé al 911 y me quedé adentro… el auto lo sacaron como si no supieran manejar… me quedé adentro de casa asustada… después vino Prosegur y al rato al Policía… los predios están separados por alambres… no vi quien arrancó el auto… había otra persona en el auto… no las pude ver… la forma en que manejaron el auto no era la forma en que lo hacía Santiago… “

4) Otro de los testigos escuchados durante la audiencia fue Valeria Fabiana Mecozzi, vecina de los Urbani quien manifestó que el día del hecho, era un sábado a la madrugada de un fin de semana largo, y que se estaba preparando para viajar a Mar del Plata. Refirió que los Urbani viven pegados a su casa y que al momento del hecho dejó su auto fuera de su casa porque lo estaban cargando con los bolsos para el viaje, y así vio el auto de Santiago  en marcha, y luego a un señor parado en la puerta a quien le preguntó si estaba con Santiago,  respondiéndole éste de manera afirmativa y agregando que eran amigos. Indicó que era un hombre alto, pelado, con un arito. Cuando vuelve a salir, este sujeto tenía la mochila gris de Santiago, el auto en marcha y la puerta abierta, esto le llamó la atención  y entró a su casa. Un rato después escuchó un disparo que la alarmó, que escuchó muy fuerte, desde el cuarto de Florencia. Seguidamente, su mamá llamó a la casa de Florencia quien le dijo que habían matado a Santiago.

A otras preguntas, dijo que “… el tiempo que transcurrió entre el disparo y que el auto se fuera, serían unos cinco minutos más o menos… el auto estaba de Liniers yendo hacia Panamericana, con la puerta abierta… me llamó la atención que estuviera ahí… le pregunté al sujeto si estaba con Santiago y me dijo que sí … era alto pelado con un arito…” seguidamente en el ámbito de la audiencia de debate, señaló al encartado Oscar Alberto Pérez Graham, como aquél individuo que se encontraba al lado del auto de la víctima de autos, Santiago Urbani, la madrugada de los hechos.

Asimismo, agregó que entre la vivienda de la familia Urbani y la familia Escaurizza, en la playa de estacionamiento de una cancha de fútbol que allí se encuentra, había estacionado un auto rojo, un Renault 18, que estaba preparado como para salir.

A preguntas formuladas por la defensa: contestó “…fui a declarar al otro tribunal… se me exhibieron fotografías… se me exhibieron fotos de los menores… y del señor y lo reconocí y es la misma persona…. Estaba con una amiga de nombre Florencia Luigi, venía a cuidar mi casa porque me iba de viaje… ella estaba adentro … no salió de mi casa… no vio a esta persona… porque no salió afuera, estaba adentro, eran las tres de la mañana.… me dijo que tuviera cuidado pero como me dijo que era conocido de Santiago me quedé con eso… no volví a ver antes al imputado… me llamó la atención que siendo una persona grande tuviera un arito en la oreja izquierda … tenía algo que brillaba… estaba oscuro… no recuerdo que tipo de aro era… no es un lugar iluminado… lo vi a una distancia de 5 o 6 metros… no recuerdo cómo estaba vestido, sólo le vi la cara…”.

5) También declaró el perito de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Ramón Alberto Herrera. Dijo no conocer a los imputados. Explicó que “… mi especialidad es el levantamiento de rastros, vestigios, etc., elementos que sirvan para la investigación… al llegar encontramos un auto rojo sobre la vereda, acordonado, y preservado con personal policial como también lo hacían con la vivienda … era un Renault, me aboco a levantar rastros, en la parte externa no recuerdo donde, además se colectaron colillas de cigarrillos, una campera, una bolsa con cartuchos… se utilizaron reactivos en el interior del auto, no recuerdo si levanté de adentro o externo, pero sí que levanté rastros que fueron rotulados… luego me aboco a la parte interna de la casa…”.

Precisó que la campera tenía en sus bolsillos una bolsa con cartuchos y que la misma estaba en el asiento trasero del vehículo, agregando que el auto estaba preservado, acordonado con una cinta perimetral y el personal policial por fuera del perímetro. Aclaró también que no revisó el motor.

A otras preguntas, respondió que “… en cuanto a la vivienda ingresamos por la cochera, a una cocina, me desplacé a las habitaciones… eran dos en una estaba el cuerpo, en posición decúbito dorsal con un almohada sobre la cabeza y manchado de sangre… se entorna la puerta y del lado interno había una proyección de una perdigonada, dentro de la habitación, aproximadamente a 1,60 o 1,70, un poco más también de altura, estaba por encima de mi cabeza… se hizo un plano, había un perito planimétrico…”.    

Seguidamente se le exhibe el acta de fs. 175, y reconoció como suya la firma allí inserta.

Refirió que la proyección de tejido hemático se encontraba a una altura del metro setenta hacia arriba, indicando que había restos de masa encefálica en el techo de la habitación, y que a su entender, la víctima tenía que estar de pie al momento de recibir el impacto.

Dijo también el perito que las huellas dactilares fueron retiradas de un alhajero y de una lata metálica, del interior de la vivienda, en tanto recordó que de la puerta y ventanilla del lado externo del conductor y del baúl del rodado Renault 18 también se extrajeron huellas. Manifestó que los cartuchos que encontró en la campera eran amarillos, que no recordaba su calibre y que le resultó llamativo el color de los mismos y que no es frecuente.

A esta altura del relato se leyó el informe de fs. 174/179, incorporado por lectura, en el que se detallan los lugares de donde se extrajeron los rastros papilares, a la vez que se describen la totalidad de los elementos hallados y circunstancias destacadas, firmado por el perito Herrera y por el testigo interviniente. En dicho informe textualmente se señaló que a fs. 175: Se realiza la inspección ocular técnica a fines de determinar o verificar la existencia de evidencias que aporten pruebas de interés para la presente investigación, realizando la misma en: vehículo Renault 18 color rojo patente WJM 315 al que se procede a colectar 6 (seis) colillas de cigarrillos del interior del rodado, los que fueron ensobrados, se revisa una campera color verde de su interno se extrae una bolsa de tela conteniendo cartuchos de escopeta, los que fueron entregados a la instrucción, se aplica reactivo físico pulverulento de contraste cromático sobre las superficies lográndose revelar (8) ocho rastros de origen papilar en parte externa e interna del rodado. Se ingresa al interior de la vivienda tipo chalet de construcción en mampostería que cuenta con los adelantos de la época. Se realizan tomas fotográficas de todos los ambientes (5) cinco en los que se observa desorden producto del ilícito, en habitación con frente a la vivienda se encuentra el cuerpo de la víctima en posición decúbito dorsal, el que presenta lesiones de arma de fuego en zona craneana en parte interna de la puerta se observan daños producto de una perdigonada y en pared y techo se visualiza proyecciones de tejido hemático de la víctima, se realiza dictado de rostro con la hermana de la víctima, obteniendo 2 identikit y se colectaron (2) dos rastros papilares (1) de una caja metálica y otro de un alhajero plástico. También se pasó hisopo embebido con solución fisiológica por volante y palanca cambio del rodado”

     A fs. 174vta. obra la descripción de las evidencias incautadas, del lugar de donde fueron extraídas y su identificación:

“….A-1 Puerta del conductor ext, rastro papilar

A-2 Puerta del conductor ext, rastro papilar

A-3 Vidrio del conductor ext, rastro papilar

A-4 Vidrio del conductor ext, rastro papilar

A-5 Baúl del vehículo, rastro papilar

A-6 Baúl del vehículo, rastro papilar

A-7 Vidrio puerta acomp. Lado inter, rastro papilar

A-8 Espejo retrovisor, rastro papilar

A-9 Volante, hisopo con solución fisiológica

A-10 Palanca de cambio, hisopo con solución fisiológica

A-11 Ceniceros, colillas de cigarrillos

B-1 Caja metálica, rastro papilar

B-2 Alhajero plástico, rastro papilar…”

A fs. 176/179, luce un informe sobre la labor pericial de levantamiento de rastros, en el cual se concluye “…De la presente labor pericial se logra incautar y revelar la cantidad total de diez rastros de origen papilar rotulados como evidencia A1, A2, A3, A4, A5, A6, A7, A8, B1, B2. Seis colillas de cigarrillos rotulados como evidencia A11, dos hisopos de algodón embebidos en solución fisiológica para análisis de ADN rotulados como evidencia A9 y A10. Dejándose constancia que los rastros papilares son remitidos a la sección AFIS para su posterior análisis y valorización elevando el resto del material incautado a la Fiscalía interviniente para su diligenciamiento….”

     6) En su oportunidad, el Tribunal escuchó a Carolina Ester Alonso, oficial inspector de Policía, que a la época de los hechos se desempeñaba en el departamento AFIS. En este caso también se procedió a leer el informe pericial obrante a fs. 731 – incorporado por lectura- en el que obra el cotejo de los rastros papilares-dactilares descriptos en el punto anterior y que fueran remitidos a esa delegación. Allí se concluyó que: “… Que de la búsqueda realizada, surge con identidad establecida los siguientes rastros: Nro. 6 y nro. 13, ambos correspondientes al dígito meñique de la mano izquierda, el nro. 6 fue revelado y acondicionado del vidrio delantero izquierdo lado externo de vehículo Renault 18 Pte. WJM-315, identificado como muestra (A-4), el nro. 13 fue revelado y acondicionado de alhajero de plástico habitación de la víctima identificado como muestra (B-2), perteneciente al ciudadano Herrera Emiliano Alejandro; que se halla registrado en el AFIS PBA bajo nro. de NIF 44/01/01692689E (nro. de registro variable)…”

Luego de ello la testigo dijo no conocer a los imputados ni a la víctima de autos, y a preguntas que se le formularon, explicó que “…para llegar a la conclusión nos traen a los peritos las huellas papilares… en acetatos, se establece si cuentan con los puntos mínimos indispensables, se lo valoriza y se lo ingresa al sistema AFIS. Luego  se lo coteja manualmente y se  extraen los quince más parecidos… los cotejé uno por uno y me surgió una identidad… el sistema no es nominativo, porque alguien puede dar tres nombres distintos… no tiene margen de error, no hay dos huellas humanas iguales…”

Agregó que “…las huellas deben contar con doce puntos característicos, no recuerdo cuántos puntos tenían las huellas que nos dieron, pero seguramente doce o más… las huellas del sistema salen de las personas fichadas, personal policial, de seguridad o personas con antecedentes penales…“.

7) El testigo Hugo Gabriel Natiello, subcomisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, al ser oído durante la audiencia de debate, dijo no conocer a los imputados con anterioridad a los sucesos traídos a juicio.  

A preguntas formuladas por la Fiscalía, el testigo manifestó que “… soy el titular de la Comisaría de Tigre 1ª en la actualidad y en la fecha del suceso … nos avisaron de lo que pasó en la vivienda de la calle Liniers, y luego de hacernos presentes en el lugar operamos con la rutina de rigor… dimos aviso al Fiscal… sobre al vereda vimos un Renault 18 rojo, se lo preservó y los peritos establecieron que el auto estaba puenteado… tenía los cables del encendido salidos… fue materia de pericia… a posteriori se estableció que había sido sustraído en la zona de Escobar… observé la labor de los peritos, pero no intervine… el auto tenía el motor caliente… en su interior se encontraron algunos elementos pero no recuerdo bien, creo que una lata o botella de bebida alcohólica, un abrigo, y no recuerdo más… cuando ingresamos a la vivienda, observamos que en el dormitorio que daba al frente se encontraba el chico sin vida, un disparo evidente… sobre la pared una perdigonada, como disparo de escopeta…  de abajo hacia arriba… la casa estaba normal…”

El testigo recordó que a través del sistema de cámaras de seguridad de la municipalidad se había podido ver al rodado Renault 18 circulando antes de los hechos por la localidad de Tigre.

A otras preguntas respondió en relación al día del hecho: “… ingresé a la vivienda… me quedé con la mamá de la víctima conteniéndola, no recuerdo haber visto nada anormal… por ahí un cajón revuelto…” y en relación al disparo efectuado a Pérez Graham en el marco de su aprehensión, refirió no recordar quien lo efectuó, pero que él no lo había hecho.

8) El perito médico forense doctor Carlos Alejandro Flores, manifestó durante la audiencia que efectivamente hizo la autopsia mencionada de fs. 212, respecto de la cual al serle exhibida reconoció su firma, y que estuvo en el lugar del hecho. A preguntas que se le formularon dijo que “… para saber la posición de la víctima tendría que ver el informe del perito balístico, pero aparentemente estaba caída decúbito dorsal con la mano derecha por detrás… teóricamente por la dirección de los proyectiles podría haber estado de pie, pero habría que corroborarlo con la pericia de rastros… yo me dediqué a la víctima…”

Frente ello se le exhibió al testigo el informe de levantamiento de rastros de fs. 174/179 –incorporado por lectura- y a lo ya expresado agregó que en base a los elementos proporcionados la víctima habría estado de pie al momento de recibir el impacto.

A preguntas de la defensa, respondió “… No hago pericias balísticas porque no soy perito balístico, soy médico forense… si hubiese constatado otra lesión  en la víctima la hubiese puesto… que en los informes que realiza consigna consideraciones médico legales respecto de las causales de muerte, pero que a preguntas de las partes puede participar emitiendo la opinión sobre la posición de víctima y victimario… Luego de serle exhibida la escopeta secuestrada señaló que la misma reúne características idóneas como para producir las lesiones descriptas por el declarante en el informe de autopsia… le herida es por disparo de arma apoyada en la cabeza…”.

A preguntas formuladas respondió que se evidenciaba en la víctima lo que se denomina como “golpe de mina de Hoffman” y explicó que con dicho término se identifican a las marcas que se producen cuando el disparo de un arma de fuego se produce a muy poca distancia, aclarando que en el caso que nos ocupa se trataba de un “contacto firme con arma apoyada”

En referencia a ello agregó que pese a tratarse de una escopeta con munición de perdigones, en el caso no hubo “rosa de dispersión” sino que la perdigonada, en base a la corta distancia, funcionó como proyectil.

     A continuación se procedió a leer las distintas piezas mencionadas –y que fueran incorporadas por lectura- haciéndose en primer lugar respecto del acta de pericia de levantamiento de rastros de fs. 174/179 ya mencionada en puntos anteriores a la que me remito en honor a la brevedad. Asimismo se leyeron las consideraciones y conclusiones médico legales del informe de autopsia obrante a fs.208/213 (ptos. 7 y 8), en donde se consignó: “… el occiso presenta: -una lesión contuso perforante de un tamaño de 95 mm x 40 mm, con bordes contusos y estrellados (signo del golpe de mina de Hoffman),  con restos de tatuaje en la zona de la arcada sigomática; que por sus características corresponde al orificio de entrada de proyectiles de arma de fuego denominados perdigones, los cuales por su cercanía han hecho efecto de bala. Dichos proyectiles han seguido una trayectoria ligeramente de adelante hacia atrás, de derecha a izquierda y ligeramente de abajo hacia arriba, lesionando en su pasaje el hueso frontal derecho y la masa encefálica originando una severa dislaceración de la misma incompatible con la vida…”, “…Distancia del disparo corresponde a la distancia (0) de Raffo…”, “…Las lesiones descriptas presentaban todas características vitales…”, “… el cadáver no presentaba signos de lucha y/o defensa…”.

     Finalmente, y a pedido del Dr. Paredes Abba se dio lectura al informe histopatológico de fs. 1033, en el que se concluyó que la herida que presentaba la víctima era una “lesión compatible con herida contuso perforante de carácter vital, con tiempo de sobrevida muy leve”.

9) El policía Ceferino Raúl Hernández, también declaró durante el debate. Manifestó “…me llamaron de madrugada, fui al centro de cámaras e hice el seguimiento, el auto Renault 18 había entrado por Rincón por Santa María, ruta 27, cruzando por la costa va para el lado de la casa de Urbani,  y después vi el otro auto que se va por 197 a toda velocidad y se lo pierde pasando la zona de Talar, y un buen rato después lo vemos por Henry Ford y Panamericana hacia Garín, cree que era el auto de la familia Urbani…”, agregó que “… el Renault 18 no era de la zona… no sabíamos de quien era… me fui con el Sargento Carranza hasta Munro… habían establecido por el número del equipo de gas el lugar en donde lo habían vendido… luego le avisaron desde la comisaría que había sido denunciado como robado a una mujer en Garín… lo habían robado esa misma noche del hecho… se trataba de determinar quién era el denunciante… la mujer lo había ido a denunciar se lo habían robado esa misma noche… el auto no tenía pedido de secuestro los dueños del auto eran una pareja…”.

Finalmente a preguntas del Dr. Paredes Abba, respondió que cuando se enteró del robo del auto rojo eran las 7 u 8 de la mañana, y que antes del poder tocar el vehículo tuvo que esperar a que terminasen de realizar su tarea los peritos.

10) A su turno, el sargento Carlos Hugo Carranza, fue oído durante la audiencia de debate. Explicó su actuación en el hecho que se identificara como n°1, relatando que “…a las cuatro de la mañana, a raíz de un alerta radial, me hice presente en la casa de la familia Urbani, en apoyo de otra unidad que había arribado al lugar… ingresé a la finca, estaba a cargo del móvil el teniente a cargo de la cuadrícula cuatro, me informó de lo que pasaba,… ingresé al living donde estaba la señora y su hija… fui a la puerta de la habitación donde estaba sin vida el joven Urbani… llegué solo a la puerta, no ingresé a la habitación… la casa estaba desordenada… a raíz del robo… en ese momento me dirigí a la vereda de la finca y vía Nextel me comuniqué con la encargada del sistema de cámaras, para solicitarle si las cámaras habían registrado el movimiento o algo… me dijo que el Corsa había sido sustraído de una finca vecina donde se guardaba, y que salió en dirección de la calle Liniers, y en la bifurcación del acceso y la calle Liniers, hizo una maniobra y salió por Liniers hacia 197… fueron pasando los minutos y el vehículo lo toma el cruce de Pacheco y la cámara de la esquina del centro de operaciones, a alta velocidad y sin luces… eso informa el personal de las cámaras… después alrededor de una hora y media o dos, bajé cuando habían compaginado todo y verificamos la fuga del vehículo… dimos la alerta cuando habían pasado 15 ó 20 minutos, y me informa que lo había tomado una cámara de colectora con destino a Henry Ford… ruta 9… se fueron aproximando los jefes, se convocó a los gabinetes de prevención… tratamos de encontrar alguna documentación porque no teníamos la patente del vehículo… se pudo radiar a los 10 minutos de búsqueda… lindante la casa se encontraba un Renault 18 rojo mirando hacia la calle, sobre la vereda, a la entrada de un instituto o algo así, que tiene una playa de estacionamiento… después que fue peritado, tomamos el número del equipo de gas… nos informaron que el equipo a gas había sido comprado en la zona de Munro, en Mitre al 1200… nos dirigimos a esa casa, de venta y colocación de gas, en la localidad de Martelli, no podía informar la titularidad del equipo, pero nos comunicó con la gente de la marca del equipo, y nos íbamos a dirigir ahí… pero antes nos informaron que en la comisaría de Garín se estaba formalizando la denuncia del vehículo, nos dirigimos ahí…”.

11) El testigo Víctor Raúl Benedetti, Titular  de la Comisaría de Pacheco, expresó que en el marco de sus funciones le fueran encargadas tareas investigativas sobre el suceso “…teníamos conocimiento que el vehículo Chevrolet Corsa había ido para Garín por las cámaras… luego del rastrillaje encontramos al auto en la calle Lamberti, frente al arroyo, estaba quemado… lo sacamos por el número de motor… empezamos a preguntar por las viviendas… no es zona de fácil acceso… rastrillamos cuadra por cuadra, en grupos… estaba en una cale de tierra, Lamberti cerca de una cancha de fútbol… algunos testigos dijeron haber visto a tres que prendían fuego el auto… y salieron corriendo para el barrio, y que se escuchó una fuerte detonación de arma de fuego… fueron testigos llevados a la Fiscalía… se escuchó un tiro de escopeta…. contra unos perros…”.

Preguntado en qué otro procedimiento participó, dijo que en el hallazgo del arma de fuego, que fue encontrada a dos o tres cuadras del vehículo Chevrolet Corsa “… recibimos la llamada de un tal Coto, el día 19,  que comentó que un tal Darío había dejado algo en el pozo del baño de su casa… nos dirigimos al lugar… no sabíamos que era… llamamos dos testigos… nos entrevistamos con Coto… el pozo estaba ahí delante… visible desde la calle… a la vista… este chico Coto saca un alambre… era un pozo con una tapa … abajo del alambre un palo, y una bolsa de nylon con algo adentro, llamé a la fiscalía, bajó la policía científica para desembolsar lo que había adentro… había desarmado un pistolón de dos caños, con un solo martillo y la culata…”

     Exhibida que le fue el arma de fuego incautada, la reconoció como la misma que encontraron, asimismo se le exhiben las placas fotográficas de fs. 423 a 426, reconociéndolas como las relacionadas con su relato. Así a fs. 423 obra el pozo con tapa de cemento, a fs. 424 el perito desenvolviendo la bolsa; mientras que a fs. 425 el arma ya desenvuelta y exhibida y a fs. 426 el arma.

     Agregó en su relato que “…De las entrevistas con los vecinos, hablaban de una persona conocida como ‘el tío de Jorgito, el gordo Oscar o el Pelado’, es la misma persona… le tenían miedo porque llevaba a los menores a cometer ilícitos, los venía a buscar con autos robados, con armas, les proveía de pastillas, estupefacientes… le tenían miedo porque los empastillaba… entonces derivábamos los testigos a la Fiscalía… porque no tomábamos las declaraciones…”.

Señaló que esa persona fue individualizaba como Oscar Pérez Graham, a ella se referían con los mentados apodos, habiendo tomado conocimiento que habría amenazado a algunos de los testigos o a un familiar de algunos de los chicos, agregando que en el barrio le tenían miedo por eso.

     A su turno el particular damnificado pidió que se le exhibieran las fotografías de fs. 94/100, respondiendo el testigo que se corresponden con el vehículo siniestrado.

     La defensa de Herrera pidió que le se exhibiera el acta de fs. 94/95, a cuyos fines levantó la oposición a su incorporación por lectura, lo que también consintió la defensa de Pérez Graham.

     De dicha acta, surge el relato del hallazgo y ubicación del vehículo incinerado de la víctima, marca Chevrolet Corsa, identificándoselo por la numeración de su motor y procediéndose a la incautación de la unidad. También del acta se desprenden las referencias de vecinos que notaron el incendio del auto, y una detonación de arma de fuego, además de que vieron a tres personas que abandonaban el vehículo por la calle Lamberti.

12) Seguidamente depuso el testigo Martín Leiro, quien dijo ser oficial inspector de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y no conocer ni a los imputados ni a las víctimas con anterioridad al caso.

A preguntas de la Fiscalía, respondió que cumplía funciones de Jefe de calle en la Comisaría de Pacheco, trabajando en la zona de Garín, entrevistando a vecinos, señaló que “… el 19 de octubre recibo un llamado de teléfono de un muchacho apodado Coto, de apellido Duarte… que dijo que en el patio delantero de su domicilio en el pozo ciego, este chico menor… Darío… había dejado algo y que fuéramos a ver… así comuniqué lo sucedido al Comisario Benedetti, y nos dirigimos al domicilio… avisamos a la Fiscalía… fuimos al lugar, Coto nos permitió el ingreso… recabamos la presencia de testigos… pasamos al patio, a unos cuatro metros de la puerta del lado derecho, una tapa de cemento de un pozo ciego con un agujero… Coto levantó del agujero y con un alambre, enroscado se sacó un objeto… se llamó a  policía científica… vinieron y abrieron el envoltorio… había un arma de fuego, escopeta desarmada… uno de los dispositivos no funcionaba, no sé si el izquierdo o el derecho…”, acto seguido se le exhibió la escopeta incautada a la que reconoció como  el arma secuestrada en autos.

     A preguntas de la defensa, sobre si Coto les dijo algo más, respondió que el testigo replicó que habían dejado algo y que no sabía qué y que no quería quedar comprometido.

Preguntado si efectuó alguna tarea en el domicilio de Lamberti 2044, refirió que no lo recordaba, y preguntado que fuera por un tal “Pajarito”, respondió que puede ser, pero que no lo recordaba.

     Cotejados sus dichos con los vertidos a fs.  105, en los que hizo mención a una investigación relativa a un tal “pajarito” Gálvez, el testigo explicó que recordaba que efectivamente cumplió la gestión de la que da cuenta aquella declaración.

     Preguntado por qué se investigó a esta persona, respondió no recordarlo, pero que fue aprehendido en el marco de la investigación de la muerte de Urbani. Agregó que el domicilio de esta persona distaba unos 400 ó 500 metros de donde se halló el Corsa, y que tenía antecedentes penales.

     A nuevas preguntas realizadas por la Fiscalía, añadió, que “…la gente tenía muchísimo miedo a los imputados, no quería meterse, se investigaron a muchas personas, uno de ellos “Pajarito”… …se recibieron muchas testimoniales, hubo muchas pistas, se investigó a mucha gente hasta que se dio con los culpables…”

13) En la audiencia de debate también se recibió la declaración testimonial de Martín Osvaldo Serrano, teniente de la policía de la Provincia de Buenos Aires, quien manifestó “…Estaba durmiendo, sentí una explosión, corro la cortina y veo a dos corriendo uno con capucha gritando espérenme, espérenme… me vuelvo a acostar, me levanto el domingo a las 7.00 para presentarme al servicio,  y cuando salgo el vecino me dice que vio que quemaron un auto, vivo en Lamberti 2857, miro y veo el auto quemado… a dos cuadras … es un baldío donde estaba el auto… subí a mi auto y me presenté a servicio, estuve hasta las 8.00 del lunes, salí del adicional a las 3.00 de la tarde y cuando llego a las 4.00 veo que hay mucha policía, y me dicen que apareció el auto del chico que mataron en Tigre… había un chico que le dicen el “Orejón”… digo deben haber sido los que pasaron corriendo y el “Orejón” me dijo que pasaron cuatro, dos adelante y dos después… y el Orejón dijo que uno le dice ’ vos no viste nada” ese mismo día fui a declarar en Benavídez… para mí lo que escuché fue un escopetazo…”.

14) El testigo Carlos Andrés García también fue escuchado durante el debate. Dijo tener 19 años, ser peón de la construcción y no conocer ni a los encartados ni a las víctimas de autos.

A preguntas que se le formularon, dijo que “… el 10 de octubre de 2009, yo estaba en un cumpleaños en Garín… se escucharon un par de tiros… en  Salta y Lamberti… venían corriendo dos personas de donde se quemó el auto… cuando escuché los tiros escuché gritos y me asomé, le dije al padre de mi amigo que cierre por que pensé que se iban a meter… escuché tiros y gritos … pensé que estaban discutiendo… la calle era oscura y había consumido alcohol… eran tres ni los vi… cuando pasaron me quedé duro… murmuraron pero no escuché lo que dijeron… me dicen Oreja…”

     Preguntado si comentó con alguien sobre el tema, respondió que “… se lo conté a mi tía… después me enteré que habían matado al pibe ese… a dos cuadras vi que se estaba prendiendo fuego el auto… después cayó la policía y me llevó a la Fiscalía de Tigre…”.

     15) También escuchamos durante la audiencia a Cristian Gabriel Duarte, alias “Coto”. Dijo tener 20 años de edad, ser empleado, y no conocer ni a los encausados ni a las víctimas del hecho. Agregó sin embargo conocer a Darío Villafañe, respecto de quien señaló “…me ofreció un cuentavueltas para auto. Fue a mi casa porque yo trabajaba de mecánico… se lo ofreció a varias personas del barrio…él estaba acompañado de Oscar… Oscar estaba a varios metros con una moto… sé quien es Oscar…” señalándolo en la audiencia de debate, y agregó “…  lo conozco de vista… al otro imputado no lo conozco… a Oscar lo vi dos veces, cuando lo había ido a buscar a Villafañe y a Julián… yo vivo cerca de ahí… los fue a buscar porque estábamos todos en una esquina… estábamos por ir a unos quince… yo estaba con un amigo Ezequiel y unos cuantos más… Oscar los fue a buscar en un auto… no lo recuerdo… lo llamó y los apartó a Darío y a Julián… empezaron a hablar pero no escuché la conversación… solo vi a esos tres… luego se fueron… era de noche… casi las 12.00… se fueron Julián,  Oscar y Jonathan  digo  Darío…”

A otras preguntas que se le formularon respondió, “…Me dicen Coto… no recuerdo haber llamado a personal policial… llamé pero por el cuentavueltas no … el día que Villafañe se dio a la fuga… dejó bolsas de ropa y una escopeta en mi casa… fue un día… la noche en que lo agarraron… no me acuerdo la fecha… lo detuvieron a la mañana siguiente… el día que me dejaron eso los oficiales pidieron permiso para entrar… vieron una bolsa de ropa entre mi casa y la de los vecinos… sacaron una escopeta del pozo del baño… una escopeta de doble caño… le faltaba un gatillo o un martillo… no había escuchado hablar ni había visto a nadie con esa escopeta…”

     Exhibida la escopeta secuestrada en autos, la reconoció como la hallada en su casa.

Continuó relatando respecto de Villafañe “…Ofrecía más cosas pero no las mostraba,… una cámara… computadoras… él me había pedido un teléfono a mí o a mi señora para mandar un mensaje y mi señora se lo prestó… y en un descuido cuando ella se dio cuenta él no estaba más y se llevó el teléfono… no me lo devolvió… no me acuerdo el número del teléfono… sé que le había vendido un parlante a un vecino… vi cuando mi vecino lo entregó a unos oficiales… él no quería tener problemas… su nombre es Luis Roldán…”

     Finalmente agregó, “….la hermana de Darío, Claudia… soy el padrino de la hermana de Darío,  muy amigo de la mamá… y me dijo “¿viste lo que hizo el pelotudo? Mató a un chico”… lo mencionó justo cuando pasaban las noticias de Santiago Urbani… este hecho fue el fin de semana en que lo vi por primera vez a Oscar, se corresponde con la noche de ese hecho…”

     16) La testigo Yessica Sabrina Vera, refirió ser madre de la hija de Duarte y señaló “… me enteré que iban porque había un arma… me dijeron…  los de científica sacaron un arma del pozo del  baño… a mi hermano le ofrecieron un cuentavueltas… se lo dieron para que lo venda… no sé quién se lo dio… lo citaron por eso… fue por la misma época del hecho…”.

     A otras preguntas respondió que “…Darío Villafañe me pidió el teléfono… para mandar un mensaje y no apareció nunca más… nunca más me lo devolvió…”. Sé que el mayor está preso ahora, el pelado ese… los llevó drogados… lo que todos saben…”. Señaló que: “…la mamá de Darío me comentó que fueron a robar y pasó eso con Urbani… fueron Darío, uno que le dicen Pipi, Emiliano y el pelado ese…  creo que Herrera… me lo contó la mamá de Darío… lo conozco a Darío  y a Pipi de vista… sé que vive por al fondo de mi casa… y a Emiliano no me acuerdo si lo he visto,  y el pelado ese… la mamá de Darío me contó que los había drogado y que los llevó y pasó todo eso en el robo… me lo contó al otro día…”

     Preguntada si estas personas se conocían o si los vio juntos, respondió que “… a Darío y a Pipi sí era normal verlos juntos…”, seguidamente cuando la testigo, vio a Herrera señaló que lo conoce de vista, por haberlo visto por el barrio “…del “Bajo”… lo vi de vista… al otro nunca lo vi… no lo conozco…”.

     A preguntas de la defensa de Pérez Graham sobre si la mamá de Darío le contó algo más, respondió que no, solo que habían ido a robar drogados y nada más.

     Cotejados sus dichos con los vertidos a fs. 431/432, donde la testigo afirmó que la madre de Darío dijo que este no había querido matar a la víctima, explicó que efectivamente recordaba haber dicho lo que allí está transcripto.

     Asimismo, no recuerda el número del celular, ni haberlo aportado el número de celular que consta en el acta, sin saber de dónde se obtuvo el mismo.

Preguntada por el Agente Fiscal, acerca de si personal policial se acercó para hacer averiguaciones sobre lo acontecido, respondió “…vi personal policial, y fiscales…. no me pidieron un teléfono de contacto, pero a mi marido sí…” y refiriéndose al teléfono celular destacó que “…ese teléfono lo usaba yo sola… lo tuve tres días…”.

     17) También fue oído durante el debate, el testigo Cristian Gabriel López. Dijo no conocer ni a los imputados ni a las víctimas de autos. A preguntas que se le hicieron, respondió que vive en “…Corrientes 385 de Garín… vi a las  5.30, ó 5.45 de la mañana un auto… vi que bajaban todas las cosas del robo que hicieron… yo estaba tomando cerveza en una esquina… a treinta metros mío los vi… yo estaba en Sulling y Corrientes, un Corsa, venía rapidísimo… no recuerdo el color …estaba oscuro … me tiré a un costado para que no me vieran… vi que bajaban cosas eléctricas… guitarras… y un par de cosas más que no vi bien por miedo, nunca se sabe… eran tres… es todo lo que vi… las bajaron en la casa de Darío Villafañe… los que bajaban las cosas eran dos … el tercero quedó en el auto… Darío era uno de los que bajaba las cosas… al que conocía era a él solo, a los otros nunca los había visto … ellos se van y Darío quedó en la casa… los otros dos se van con el auto directamente para el fondo, por la calle Sully… vi una guitarra y electrodomésticos… no alcance a ver bien… me fui enterando las cosas de dónde estuvieron y le dije a un amigo policía, donde estaba el buffer del auto y el cuentavueltas …sabía dónde lo vendieron, enfrente de la casa de Darío… y el cuenta vueltas por Corrientes, a seis casas de mi casa… yo lo tuve en frente mío el cuentavueltas … me lo mostró un pibe y me dijo que se lo dio Darío… lo habían sacado del auto…”

     Preguntado por la defensa de Pérez Graham acerca de Darío, dijo que ”… nunca trabajó de nada… lo primero que encontraba en la calle se lo traía …salía directamente a robar… pasaba una señora hablando por teléfono y se lo robaba… como era menor lo soltaban… algunas veces lo he visto … cuando estaba fresco era muy buena persona… pero cuando se drogaba era otra persona… lo vi drogado montón de veces … salía a robar … no sé si andaba armado …” También señaló no recordar cómo estaban vestidas aquéllas personas, pero agregó “… dos tenían las capuchas de las camperas, se les veía sólo la cara… no recuerdo quién manejaba el auto …”.

     Cotejados sus dichos con los vertidos a fs. 229/230, donde el testigo afirmó que habían bajado del Corsa tres sujetos, que uno de ellos vestía campera negra deportiva, jeans y gorra marca Nike, mientras que otro campera azul deportiva y  jeans con cabello corto, así como que el rodado lo venía manejando Darío, explicó “…que habían bajado los tres sujetos, uno se quedó al costado del auto, y dos guardaban los bultos en el auto,  que no recuerda si efectivamente el auto lo manejaba Darío, pero sí recordó las vestimentas que dijo que llevaban…”

     A esta altura se leyó el informe de fs. 990/993- incorporado por lectura, en el que luego de detallar los elementos objeto del peritaje y los procedimientos practicados, se determinó que “la escopeta incautada- recortada sin marca, calibre 16 UAB, con numeración serial en cajón de mecanismos y en cañón con los dígitos  6084 y 5113 respectivamente, es apta para disparar en su cañón derecho, al igual que los cartuchos 20 UAB también incautados,  y que los perdigones pudieron ser disparados dicha escopeta…”

              18) Luego de la lectura del informe, prestó declaración el perito balístico Nicolás Javier Talarico, oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Dijo no conocer a las partes y preguntado al respecto, luego de examinar el peritaje y la fotografía del lugar del hecho de fs. 187, contestó que “…de lo que surge del informe y del relevamiento efectuado, y la altura de la víctima, todo sugiere que la víctima se encontraba parada en el momento de recibir el impacto…”.

     Recordó también que se inspeccionó un vehículo y la propiedad en presencia de testigos, reconociendo su firma en el acta de fs. 174/175 incorporada por lectura.

     Exhibida que le fue el arma incautada, la reconoció como la oportunamente examinada y a la que se refiere en el informe.

     Señaló que a los testigos del procedimiento los buscó el personal de la comisaría, a quien le explicábamos lo que realizábamos y agregó “… no hablé con ellos… no sé si eran vecinos… el acta se confeccionó en el lugar…”

A otras preguntas respondió: “…Para decir que estaba parado tuve en cuenta la proyección hemática, que se ve en la puerta y en las paredes, con dirección de base hacia arriba, tuve en cuenta además la herida de la víctima, coincidente con la proyección, todo lo que permite inferir que estaba parada. En cuanto a que se disparó por contacto o a muy corta distancia, se infiere por otras razones, los tatuajes y signos de la herida y el canal de penetración de la carga de perdigones en el cráneo de la víctima efectuado por lo que se denomina el “efecto bala” en los cartuchos de munición múltiple…. Parte de la carga impacta en el cráneo parte derecha, produjo un efecto bala realizando el canal de penetración algunos perdigones quedan en el camino, otros siguen de largo y otros directamente podrían no haber tocado el cráneo en su dirección hacia la víctima…”

     También agregó: “…Creo que funcionaba uno solo de los cañones… es una herida no de un impacto directo sino que es tangencial sobre la cabeza… fue en una forma lateralizada… el arma tiene un grosor elevado… podría ser… no hay manera de asegurar que hubo perdigones que no impactaron en la víctima… El golpe de mina de Hofmann refiere a una herida en el plano cutáneo, con arma en contacto directo o muy cercana a la piel… es como una explosión de la piel…  se vence la elasticidad de la piel… este signo según recuerdo estaba presente … graficó la posición …es un arma de dos cañones … el grosor elevado … puede haber hecho que por su posición parte de los perdigones se fuesen por otro lado …Puede haberse apoyado un caño y otro no … la distancia es mínima … golpe de mina Hoffman o canal de penetración, se dejarían de ver a los pocos centímetros …”

          19) Traído por la defensa, declaró también el testigo Enrique María Escauriza, quien dijo no conocer a los imputados, pero sí a la familia Urbani, de la que es vecino. “… yo estaba durmiendo … mi hija María Rosa me llama que estaban sacando el coche de Urbani … por el ruido que hacía le llamó la atención … era diferente al que hacía Urbani … salgo y veo el auto de Urbani en su casa, marcha atrás … vi movimiento … después vi que se fue el coche … después vino Prosegur, una ambulancia y los patrulleros … no participé en ninguna diligencia con la Policía … estaba ahí pero no participé… no hablé más que con mi hija … estaba ahí pero nada más … a mí no me pidieron documentos …”

         A pedido de la fiscalía se le exhibió el acta de fs. 174/175 y si reconocía alguna de las firmas, el testigo respondió “…una de las firmas posiblemente sea mía … habré firmado en la otra audiencia … no me acuerdo … de dónde es esa firma? … en otro lado yo no firmé nada … no recuerdo si firmé … en la casa no estuve … nunca entré en la casa … nunca entré desde que ellos viven allí … conozco la casa de afuera … de haber firmado no me acuerdo, puede ser que sí … no digo que no … puede ser que haya firmado y no me acuerde … por ahí firmé …no digo que no …”.

Seguidamente agregó     “…Vi todo desde mi casa … primero Prosegur, después la ambulancia y después los patrulleros … se quedaron mirando yo los veía de mi casa … entraban en la casa … salían y entraban … los vi durante media hora o cuarenta minutos … en algún momento estuve ahí afuera de mi casa … estuve ahí con la policía … estaba el otro auto rojo un Renault 18 … el auto lo veo pegado desde mi casa … el Renault 18 estaba en el espacio de la cancha … me acerqué al espacio donde estaba el Renault 18, salí afuera … y me acerqué después vino un agente y me pidió los datos … un uniformado …”

20) Pablo Lucio Machiarelli, fue otro de los testigos escuchados durante el debate, a instancia de la Fiscalía refirió conocer a Julia Rapazzini, madre del occiso, laboralmente, y que conocía a Santiago desde que empezó a trabajar en la misma empresa. Agregó que “…era compañero de trabajo. …el viernes Santi trabajó conmigo … hacíamos el reparto juntos de la droguería, reactivos de laboratorio … hablamos mucho … me contaba cosas… yo le aconsejaba por cuestiones de diferencia de edad … salió a comer con el primo y se junto con unos amigos del primo … me envió un mensaje y me preguntó en el mensaje si conocía a Juan Manuel García Ferrer, le digo que sí que era un compañero de rugby, nunca me dio la respuesta por lo que todos sabemos … llevo a mi hijo al club de rugby y alrededor de las 7.30 me llaman, me entero de esto … decido no ir a jugar … alrededor de las 16.00 voy …en la agenda de mi celular  lo tenía por Santi Exa, por el nombre de la empresa … y me envían de vuelta el mensaje, pero no me aparece como Santi Exa, sino un número de celular… llamo y me atiendo una persona de sexo masculino y le pregunto quien sos?, donde estás? … insisto y me corta … el número era 15300324 si mal no recuerdo … el lunes o martes llevé el celular a pacheco… no recuerdo el número … me mandan el mismo mensaje pero de otro celular que no recuerdo el número.

Se solicitó cotejar tales manifestaciones con lo señalado por el testigo a fs. 168/169 en donde el testigo dio los números que en la audiencia no recordó, respondiendo que esos eran los números.-

21) Daniel Darío Rojas también prestó declaración durante la audiencia de debate. Resulta ser Teniente de la policía de la Provincia de Buenos Aires, dijo no conocer a las partes, y a preguntas que se le formularon replicó que “…recuerdo que fue un domingo, estaba en casa me llaman por teléfono un conocido pidiéndome que vaya a verlo, se llama Pedro Rodríguez, lo fui a ver, estaba con una persona muy mayor … me dice que era una persona que tenía un conocido…. un familiar que textuales palabras, “mató a un pibe en Tigre” … estaba asustado, tenía miedo … es lo que me comentó … yo no tenía presente otro hecho que no fuera el del chico este que había salido en los medios … y lo relacioné … llamé al Oficial Abalos le comenté y él fue también a la casa de Rodríguez que está en Garín, vive a doce cuadras de casa … nos conocemos desde hace quince años … viene Abalos, lo escucha, el Principal habla con sus superiores, y a los 20 minutos nos piden que lo llevemos a la Sub DDI de Tigre … subimos a un auto … cuando salimos de la casa para ir a Tigre, nos acompañó este hombre y nos dijo donde vivía un tal Darío y otros chicos más que son los que andaban con él … el familiar de esta persona muy mayor es Darío, me dijo que era el concubino de la madre de Darío … dijo que había otros chicos que estaban involucrados y son los que estaban siempre con él … eran todos de Garín… de Villa Angélica y de otro barrio más que creo se llama La Arboleda o algo así … fuimos a ver dónde vivían estos chicos… nos encontramos con un conocido que nos comentó que los chicos habían llevado el vehículo a un campo y lo prendieron fuego, que ofrecían pertenencias de la familia y del auto…era más conocido de Rodríguez…”.

22) Asimismo, prestó declaración ante el Tribunal el testigo Pedro Rodríguez, quien refirió conocer a Pérez Graham de Garín en donde lo vio transitar, mientras que a Emiliano Herrera dijo no conocerlo.

A preguntas que se le formularon dijo “…veo lo de Urbani por la tele… vivo en Garín de toda la vida… viene y me comenta una persona de Garín que se habían mandado un robo… que estaban vendiendo cosas… que habían matado una persona y que habían quemado un coche en le fondo de mi casa, de donde vivo al arroyo, a unas cuadras de casa… me comentan que Ibañez vendía un buffer o parlantes, un reloj de un auto, una guitarra, me mostraron donde lo vendieron entonces se lo comenté a Daniel Rojas y a Sergio Acosta, creo… que son de la brigada… son policías… le comento lo que me comentaron a mí… y era tal cual… lo lleve a hablar con la persona que le habían vendido… en la calle Corrientes habían vendido algo, y enfrente también… se hablaba de que eran tres o cuatro que habían robado un auto en una gomería… fuimos a Tigre… después me asesoré… este chico Villafañe cuando se entrega… la mamá me llama a mi… hablé con ella… fui a la casa que está en la esquina y se lo pregunté a ella, a la novia, a la hermana… yo sabía que estaba escondido en la misma manzana , le dije que no lo escondiera, que la policía se lo iba a matar… la mamá me llamó a las cinco y media de la mañana… fui, lo tomé del hombro y le dije ya está…”.

         A preguntas del particular damnificado, respondió “…que había matado una persona en Tigre, había ido a robar… y habían matado a una persona… habían quemado un auto… me lo cuenta un señor que es de Garín… es vecino… se comentaba que Darío Villafañe y su pandilla habían robado un auto y habían matado a una persona…  se comentaba que lo había hecho con un tal Pérez Graham y los demás vagos del bajo Garín…”.

         A preguntas formuladas por la defensa técnica de Herrera, señaló “… yo fui a la casa de la mamá de Darío porque conozco a su pareja… después la señora me llamó porque el hijo se iba a entregar… me llamó para que yo lo acompañara a entregarse… lo entrego a una consigna policial… si lo estaban persiguiendo, corriendo saltando techos lo iban a matar… si uno corre o algo así… lo pueden matar…”

         Interrogado por la defensa técnica de Pérez Graham, respondió “… una de las personas es Cristian el gomero… no sé el apellido, creo que López… y la otra de las personas que le comenta es Waldemar… Cristian me comenta que el pibe andaba robando a dos manos a todo el mundo, que hace poco había hecho un country y que fue a la casa a venderle cosas robadas… y Waldemar me comentó exactamente lo mismo… la pandilla del bajo de Garín… no sé los nombres… Darío estaba escondido ahí atrás… lo habían visto, lo había visto pasar… estaba ahí atrás… la policía rodeó toda la manzana, estuvieron ahí… el comentario fue que el auto lo robaron Pérez Graham y su pandilla…”

     23) También prestó declaración testimonial Julián Alexis Vera, empleado, quien señaló conocer a Emiliano del barrio, y no así a Pérez Graham. Seguidamente manifestó “… me fueron a ofrecer un cuentavueltas… me lo ofreció Darío Villafañe… era así -hizo un gesto como un plato… me lo ofreció Darío solo… me ofreció eso nomás… en oportunidades anteriores me ofreció teléfonos, bicis… los robaba y los vendía… a veces solo, a veces con alguien, con chicos del barrio, Damián… no creo que se lo hayan presentado…”

     24) Jorge Abel Otenheimer, testigo traído también por la Fiscalía, fue oído igualmente durante la audiencia, dijo ser sobrino de Oscar Pérez Graham y señaló “… yo estaba con un amigo y dos chicas, con Ezequiel, María Araceli  y Mili no me acuerdo muy bien, salimos para una quinta y nos quedamos ahí estuvimos en el barrio de Garín y fuimos a una quinta en Maschwitz de mi abuelo nos fuimos a la tardecita… estuvimos ahí y a la mañana siguiente se fueron las chicas y me fui al templo y de ahí fui para la pieza de Pipi, Julián Aguirre…  en Islas Malvinas y La Patria, estaban Pipi, Darío Villafañe, Eze, las chicas, no me acuerdo bien, una de ellas, Araceli, llegué yo y un par de chicos más que no me acuerdo bien… estuve diez minutos, salgo con Eze, y de ahí me fui a mi casa… los chicos estaban nerviosos hablaban de que habían hecho algo malo, que no lo tendrían que haber hecho… un robo, Pipi y Darío… se mandó una cagada… se fueron a robar y el día anterior me entero por la tele… en esa charla que tenían los chicos uno le dijo a otro, cómo bardeaste… se lo decía como qué boludo que sos… lo de la muerte del chico en Tigre no lo escuché de la boca de él… me enteré por otro amigo que habían matado a un pibe… vi quilombo y salí enseguida… cuando estuvieron en la pieza,  estuvieron hablando… decían que mataron un pibe… Eze decía que… no me acuerdo bien… me lo contó Eze… siempre nos encontrábamos ahí…”

A otras preguntas respondió “…sí los vi armados, pero no muchas veces, dos o tres veces… tenía una escopeta doble caño… con la que hicieron la cagada esa, con la que mataron a Santiago… se la compraron a mi tío Oscar… estaban hablando en la esquina Pipi, Emi y Darío, unos días antes… en la esquina entre  La Patria  e Islas Malvinas… y un revólver cromado todo gris que lo tenía Pipi… no era normal que se reunieran… Emiliano iba a la Iglesia, no se juntaba mucho con nosotros… La madre de Pipi no nos dejaba juntarnos… “.

Continuando con su relato, manifestó “…a la casa de Urbani fueron en un auto rojo o anaranjado, lo vi por la tele, era un auto del barrio … de ahí nomás… no sé cómo llegó el auto … el auto esa noche lo usaba mi tío Oscar… nunca lo vi trabajar… lo conocí de grande… él tenía una buena relación… no se conocían… lo conoció porque él fue al barrio a conocerme a mí… él nunca me vio… yo era el hijo del hermano… a través mío conoció a los demás chicos… les dio estupefacientes Cuando le pedían les daba… él tenía… ahí empezaron a tomar esas cosas…”.

Seguidamente se le exhibió  la escopeta incautada y la reconoció como aquélla que Oscar ofrecía, sin saber si se la compró “… en la quinta la había visto… él se la quería vender a Pipi y Emi… es la misma que Oscar ofreció a la venta a Pipi y a Emi… me ofreció un teléfono mi tío, lo quería vender… pero yo no tenía plata… era lindo… mi tío no estuvo en la reunión en la pieza de Pipi… estaba cerca… afuera de la casa… el teléfono funcionaba…”.

Preguntado por el particular damnificado, refirió que también ofrecía una cámara digital, aunque sin recordarlo bien.

A otras preguntas, refirió “… la primera vez que lo encontré él fue con el auto… un mes o dos meses antes… después lo vi en la tele… la gente recuperó el auto… y al tiempo él lo robó de nuevo… es el mismo auto… lo vi por la televisión… era un auto naranja o rojo… soy amigo de Darío Villafañe y de Pipi… conozco a la familia de Pipi, son un montón de hermanos, 7 u 8, varones y mujeres… cuatro o cinco varones… no me acuerdo si el día de la reunión había algunos… que conoce a uno de ellos que le dicen el Pelado,  es un hermano de Pipi… no me acuerdo si el Pelado estaba ese día… “.

También agregó “… Horacio es otro hermano de Pipi… no sé cuántos años tiene… es una persona grande… grande como mi tío… es alto y flaco… pelo corto… tiene al rape… el pelado se llama Cristian… tiene el pelo largo, no es pelado… Horacio tiene tatuaje … no usa arito… nunca lo vi con arito… no sé dónde se escondía Pipi o Villafañe… conozco a Coto, sí… era del grupo… amigo mío y de Eze… no me acuerdo si estaba Coto en esa reunión… al frente de lo de Pipi hay un kiosco y en la casa de él también… vende sandwiches y eso…”.

Interrogado por la defensa de Pérez Graham, acerca de si presenció la compra de la escopeta, respondió que no, que  Pérez Graham estaba ofreciendo un arma y no sabe si se la compraron… no me acuerdo… la escopeta que se le exhibió… No se la relación de mi tío con mi papá… no se hablaban… nunca lo vi con arito o tatuaje…”.

 Finalmente agregó “…nunca lo conocí a él… estuvo siempre preso… el vino conocerme dos meses atrás… la primera vez que lo vi fue dos meses antes de la muerte de Santiago… después lo veía día por medio… después me fui a vivir con él dos o tres días en la quinta de Maschwitz… conocí a mi abuelo ahí… día por medio veía a su tío…”.

Interrogado por el particular damnificado, acerca de si Pérez Graham, en los dos meses antes del hecho volvió a estar detenido, respondió “… que yo sepa Pérez Graham no estuvo detenido…”. A repreguntas de la Defensa aclaró que si sabía que había estado preso un día en al comisaría de Escobar “… fue un día que él me contó”.

Finalmente señaló que no sabía si los hermanos de Pipi, o alguno de ellos, vendían droga.

25) La testigo Fanny Elena Giménez, dijo conocer a Darío Villafañe, por ser primo del padre de su hijo, agregando que el nombrado ofreció en venta a Gladys Macarena Madera una filmadora “…a los dos días del hecho, siendo de noche como las 9,20, ofreció una filmadora negra y el marido de Madera se lo compró, cree que en 200 pesos…”. Agregó que también le ofreció a su madre algo, según le dijo su hermano. Refirió que su concubino se llama Leonardo Quiroga y que se juntaba con Darío Villafañe, enterándose por él que también había ofrecido la filmadora a la madre de la dicente. Manifestó asimismo que “…Darío contó que había ido a robar, que le salió mal y que había matado al chico… estaba nervioso… no me dijo más nada, sí al padre de mis hijos, andaba más con el padre de mis hijos… ese día quiso ir con ellos y me pegó… siempre fueron a robar juntos… son primos… yo no me hablaba con él… Darío era conocido por rastrero, robaba a todos por ahí, nadie lo quería… era violento, a la mujer le pegaba todos los días…”

“Sobre el hecho supe por el papá de mis hijos que fue con Emi, Pipi y el otro no me acuerdo… yo no hablaba con ellos, pero había uno más… era un grupo que siempre se juntaba a robar… seguidamente señala en a sala de audiencia a Emiliano… cree que es él… Pipi es el que estaba con Darío en el juicio pasado… mi pareja dijo que él dijo que se había mandado la cagada, y salió mal, maté al pibe le dijo… y dijo que andaba vendiendo cosas…”

A preguntas del particular damnificado respecto a que se refería que le había salido mal, respondió “… lo que salió mal fue que mató al chico… mi pareja quería ir… él agarró y nos peleamos y me pegó, le hice problemas, porque lo había ido a buscar Darío… ya sabían que iban a ir a robar… todo el día lo estuvieron diciendo… yo le dije no vayas, no vayas… me aguanté que me pegue pero no lo dejé ir… era normal… eran ellos dos…”

A otras preguntas de la defensa manifestó “… ese día mi pareja se quedó… no fue a robar…”, preguntada si conoce a Jorgito (Otenheimer) dijo que lo conocía del colegio “…siempre se juntaba con ellos… no sé si estuvo…”.

Preguntada que fuera por los Agentes Fiscales respondió “… a mi pareja lo fue a buscar Darío sólo… dijo que lo estaban esperando en la esquina… no llegué a verlos…”

Seguidamente se solicitó el cotejo con la declaración obrante a fs.  278, donde afirmó “…el pibe se retobó y lo mató… se había mandado un gran moco…” respecto de lo cual el testigo manifestó no recordarlo y agregó “…sí él dijo que se había retobado y no quería darle el auto, o algo así… lo escuché de Darío… lo escuché un rato antes de que viniera a vender la filmadora…”

A preguntas de la defensa técnica acerca de quienes estaban cuando la testigo escuchó esa manifestación, respondió: … Nosotros estábamos justo en la esquina, con Darío, Quiroga, dos menores del barrio, uno le dicen “cubita”… Brian Cuba se llama… y el otro es hermano de Duarte, el nombre no lo sé y estaba mi hermano Hugo Daniel Giménez… Leonardo ya hacía rato que estaba …”

También agregó que “…el marido de Madera compró la cámara… yo le dije si sabía que era robada… tenían una casa en vista para robar…”

     Interrogada por la defensa acerca de que sucedió con la cámara, respondió que la tenía Cristian y después la mamá de Darío, porque el la andaba pidiendo y se la dieron, no sé para qué…”

26) La testigo María Isabel Cabrera, también prestó declaración durante el debate quien dijo no conocer ni a los imputados ni a las víctimas.

A preguntas de la Fiscalía respondió conocer a Darío Villafañe “…es el padre de una nieta… mi hija Daiana tenía una relación con Darío… él era violento con ella, se separaron… el hecho sé que lo cometió él… porque él se lo contó a mi hija… se lo comentó a mis dos hijas, Daiana y María Isabel, que se llama igual que yo… le dicen Araceli… mi nieto cumple 2 años ahora en julio… a la época del hecho ya no estaban juntos, el niño tenía meses… la más chica Araceli hablaba con él… pero no tenían relación…”.

A preguntas sobre que sucedió con su teléfono, respondió:“…lo tenía Araceli… para el mes de octubre se lo llevó, en esos días… la fecha no la recuerdo… fue por los días del hecho… no me acuerdo el número, creo que terminaba en 20…”.

Durante su exposición, los Sres. Fiscales de Juicio solicitaron al Tribunal que se le exhibiera a la declarante su anterior manifestación (fs. 231/232vta.), al solo efecto de evacuar sus omisiones en cuanto al número telefónico aportado en aquella oportunidad, manifestando no recordar como dijo el número que fuera plasmado en su declaración de fs. 231/232vta.-

A otras preguntas formuladas durante la audiencia respondió “… Araceli vino y me contó lo que había pasado, que fueron a esa casa, entraron y que él lo mató al chico… él le contó que estaba asustado… fue a contárselo también a mi otra hija… ella vino y me contó… fue a robar… eso ya lo sabemos, siempre lo hizo… dice que lo mató a un chico, no me dijo cómo si se le escapó o cómo lo hizo…”.

Interrogada por la defensa respondió, “…yo sé que robaba, porque yo sé… había robado un montón de veces, se dedica a robar… No sé con quien… eso no sé… conocidos de él, no sé, con quién se juntaba… no sé…”

Asimismo la defensa preguntó si conocía a “Pipi” y si robaba con Darío Villafañe, respondiendo que lo conocía de vista y que robaba con aquél. También fue preguntada si conocía a la bandita de los siete, o a la bandita del bajo, indicando que no conocía a la bandita de los siete del bajo Garín, no conocía a nadie de ella.-

Seguidamente el Agente Fiscal solicitó al Tribunal que se le exhibiera a la declarante su anterior manifestación luciente a fs. 231/232vta., recordando entonces que “…su  hija menor, a quien apodan Araceli, siempre nombraba a los que estaba con Darío, que serían los que paran en el Bajo en Garín, siendo una bandita de unos siete, siempre los mismos, recordando a “Pipi”, “Pechocho”, Jesús, “Quiquin” y a Emiliano como los que siempre le nombraba su hija Araceli…”.

27) María Isabel Cabrera, hija de la anterior testigo, también fue oída durante la audiencia. Dijo tener 15 años y ser estudiante, conocer de vista a los imputados y a Darío Villafañe, pero no a las víctimas.

A preguntas que se le formularon replicó que “…Darío fue a robar y mató a Santiago… me enteré al otro día, porque me lo contó Darío… él iba a ver a mi hermana, tiene una nena con mi hermana … fue unos días antes del día de la madre…  fue de día… a las 12.00 del mediodía del otro día que me lo contó, estábamos yendo a lo de mi hermana… fue a robar con los dos nombrados, Oscar (Pérez Graham), Emiliano (Herrera Monzón), y con Julián… siempre estaban juntos… no sé cómo se juntaron ni dónde… yo solía ir a la casa de Julián… hubo una reunión al otro día del hecho, estaban Oscar (Pérez Graham), Emiliano (Herrera Monzón), Darío (Villafañe), Julián y había más chicos… Julián tenía un celular y Emiliano una cámara digital, el celular negro y la cámara gris… al celular lo limpiaba Julián, lo estaban limpiando, lo encendieron y llamaron al celular… recibió un llamada… ellos la recibieron… la cámara tenía fotos … había una imagen del chico que mataron… del chico después de estar muerto… yo vi eso y no quise ver más… vi al chico muerto con sangre, mucha más en la cabeza del chico… no sé quién la tomó esa foto …” 

A preguntas formuladas por la defensa respondió, “…no sé qué pasó con la cámara… las cosas las vendían ellos mismos… Darío, Julián… Esa noche los vi un rato antes del hecho y también después del hecho… los vi a Oscar, Darío, Julián y Emiliano… los vi en la esquina de la casa de Julián… yo estuve desde temprano… después me fui… los volví a ver al otro día a las 11.00 hs. cuando lo vi a Darío y quería ir a ver a mi hermana con la nena … ese día no le vi armas … otros días sí lo vi con armas… el día que se fueron yo estaba con ellos… en otros días los vi con revólver y escopeta … una semana o dos semanas antes … ese día no los vi con armas… no sé de dónde sacaban las armas, y la escopeta era de Emiliano… Darío no siempre fue a robar con las mismas personas, iba con distintos… a Jesús no lo conozco, al “Pechocho” sí…  y a “Quiquin” no lo conozco… no recuerdo haber comentado esto con mi mamá… ese día no estaba “Pechocho”… Julián tiene hermanos… uno el “Pelado”… Horacio no sé los conozco pero de vista… no recuerdo cómo son los hermanos… no sé describirlos… uno es flaquito, el “Pelado”, y medio altito y no es pelado… otro es flaquito y otro gordito… son más o menos altos… uno es pelado, sí el flaco… no sé si los hermanos de Julián robaban con Julián y Darío… a Cristian Duarte no lo conozco… a Coto sí, es amigo de Darío… no robaba con él…”

Preguntada que fue sobre si sabía dónde se habían llevado las cosas robadas, respondió “No… Alguna vez sí escondieron cosas robadas en la casa de Coto… no sé si Coto las vendía…”

Habiendo entendido la Defensa Oficial que mediaron contradicciones entre la declaración brindada por la deponente en el marco del contradictorio oral y los dichos por esta vertidos durante la etapa de instrucción, se le exhibió a la declarante el testimonio obrante a fs. 326/328, reconociendo como suya la firma allí inserta y manifestó que supo que primero las cosas las bajaron en la casa de Darío, y que éste le contó que después las llevaron a la casa de Cristian, cuyo apodo resulta ser Coto, quien vive cerca de lo de Darío, y otras cosas las llevaron a lo de “Pipi”, que vendieron algunas de las cosas que no querían vender en el bajo, si en el barrio de Darío, y que era Darío quien vendía las cosas sustraídas.

A solicitud de la defensa técnica de Herrera Monzón, se cotejó otro pasaje de la mentada declaración, aclarando la declarante que Darío estaba con una escopeta calibre 20, de color negro, a la que le cortaron el caño y que disparaba un tiro, pero que ella no dijo que se la hubieran comprado a un hombre de un campo como se encuentra plasmado en la declaración, que fue Darío quien le dijo que la escopeta era de propiedad de Emiliano.-

Asimismo a solicitud de los Acusadores Estatales se le exhibió a la declarante el efecto nro. 2434 de la U.F.I. nro. 1 del Distrito de Tigre, reconociendo al arma de tipo escopeta como aquélla a la que se refiriera en su declaración.-

Finalmente la testigo señaló que cuando se habla del tío de Jorgito se refiere a Oscar Pérez Graham.-

A otras preguntas formuladas por el Tribunal respondió: “…me dicen Araceli… no me dijo como mató a Santiago… sólo que lo habían matado, nada más…”

 Interrogada que fue por la defensa técnica, respondió: “…no sé si Jorgito roba con Darío… es amigo… no sé si vende las cosas robadas… tengo un hermano preso… él no había robado se llama Jonathan Núñez… estuvo preso diez meses… había ido Darío… a él no lo culparon… los hermanos de Pipi venden droga…”

Interrogada la testigo si recordaba algún comentario formulado por las personas reunidas mientras se mostraba la foto de la víctima; respondió “…no me la mostraron. Yo la vi… yo estaba y me fui, no sé que hicieron esas personas… no recuerdo que hayan dicho nada más… hablaban de otra cosa… estaban bien tranquilos…”

28) El testigo Cristian Daniel Blanco, subcomisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dijo no conocer ni a los imputados ni a las víctimas, y respondió a preguntas de la fiscalía que es el jefe de División Análisis de Comunicaciones, desde hace dos años aproximadamente, realizando investigaciones eintervención, entrecruzamiento y análisis y seguimiento de teléfonos sustraídos.

Explicó el testigo que todos los equipos de telefonía celular poseen dos registros numéricos que permiten su individualización,  estos son el denominado como “IMEI” que permite la identificación del equipo, y la “SIM CARD” ó número de línea a la que el primero se encuentra vinculado.

Seguidamente señaló que, ante la ocurrencia de un suceso ilícito y a través de la información brindada por las distintas empresas prestatarias del servicio de telefonía móvil, la delegación a su cargo puede constatar si en los IMEI de los equipos involucrados han impactado ó no una o más SIM CARD (o líneas) no vinculadas originalmente con el equipo.

Respecto del hecho traído a juzgamiento señaló que “…en este caso sí ocurrió… tuvimos tres teléfonos sustraídos y dos de ellos fueron utilizados con posterioridad…”,  señaló además que “…efectivamente el día 10 de octubre de 2009 en el IMEI cuya numeración termina en 1500, impactó una línea que termina en 8702… en tres oportunidades…”,  conforme se desprende del informe obrante a fs. 589, incorporado por su lectura al debate.

      Continuó su relato manifestando que a requerimiento de la delegación a su cargo le fue informado que la línea (SIM CARD) terminada en 8702,  en la misma fecha y en dos oportunidades distintas también había impactado en el IMEI cuya numeración culmina en 0890, IMEI en el que a su vez impactó la línea 0969 sindicado como propiedad de uno de los consortes de causa, al respecto dijo “…Ese día 10 de octubre la línea 8702, se intercambia entre los equipos con IMEI terminados en  1500 y 0890, se pide información respecto a que otro chip impactó en el IMEI  0890, y aparece una línea que termina en 0969…”

También señaló que al día siguiente, es decir, el 11 de octubre de 2009 de la SIM CARD 8702 se envía un mensaje de texto a una persona del entorno de la Víctima, más precisamente a Pablo Machiarelli, al respecto el testigo señaló que “…hay un mensaje de texto saliente que ingresa en un teléfono del entorno de la víctima… después este conocido devuelve la comunicación…”.

Asimismo, durante su relato el testigo señaló que en el horario en que se sucedieran los hechos se pudo constatar una comunicación efectuada desde la línea culminada en 3020 -utilizada por el encartado Pérez Graham- al abonado 0417, destacando que dicha comunicación fue captada por la antena NTTI2, ubicada en un radio cercano al de la vivienda de la familia Urbani.

También agregó que, con excepción de los equipos sustraídos a las víctimas de autos, los restantes teléfonos celulares investigados “… estaban todos a nombres de otras personas, todos eran de origen extraño…”, lo que explicaba que el celular 3020, cuya propiedad se le endilgara al encartado Pérez Graham (a través de los dichos de su ex pareja), se encontraba a nombre de Diego Lavié.

A preguntas formuladas por el Sr. Defensor Oficial en referencia a cuales habían sido las constataciones que se habían realizado respecto al titular Lavié, respondió no poder responder ya que no había sido ello tarea de su delegación.

29) Luis Héctor Roldán fue otro de los testigos que declaró ante el Tribunal. Dijo no conocer a las víctimas ni a los imputados, pero sí a Darío Villafañe de quien dijo que vive frente a su casa, y que un fin de semana  luego del hecho le ofreció un parlante que finalmente compró su cuñado Carlos Oviedo. Agregó que luego una brigada policial hizo un allanamiento y su cuñado entregó el parlante. Exhibido que le fue el parlante boofer incautado lo reconoció como al que se venía refiriendo. A preguntas formuladas por el representante del Particular Damnificado, respondió “…no sabía que se ofrecieran otros objetos….”

30) También fue escuchado en la audiencia, el testigo José Carlos Oviedo. Dijo no conocer ni a los imputados ni a las víctimas de autos. A preguntas que se le formularon respondió que “… una semana después del hecho, más o menos, yo fui a la casa de mi suegra y mi cuñado me dijo que un vecino le había ofrecido un parlante si lo quería comprar y le dije que bueno … le di la plata y él lo pagó… era una caja cuadrada… me lo llevé pero no lo pude usar… después me llamó mi cuñado y me dijo que lo estaban buscando… me presenté con el parlante y lo entregué a la policía para ayudar en la causa… así fue…”.

 Seguidamente, se le exhibió el boofer, reconociéndolo como aquél al cual se refería.

31) Alberto Ezequiel Constante al declarar en la audiencia, afirmó no conocer ni a los imputados ni a las víctimas. Al ser preguntado por la Fiscalía, respondió que “el día del hecho estuve con un amigo que se llama Jorgito y dos chicas… estuvimos en una quinta del abuelo de Jorgito por Maschwitz… una se llama Milagros y la otra María… creo que le decían Beba… estuvimos esa noche ahí… a eso de las 7.00 volvimos a mi casa… yo me quedé con María ellos se fueron… nos quedamos a dormir… y al mediodía vino Darío, que es cuñado de María y la vino a buscar para ir a la casa de la hermana de María… lo noté asustado, pálido… parecía empastillado… dijo que habían ido a cometer un hecho que le salió mal y que lamentablemente había habido un muerto… mientras le hablaba a ella… me empezó a contar… “fuimos a laburar y nos salió mal”…” mucho no me acuerdo…”

     A otras preguntas el testigo agregó que “… Darío vino a buscar a la chica para ir a ver a la hija, porque María es la hermana de la novia de él… él no llega a la casa y entonces viene a buscar a la cuñada para poder ver a la hija… lo que me comentó se le habrá escapado porque estaba nervioso…”

     Preguntado donde estuvo antes de ir a la quinta dijo que “…antes estábamos ahí en la esquina de su barrio… nos juntamos ahí … es un espacio para parar… lo conozco a Oscar a partir de este tema… antes nunca hablé con él… esa noche yo no lo vi, pero sí vi un auto que frenó y se fue con los chicos … no me acuerdo que vehículo era… no me acuerdo el color… el auto frenó en la pieza de Pipi, Julián Aguirre y otros chicos subieron… de ahí se fueron y yo me fui a la quinta… subió el Emi, Darío y Julián… Emi es un pibe del barrio… lo conocía por la cancha… nos veíamos habitualmente… pero no tenía mucha relación… no sé quien manejaba el auto ni lo vi… se porque comentaban que el gordo Oscar lo manejaba pero yo no lo vi…”.

     Posteriormente en el marco de la audiencia señaló a Emiliano Herrera como “Emi” y agregó que a Pérez Graham no lo conocía, sino que lo vio por la televisión.

A otras preguntas respondió “…No me acuerdo aproximadamente cuando se estaban haciendo los allanamientos, yo recibí una llamada… al barrio lo llamamos el bajo de Garín… recibí un llamado de Pipi que me preguntó qué pasaba en su casa… le dije decime vos y ahí me cortó… no me acuerdo el número de teléfono… lo perdí ya… sí lo aporté…”.

Seguidamente se solicitó el cotejo con su declaración de fs. 435/436 donde aportó el número de teléfono; indicando el testigo que el numero allí declarado es al cual se refería.

     Continuó declarando que el no reconoció el número y que preguntó quien era respondiéndole que era Pipi. A preguntas del Particular Damnificado, respondió “… mi sobrenombre es Eze… yo no la conocía a María por Araceli… la conocía por María…” 

Tras solicitarse el cotejo con su declaración de fs. 435 vta. donde manifestó cuando fue a la pieza de Pipi le fue contando más, que le dijo que fue a robar con Pipi, el tío de Jorgito y Emiliano; el declarante manifestó recordarlo y agregó  “… cuando me refiero al tío de Jorgito me refiero a “él”, señalando en el marco de la audiencia de debate a Pérez Graham.

Interrogado por la defensa, refirió “… nos reuníamos casi todos los días… no me acuerdo la gente que estaba… con Pipi nos reuníamos… con los otros chicos menos… a Coto lo conozco… él también participaba… también Pechocho…” “…Los hermanos de Aguirre no estaban en las reuniones… uno se llama Cristian le sigue a Pipi… uno de los más grandes Horacio… otro Juan… Horacio es largo, medio calvo… vive en el barrio, enfrente de mi casa… creo que Horacio trabaja de albañil… siempre lo veo manchado de cemento… nos fuimos de noche… una de la mañana…”

    Preguntado acerca de cómo se presento en la causa, respondió: “…Me vino a buscar la brigada… alguien le habrá contado… me parece que la chica con la que estuve… la cuñada de Darío…”

32) Gonzalo Daniel Ramírez fue otro de los testigos traídos al debate. Dijo ser amigo de Emiliano y conocer a Pérez Graham de vista. Agregó que no conoce a las víctimas de autos y a otras preguntas que se le formularon respondió “… nos juntábamos con Julián, Eze, Darío… nosotros nomás… yo aporté mi teléfono a la investigación… aporté los teléfonos… no me acuerdo los números…”

Tras solicitarse el cotejo de su declaración de fs. 630/1, respecto de los números de teléfonos que aportó en la investigación, manifestó ” sí son esos… Jorgito es el sobrino de Oscar… María Isabel la cuñada de Darío… el de Emiliano… recuerdo haberlos aportado en esa oportunidad…”

33) Otro de los testigos traídos al debate, fue Javier Eduardo Spezia. Dijo no conocer ni a los imputados ni a las víctimas de autos, y ser subcomisario de la Policía de la Provincia de buenos Aires. A preguntas que se le formularon, respondió que “… participé en la investigación que nos llevó a la individualización de los autores, y participé en dos de las tres detenciones… las tareas fueron amplias… reunimos información en la zona de Garín… estuvimos instalados más de un mes… todo nos llevaba a estas personas, una persona mayor como el tío de Jorgito… el viejo o el pelado … que luego se determinó que eran los sobrenombres de Pérez Graham,… el Pipi, el Emi (Herrera) y Darío Villafañe… todo se documentaba testimonialmente y se ponía en conocimiento de la fiscalía… cuando empezamos a trabajar aportamos el teléfono de uno de los oficiales para recibir información… había un montón de llamadas… íbamos viendo lo que era cierto… nada se libró al azar… una de las llamadas particulares fue antes de que se iniciara el juicio de menores, nos avisaron de uno de los imputados que estaba prófugo, Pérez Graham se había presentado a amenazar a familiares de uno de los imputados… de Pipi… era precisamente relacionado al juicio… para que no lo involucraran en el juicio… que no declararan en contra de él… la detención de Emiliano fue a raíz de un llamado de la madre de Emiliano… dijo que quería encontrarse… donde acudió el oficial y la madre entregó al hijo quería hacerlo en un lugar seguro… lo llevó a una Iglesia de Garín… allí había medios de comunicación… aguardamos… mientras esperamos vimos que en la sala contigua los cables pasaban allí y allí estaba Emiliano a punto de dar una conferencia de prensa… lo pusimos a resguardo y no se llevó a cabo… a esa altura conjeturo que la realidad es que todos los imputados le tenía temor a Pérez Graham… tanto el resto de los imputados como los testigos con los que hablamos… Herrera no se resistió…”

Interrogado por la defensa técnica, manifestó “…han comentado que le tenían temor… no les tomé declaración… participe en la detención de Pipi y de Herrera… sé que los padres de Darío le habían manifestado a gente del grupo que le tenía temor a Pérez Graham…” y agregó que “…A los hermanos de Pipi los conocía de vista…”.

34) El oficial inspector Cristian Damián Barrenechea también fue traído a la audiencia de debate. Dijo desconocer a los imputados y a las víctimas de autos, y a preguntas que se le hicieron respondió que “… participó en las tareas de investigación… y en la aprehensión de Herrera… trataba de relacionarme con los familiares… dejaba mi número para que me avisaran cualquier cosa … me entrevisté con la madre de Herrera, habíamos hablado… le dejé mi número… dijo que se quería encontrar conmigo en la plaza de Benavídez… nos encontramos… dijo que tenía miedo que al hijo le pasara algo… quería entregarlo… nos acompañó hasta una Iglesia… entramos… y me dijo que no había llegado… aguardamos… habíamos pactado que lo iba a traer… y en un momento vemos que los cables pasaban hacia otro cuarto contiguo nos fijamos y vimos un montón de cámaras  este chico a punto de dar una conferencia de prensa o de ser entrevistado… lo pusimos a resguardo… esto fue todo…”

35) Propuesto por la defensa de Pérez Graham, prestó declaración también el testigo Claudio Juan Manuel Esteban. Dijo ser comisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires  y no conocer a los imputados ni a las víctimas.

 A peguntas que se le formularon, manifestó que “… tuve participación el día del hecho en esta causa… fui coordinador de un grupo pericial que se constituyó con los peritos Herrera, González y Gómez… los coordiné y supervisé los peritajes que se hicieron el día del hecho y su ampliación posterior…”

     Sobre su especialidad precisó que “…soy licenciado en Seguridad y técnico en escena del crimen y en experticias en revenido metaloquímico… en el caso se dio prioridad a la búsqueda de rastros papilares en la vivienda y en el rodado, y se realizaron también las tareas de planimetría…”

     Aclaró también que “…acorde con los resultados que se obtuvieron surgieron huellas en el rodado y en un alhajero de la habitación matrimonial… sobre la pericia balística de Talarico, sí, estaba bajo mi dirección pero el técnico es él… en la habitación se hallaron características típicas del disparo de la escopeta… apenas se pasaba la puerta de ingreso la dirección era de izquierda a derecha, hacia la puerta… superaba la mitad de la puerta… fue un disparo de munición múltiple, la perdigonada se explaya… en el marco y no me acuerdo si también en la puerta…”.

     Agregó que “…soy diplomado en criminología y criminalística por la Policía Federal Argentina… pero con conocimiento genérico…”.

     36) Emilio Orlando Talavera fue otro de los testigos traídos al debate por la defensa del imputado Pérez Graham. Dijo ser albañil y pintor y no conocer ni a los imputados ni a las víctimas.

 A preguntas que se le formularon dijo que “…yo estaba por comprar una moto y cuando iba por Ruta 26 pasó esa intervención y no sé más nada… yo venía circulando con la moto y cuando me bajo se cruzó un auto… me bajé porque la iba a conducir Oscar… ahí justo viene un auto particular… yo le iba a comprar la moto al primo de Oscar, yo a Oscar lo conocía por Aníbal… ahora sé que se llama Oscar… yo lo conocía desde hacía unos dos meses como mucho, pero por Aníbal… le iba a comprar una moto a un pariente de él que no me acuerdo cómo se llama… yo trabajo en construcciones y le iba a comprar la moto por mes… y pasó todo esto… yo le iba a entregar la moto en el puente… él estaba solo… estaba mi señora… veníamos en una camioneta… yo iba en una camioneta que me prestó un amigo, en la camioneta iba mi señora y Oscar… yo iba en la moto atrás… en el puente de Panamericana le iba a pasar la moto… ahí empezó un tiroteo, una balacera terrible… yo me bajo y frena un auto en la puerta y ahí se inició el tiroteo… desde arriba del auto tiraron tiros… yo me tiré al piso y no vi más nada… perdí de vista la escena… sólo vi un auto color marroncito… no recuerdo la marca… a la moto la agarró Pérez Graham y no sé… se fue… se la habrán sacado… no vi si respondió con disparos… no vi nada… no vi nada más… me llevaron a la Comisaría me tuvieron doce horas… detenido a mí y a mi señora… después me enteré lo que pasó… me contaron los policías que este señor tenía un problema…”.

     Preguntado por la fiscalía dijo que el auto que lo interceptó quedó a tres o cuatro metros de donde estaba el dicente, poniéndose a la par… “y desde ahí disparó… dispararon después… el policía me dice tírate al piso… me apuntó con el arma… y ahí veo que se lleva la moto… Oscar se sube a la moto y arranca y ahí empiezan los disparos…”.

     37) Asimismo, escuchamos en la audiencia a la testigo Cinthia Noemí Cuello, traída igualmente por la defensa de Pérez Graham. Dijo tener diecinueve años, no conocer ni a las víctimas ni a los imputados, y ser la cónyuge del testigo Talavera. Aclaró que conocía a Oscar Pérez Graham, diciendo que “… lo conocía desde hacía dos meses por Aníbal… mi marido me dice vamos a ver la moto que me la quiere vender… la vendía el primo de Aníbal… venía mi marido en la moto y nosotros en la camioneta… cuando pasamos el puente de la 26 para un auto, mi marido se quiere subir a la camioneta y Oscar a la moto… empezaron los tiros… no sabía lo que pasaba… después mi marido estaba allí tirado… no sé si él tiró o no… los policías si tiraron… había un auto y la camioneta… estaba muy nerviosa, no recuerdo marcas ni color… con nosotros se quedó un policía… después nos llevaron a la Comisaría… nos dijeron si habíamos mirado la tele… nada más…”.

     A preguntas de la Fiscalía, dijo que “… cuando Oscar sale escapando… la policía hace dos tiros… me dijeron que le dieron un tiro en la pierna… vi cuando disparaban… dos tiros… lo fueron a agarrar a él… él se escapaba, allí se escucharon los dos tiros… los tiros fueron cuando la policía salió detrás de él… después los tiros…”

     38) Otro de los testigos propuestos por la defensa, fue María Renée Serrano, quien dijo ser de cincuenta y cinco años, ama de casa y niñera. Agregó no conocer ni a las víctimas ni a los imputados. A preguntas que se le hicieron declaró que “…conozco por vecino a Darío Villafañe… vivo en el mismo barrio… Darío no se dedicaba a nada… no trabajaba ni estudiaba… robaba… robaba con sus amigos a los que no llegué a conocer… de sobrenombres eran dos Emi, un Ezequiel o Eze y un Pipi… no sé sus nombres ni dónde viven… presté declaración ante un señor de la Comisaría 3ª de Garín, de nombre Matías, que le dije que no los conocía… mi hijo es cuñado del primo de Darío Villafañe que se llama Leonardo Quiroga… Leonardo Quiroga viene a ser mi ex yerno… mi hijo es Hugo Damián Giménez… mi hijo tiene contacto con Quiroga y Villafañe… y cuando surgió este problema de la muerte de Urbani vinieron a averiguar… se sospecha que habían sido Leonardo y Darío, y como mi hija Rocío no estaba, el policía habló conmigo… lo hago entrar… lo hago sentar… me dice porque la conozco vengo a hablar con usted si vengo con orden de allanamiento vengo y rompo todo… como su hijo tiene amistad con Darío, se supone que usted guarda cosas que robó… le mostré la casa… humilde… le dije que tenía todos los papeles… tuvo confianza en mi… me sentí mal por eso le mostré la casa… en eso llega mi hijo Hugo Damián Giménez…  el policía le dijo lo que había pasado… que se suponía que había sido Darío… además habían robado en la Arboleda… pero le dije que no conocía a este chico…”

     Aclaró también la testigo que “…  Leonardo Quiroga, mi ex yerno, robaba con Darío Villafañe… tenemos muy mala relación… hace quince días me pegó… una vez se tirotearon con Darío en la esquina de mi casa… entre ellos… usaba un arma chica… una vez un domingo a la mañana Darío me ofreció en venta una escopeta… le dije que no… no me la mostró no la vi… eso fue después del robo en La Arboleda… por ese robo no se detuvo a nadie… “

     Sobre la banda de jóvenes, precisó que “… el que se imponía era Darío, tenía mucha influencia… se drogaba y todo… Darío es flaquito, alto, medirá 1,70, lo conozco desde los doce años…”.

     A otras preguntas respondió que “… el día de la madre… Darío me pide un remis… y después de todo esto me ofrece una filmadora… le dije que no me interesaba y un reloj grande así un contador de kilómetros para mi pareja… le dije que no lo quería… eso fue el domingo a la tarde, tipo seis y media de la tarde… y el lunes veo la tele… donde dicen lo de la filmadora Panasonic… me asusté y dije entonces Darío mató a Santiaguito… relacioné que me había pedido el remis y ahí me puse sobre alerta… amén de que tenía los policías en cada esquina hasta que lo encontraron.., él estaba en la casa, se escapaba por los techos… a Pipi lo conozco de nombre pero nada más…”

     39) Diego Armando Juárez, citado por la defensa de Pérez Graham, fue igualmente escuchado durante el juicio. Dijo no conocer ni al imputado Herrera ni a las víctimas aunque sí a Pérez Graham, por haber estado detenido en la comisaría de Escobar en donde se desempeñó por ser oficial principal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. A preguntas que se le hicieron respondió que “… el día del hecho me mandaron a colaborar a la Comisaría de Garín… me pongo en contacto con el Jefe de calle de esa comisaría, y me dice si conocía a alguien que paraba en la colectora y Juan XXIII… y el identikit me pareció parecido y después resultó que no era… se llamaba Kiki, Ruiz Díaz de apellido, pero resultó que no era… creo que nombré a otras personas… el hermano… sólo brindé información… nada más…”.

     A otras preguntas, respondió que conoció a Pérez Graham en la Comisaría de Escobar Ia “… unos tres o cuatro meses antes del hecho de Urbani… a esta fecha estaba en libertad, unos tres o cuatro meses antes… estuvo detenido por hurto de automotor… “.

     40) A instancias de la Fiscalía, escuchamos finalmente al testigo Cristian Alberto Caiero. Dijo no conocer ni a los imputados ni a las víctimas, y ser oficial principal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Preguntado respecto de los hechos de la causa, respondió que “…efectuamos tareas investigativas en Garín destinadas a buscar a los autores de los hechos y establecimos que serían unos jóvenes de nombre Darío Villafañe, Emiliano, Jhonny, el “tío de Jorgito o el gordo o el Pelado”, que resultó ser Pérez Graham… se establecieron domicilios y características físicas de cada uno… tomamos contacto con las personas del barrio… entrevistamos un montón de gente… y aportamos los teléfonos para que nos llamen o dieran información… intervine en la detención de Darío Villafañe…  ese día el grupo a mi cargo estaba con unos testigos que vivían en el barrio y habían pedido protección por miedo a que les pasara algo… en esas circunstancias sabíamos que estaba andado por el vecindario y como estaba vestido, a horas de la madrugada se presentó en su domicilio, vestimenta oscura, contextura y altura coincidían… supusimos que era él… lo identificamos y lo detuvimos… era un joven delgado un metro 65 más o menos de altura…”.

     Estos testimonios se corroboran y complementan con aquellos elementos incorporados por su lectura ya transcriptos en los párrafos anteriores, y aquellos que a continuación habré de enumerar.

 

41) Declaración a tenor del art. 308 de Darío Cristian Villafañe en fecha 21/10/2009, quien manifestó “Estábamos empastillados con rivotril y vino, en el barrio “El Bajo” en una esquina era de noche a eso de las siete u ocho un viernes no se si el que pasó o el otro, con PIPI que se llama Jonathan Julián Aguirre que hoy lo ví abajo en la alcaidía, y Emiliano – a ese chabón no lo conozco – vino con Oscar Pérez (alias el gordo) llegan ellos, estábamos parados en la esquina, nos llevan en un auto rojo el auto lo manejaba Pérez es el único que sabía manejar, cuando llegan nos dicen vamos a robar, teníamos una escopeta del 20 de dos caños uno no andaba, andaba el derecho estaba recortada, la escopeta era de Oscar y un 32 largo de Emiliano, nos fuimos arrancando para Pacheco y de ahí para Tigre, pasamos por un casino, dimos un par de vueltas y por la avenida y después nos encontramos con el chabón ese que estaba bajando del auto, el auto creo que era color verdecito con vidrios polarizados, lo estaba dejando al lado de la casa, se estaba bajando, y bajó del auto, cuando baja del auto, Oscar Pérez, yo y Pipi, bajamos del auto, yo con la escopeta, Pipi con el 32, cuando lo apuntamos y todo, dijo que ahí era donde guardaba el auto que no era la casa, que era al lado, lo llevamos para la casa, abre la puerta, cuando abre la puerta de la calle, había unas reja, abre las rejas esas y nos hace pasar, y antes de entrar Oscar me pide la escopeta, Pipi mantenía el 32, y yo me quedo en el comedor con la madre y la hermana, yo me quedo con Pipi revisando y Oscar lo lleva para la pieza al pibe, cuando lo lleva para la pieza ahí se escucha el tiro, cuando se escucha el tiro, yo seguí revisando, mientras tanto, la madre estaba acostada y la hermana se fue para la habitación de la madre. Ahí viene Oscar corriendo y me da la escopeta a mí, yo me voy a fijar y yo lo veo tirado en el piso al pibe, estaba sangrando de la cabeza, estaba tirado en el piso, no se movía ni respiraba, Pipi sube a tras mío y me dice que lo tape, yo lo tapo con una frazada que estaba tirada al lado de él, que justo cuando se levantaba la hermana, parece que se cayó la frazada ahí. Y cuando lo tapo me voy corriendo a la pieza de la madre, Pipi también salió atrás mío, yo la apunto a la madre con la escopeta y le pedía pastillas, y la madre me decía que no, que no tenía, y ella me decía que no tenía, entonces le digo dame pastillas o si no te mato, nunca le pegué ni nada, y me pasa unas pastillas, yo agarro una caja que después se me cayó cuando salgo corriendo, esa caja tenía un espejo, tenía cadenitas y eso adentro, eso quedo en la casa. Cuando salimos a correr, nos subimos al auto, y nos fuimos en el auto del pibe y dejamos en el que veníamos en la puerta. Y de ahí nos fuimos por la Panamericana por colectora. A preguntas que se le formulan, MANIFIESTA: nos llevamos una guitarra eléctrica de color roja y blanca, que estaba en la pieza de la madre, había un cuenta vueltas del auto, el pie de la guitarra para tocar, y una filmadora, algo de plata que le sacamos a la madre, nos repartimos entre todos, entre los cuatro, a mi y a Pipi me quedaron $ 450, a mi me quedó la filmadora también y el cuenta vueltas, Pipi se quedó sólo con la plata, Oscar se quedó con todas las otras cosas, Emiliano con parte de la plata y se fue con Oscar. Después que salimos a la ruta me llevaron a mí a Pipi y nos dejaron en mi casa, la que dí en mis datos personales, y Oscar y Emiliano se fueron a prender el auto porque después lo quemaron. A preguntas que se le formulan DICE: Lo quemaron, de mi casa para atrás del cementerio por Lamberti todo derecho, en un campo al costado de un arroyo. Eso fue todo esa noche. Después al otro día nos encontramos los cuatro, y Oscar fue a llevar una guitarra para vender y como no la pudo vender la dejó a la vuelta de mi casa, en la casa de “COTO” Cristian Duarte, que vive en Corrientes 310 de Garín. La escopeta se la llevó Oscar. Yo intenté vender la filmadora, se la vendí a una chica de nombre Macarena que vive de la casa de Coto a una casa entremedio, es decir la casa de al lado no, la otra de la mano derecha, hay un kiosco en la esquina, la casa de Coto, la otra y después la de Karina, la vendí en doscientos pesos, me quedaron debiendo cincuenta pesos. Al tacómetro no lo pude vender y se lo pase a Oscar. No se lo que hizo Oscar con el tacómetro. Después nos separamos. Habíamos salido con Oscar en otro hecho, un robo que le sacamos un celular al pibe, antes de esto. Oscar tiene treinta años, y Emiliano tiene unos treinta años también. Oscar vive en el barrio “La Bota” de Ingeniero Maschwitz”, a cuatro cuadras de la colectora justo hay una pasarela, se llegar de la colectora sale una asfaltada toda derecho para el lado del río de La Plata, mano a provincia, hay una casa así, de éste lado de esa asfaltada una cuadra y media a la derecha es de un portón verde, es una casa de una sola planta, tiene cuatro ventanas tiene patio grandote adelante, después hay una casa más allá de color celeste es donde Oscar se queda. Está a unos treinta metros más o menos enfrente de la otra casa. Techo de chapa, tiene patio también. De Emiliano no se donde vive, porque vino con Oscar. Oscar es canoso, gordito, 1,85 de altura morocho, pelo corto, ojos negros. Emiliano vive en Villa San Pablo, es gordito, canosito, es como yo de alto 1,70 o 1,75 de altura, pelo corto pero no sé más. Pasamos de casualidad por la casa de éste pibe y ahí lo robamos. Oscar comentó que el tiro se le escapó, después al otro día nos contó eso. Yo tomo pastillas desde este año, me compraba tabletas, y fumo porro, y a veces con merca, con porro me drogo desde los doce años, y con la merca desde los doce, y con pastillas desde este año. Este pibe “El pájaro” no tiene nada que ver, dicen que quemó el auto pero no fue-“

42) Declaración a tenor del art. 308 del C.P.P. de Jonathan Julián Aguirre, del 01/12/09, “… Estábamos en la esquina de mi casa en De la Patria e islas Malvinas de Garín Bo. El Bajo, con Emiliano Herrera, Darío Villafañe y yo, viene Oscar Pérez caminando y nos agarra y nos dice “para ir a robar” y nosotros no queríamos. A preguntas que se le formulan sobre lo que estaban haciendo, dice estábamos tomando cerveza. (continúa el relato) Y después Oscar entró a comprar Cervezas, y tenía una tableta de pastillas “de rivotril” fue a comparar cervezas, y las puso en la botella de cerveza, él llegó alrededor de las ocho o nueve de la noche y tomamos hasta las doce de la noche y él dijo que tenía un auto del otro lado de la pasarela en Maschwitz, el insistía en que tenía un auto para ir a robar, hasta que fuimos, yo tenía un revólver 32 largo plateado y Oscar tenía un escopeta adentro del auto. ¿Hace cuanto tenía esa arma?, manifiesta: yo hacía una semana que la tenía lo compré a un pibe –no se como se llama- no estaba cargada, después del hecho lo tiré al arroyo, a una cuadra de mi casa, que está al lado de un country “La Candelaria”. Oscar ya había robado el auto y con una yuga lo arranca, y después agarramos y fuimos como para Tigre, dimos unas vueltas, pasamos por el Parque de la Costa dos veces, y ya vemos a Santiago estaba entrando el auto, preguntado por si lo conocía responde: no. Oscar dice que le robemos porque él le tenía bronca. Bajamos del auto en el que íbamos era un Renault 18 rojo, al auto lo dejamos a mitad de cuadra pasando la casa de Santiago, quedó adentro con unas camperas y unos cartuchos de escopeta, la escopeta ya estaba cargada y con un cartucho de éstos. Preguntado por quien cargó la escopeta, refiere: Emiliano o Darío, porque yo estaba adelante y ellos estaban atrás, un solo caño andaba. Nosotros bajamos primero, yo tenía el 32, la escopeta la tenían Emiliano y Darío, Santiago estaba abajo del auto estaba cerrando el portón, lo hicimos tirar al piso, no lo golpeamos, lo agarramos, nos dio la plata que tenía en la billetera y le devolvimos la billetera, Oscar se había ido hasta el auto y luego regresó donde estábamos nosotros. Ya habíamos entrado al patio delantero de la casa donde dejaba el auto él –por Santiago-. Y Oscar nos agarra y le dice que vayamos al cajero a sacar plata que no le iba a pasar nada. Y Santiago le dijo que no tenía tarjeta de crédito. Y Oscar le dijo que donde quedaba su casa. Él nos indicó donde quedaba su casa, nos abrió el portón de afuera con llave, y después nos abre una segunda reja y abre la puerta, lo hacemos entrar a la habitación de la hermana, ella estaba durmiendo, era la primera viniendo de a cocina, a él lo hacemos tirar al piso le decimos a la hermana que no iba a pasar nada, y ahí Emiliano le dice que no iba a pasar nada que se quede tranquila, yo me voy a la pieza donde estaba la madre al fondo y viene Emiliano y la hermana, Oscar estaba afuera de la casa. (continúa el relato) Y la hermana le dice a la madre que prenda la luz, se despertó estaba durmiendo, prende la luz, y yo le digo que se quede tranquila que no iba a pasar nada que se quede tranquila. Yo agarro los teléfonos que estaban en la mesita de luz, y la madre me agarra y me da plata que tenía en la cartera como dos mil pesos, Santiago nos había dado quinientos por ahí. Y yo agarré unos anillos que había en una mano de madera que había en un mueble, y la madre se pone a llorar que eso era de su marido y yo los agarro y los tiro de vuelta. Y quería abrir un cajón pero tenía llave, no se podía abrir, no se podía abrir, Emiliano también estaba revisando, y ahí se escucha un escopetazo, y Emiliano se va a ver qué pasaba, y me agarra y me llama y me hace señas y yo voy con las cosas que tenía y Santiago estaba tirado en el piso de la habitación que da a la calle, estaba paralelo a la cama. Darío en ese momento se fue a la pieza de la madre y le pedía pastillas. Yo decidí salir de la casa con Emiliano, cuando salimos con Emiliano  Darío se fue a la habitación de la madre, se cierra el portón. Y yo salté el portón y entré nuevamente a buscar a Darío. Y Darío estaba sacando un DVD, yo le dije que no, que lo deje que nos teníamos que ir, y lo dejó ahí. Preguntado porqué cosas se llevaron, refiere: una guitarra, cámara digital, una filmadora, la plata, un bafle, y el auto, pulseritas y cadenitas. El auto siempre lo manejó Oscar. Preguntado si Oscar entró a la casa, dice: yo no lo vi, porque yo estaba en el fondo, creo que no. Y continúa: Salimos con el auto. Preguntado a dónde fueron? Manifiesta: a la casa de Darío. Después Oscar dice que el auto lo teníamos que quemar. Las cosas las dejamos en  la casa de Darío el resto se las llevó Oscar. Yo me quedé con unas pulseras y con plata con seiscientos pesos ($600). Darío se quedó con un cuenta vueltas, con bafle y una cámara digital. Lo otro se lo llevó Oscar, y Emiliano se quedó con la plata. Llevamos el auto cargamos en un bidón Nafta, de la YPF de Maschwitz, al lado de un puente, ahí nomás del Country La Candelaria, mientras Darío se quedó en su casa, nosotros tres fuimos a hacer eso, Emiliano y yo nos bajamos y Oscar fue a comprar nafta, y luego regresó a buscarnos, y nos vamos a un campo que está a unas cuadras de la casa de Darío unas siete cuadras, nosotros lo esperamos en la esquina y Oscar lo prende fuego, y ahí nos fuimos corriendo para lo de Darío. Los tres. Llagamos a lo de Darío, y Oscar lo agarra y le dice que a la mañana iba a pasar a buscar las cosas que él ya las tenía vendidas y con Emiliano cada uno se fue a su casa. Preguntado para que diga si hablaron entre ustedes porque Darío disparó a Santiago, MANIFIESTA: Apenas salimos de a casa, Darío dijo que el tiro se le escapó, porque andaba un solo gatillo. Nosotros le dijimos “que boludo como vas hacer eso”, “lo bardeamos”, y el contestó, “se me escapó, se me escapó no lo quise matar”. Al día siguiente, yo me levanté y me quedé en mi casa hasta la noche y viene Darío y me dice que Oscar ya se había llevado las cosas, todas las cosas que quedaron del robo en la casa de Darío. Después yo me fui con Emiliano, nos fuimos y nos quedamos dos días en la casa de unos pibes, Paqui y Naty no se los apellidos, no son del barrio, del Barrio San Miguel, atrás de Maschwitz. Preguntado desde cuando conocían a Oscar, yo desde hacía dos o tres semanas. En qué circunstancias?, Manifiesta: había salido de estar preso y era el tío de un pibe del barrio. El pibe se llama Jorgito Otenheimer, en la calle nos pusimos a hablar y así lo conocimos. La escopeta era de Oscar. Invitado a que siga como estaban vestidos ustedes el día del hecho y las características fisonómicas, manifiesta: Yo estaba con ésta campera una marcar Puma de color blanco con raya azul ancha en las mangas de tela de avión, y un pantalón negro de gimnasia, y zapatillas Nike de color blanca y negra, yo tenía el pelo más largo que ahora. Emiliano con una campera negra de gimnasia de marca Adidas creo, era negro y creo que tenía tres líneas rojas en las mangas, no recuerdo el pantalón que tenía, él es más petiso que yo de un metro sesenta, tenía el pelo corto, piel blanca, cabello negro ojos marrones estaba pelado abajo y arriba más pelo tipo “casquito”. Darío, estaba vestido con una campera Nike toda negra, tenía la pipa blanca en el pecho, y la espalda una pipa blanca también, pantalón de la selección Argentina de la marca Adidas, él estaba con el pelo larguito pero no muy largo, no estaba teñido. Y Oscar estaba con una campera marrón de tela, y un jean remera abajo, Oscar es alto, un metro setenta y cinco, todo pelado afeitada la cabeza, flaco, tiene unos treinta y ocho años. Preguntado si luego del hecho se cortaron el pelo, MANIFIESTA: Sí, Emiliano, Darío y yo los tres en una peluquería del barrio, sobre la ruta del Colegio 16, derecho para la ruta. Preguntado para que diga que hizo Oscar con las cosas que iba a vender, manifiesta: no sé, Oscar le dijo a mi papá, que yo fuera a la villa San Pablo, no le dijo a donde ni nada, yo no sabía donde tenía que ir. Nosotros acordamos que él iba a vender las cosas y nos íbamos a repartir la plata. Nunca sucedió esto, porque nunca más lo vimos. Yo la última vez que lo vi a Oscar fue después del incendio, Darío lo vio al día siguiente. Y nadie más lo volvió a ver. Después todos nos entregamos, yo me entregué en el barrio San Miguel mi papá me entregó, mi papá junto con la DDI de San Isidro, vino a la casa de la semanas después del hecho, y el auto esperó en la esquina yo ya lo sabía. Y me agarran y me dicen que me iban a llevar a mi casa con el bolso y después me iban a llevar a la DDI, me llevaron a mi casa, me hicieron dejar el bolso, me estaba despidiendo de mi familia, y lo llaman a un Oficial –estaban todo de civil- y me dejaron en mi casa hasta el otro día a las seis de la tarde, me dejaron quedarme en mi casa. Ellos recibieron el llamado y se fueron, mi papá les dijo que se podían quedar en mi casa por las dudas que llegue la policía. Después al día siguiente, a las seis de la tarde me pasaron a buscar y me llevaron a la DDI de San Isidro, fuimos con mi papá y después de ahí me llevaron para comisaría, no me acuerdo cual, después me llevaron al Instituto a Pablo Noguez. Antes de pasarme a buscar por la casa e ésta piba allanaron mi casa. Mi papá con la madre de Darío habló y como él se había entregado decidió entregarme a mí. Preguntado cuanto tiempo estuvo escondido, Responde: unas dos semanas, siempre en la misma casa, primero nos íbamos a ir con Darío a otra casa y después yo me quedé ahí. En que momento tiró el revólver, manifiesta: al otro día del hecho, mi hermano me dijo que lo haga. Preguntado para que diga porqué abordaron a Santiago, Manifiesta: porque no teníamos plata, fue al boleo, porque justo lo vimos. Preguntado si en el hecho participaron otras personas de las que dio sus datos en ésta declaración, Manifiesta: No, sólo fuimos nosotros cuatro. Preguntado si se ha notificado de las pericias que se han ordenado a partir de su anterior declaración, manifiesta: sí….”

43) Declaración a tenor del art. 308 del C.P.P. de Emiliano Alejandro Herrera Monzón del 28/10/09, quien manifestó: “…estábamos en la esquina de la casa de Pipi y ahí Oscar, dijo que tenía un auto que había robado, fuimos yo, Oscar, el Pipi y Darío y buscamos el auto que estaba en el otro lado. De ahí arrancamos para Tigre no quedamos dando un par de vueltas y vimos que estaba entrando este chico Santiago al lado de la casa, que estaba guardando el auto. Bajamos todos del auto nos subimos al otro y lo subimos a Santiago… de ahí fuimos a la casa de él… entramos… lo entraron a Santiago a la habitación de la hermana que estaba la hermana acostada y Santiago se queda tirado en el piso. Yo me voy para la habitación de Santiago que estaba vacía. El Pipi se va para la pieza de la madre y le digo a Darío que se vaya a seguirlo…Darío se quedó con Santiago y me fui con el Pipi y la chica a la pieza de la madre… estaba Darío con Santiago… Con Pipi fuimos a la pieza de la madre de Santiago y le dije a la hija que prenda la luz y se levantó la señora… Darío estaba en la otra pieza con el chico… se escuchó una explosión y yo fui a ver. Cuando voy a la pieza de Darío me dice “lo maté” y le digo a Pipi, lo llamo y le hago señas para irnos porque el pelado estaba esperando afuera para irnos. Darío se quedó adentro y nosotros ya habíamos subido al auto, Pipi saltó el portón y lo busca. Darío tenía la escopeta adentro y le pedía pastillas ala señora y un DVD. Yo, Pipi y Oscar estábamos esperando afuera. Pipi saltó el portón y lo va a buscar a Darío. Ahí vinieron los dos y nos fuimos. Llegamos a la casa de Darío, bajamos las cosas ahí y Oscar nos dijo que teníamos que prender fuego el auto.  Fuimos Pipi, Oscar y yo a prender fuego el auto… Oscar se metió para el campo con el auto… lo prende fuego… después volvimos para la casa de Darío… después Oscar a la tarde fue a buscar las cosas y se las llevó. Pájaro no estaba con nosotros… yo me quiero hacer cargo del robo, yo no lo maté. Seguidamente señaló “…las armas las llevaba Pipi que tenía un revolver cromado, creo un 32 y Darío llevaba la escopeta recortada en el caño y la culata. La escopeta era de dos caños y andaba uno solo… el auto en el que fue Oscar lo tenía escondido porque lo había robado antes, dijo que lo había robado hacía menos de dos horas…”

       A preguntas que formuló la fiscalía respondió “…Oscar dijo que íbamos a dar un par de vueltas para buscar a dónde ir a trabajar, la casa de Santiago no estaba marcada… la escopeta la vi la noche del hecho, antes no la había visto… los que teníamos teléfonos durante el hecho era yo y Pipi… el pelado tocaba timbre para que nos apuremos, él estaba afuera, nunca entró a la casa….el arma estaba cargada… porque Oscar le decía a Darío que la escopeta estaba cargada…”.

Finalmente refirió “…no se como se llama Pájaro, él no tiene nada que ver éramos nosotros cuatro y nadie más… Oscar prendió fuego el auto, nosotros con Pipi estábamos en la otra cuadra mirando, cuando vimos que se prendió fuego nos empezamos a ir y Oscar nos gritaba que lo esperáramos… yo no pensaba que Darío lo iba a matar al pibe, mi idea era sólo ir a robar… me siento mal por lo que pasó, estoy arrepentido y aclaro que sólo quise ir a robar…”

           44) Declaraciones testimoniales del cura párroco Carlos Daniel Iocca y del reverendo Luis Rodolfo Chávez, quienes relataron la forma y circunstancias bajo las que el imputado Herrera se presentó en la parroquia San Expedito, de la localidad de Garín, a la que pertenecen ambos, y como luego de ello se produjo su aprehensión por parte del personal policial.

      45) Declaración testimonial de Narciso Ríos (fs. 96), quien expresó que el día de los hechos, siendo aproximadamente las 5:00 horas, se despertó a raíz de los ladridos de los perros y así pudo escuchar un fuerte disparo, y al salir de su domicilio no pudo observar nada. Que al regresar a su pieza escuchó una nueva explosión y luego observó que sobre la calle Lamberti se estaba quemando un automóvil chico.

     46) Certificado de defunción de Santiago Juan Urbani, de fs. 1068, en el que se señala que la muerte del nombrado se produjo por paro cardiorespiratorio traumático lesión arma de fuego en cráneo.

     47) Pericia de autopsia de fs. 208/ 213, en la que se concluye que: “… causa de la muerte: lesión de arma de fuego en cráneo. Mecanismo de la muerte: dislaceración de masa encefálica.” En dicha pericia, en sus consideraciones médico legales se señaló que: “El occiso presenta una lesión contuso perforante de un tamaño de 95mm x 40mm, con bordes contusos y estrellados (signo del golpe de mina de Hoffman), con restos de tatuaje en la zona de la arcada cigomática; que por sus características corresponde al orificio de entrada de proyectiles de arma de fuego denominados perdigones, los cuales por su cercanía han hecho efecto bala…”, “… el cadáver no presenta signos de lucha y/o defensa…”

     48) Estudio histopatológico de fs. 1032/1034, en cuyo cuarto punto se realizaron las consideraciones histológicas señalando que: “… en dicho orificio no se observó depósitos de sustancia compatible con pólvora. No obstante dadas las características macroscópicas del orificio no se descarta que el mismo se corresponda con una lesión en boca de “mina de Hoffman”, con el caño abocado en la piel.” En sus conclusiones se destacó: “ Se trata de una lesión compatible con herida contuso perforante, de carácter vital, con un tiempo de sobrevida muy breve”.

     49) Informe policial de fs. 27 en el que se da cuenta del hallazgo de una campera color marrón y  7 municiones calibre 20 marca Orbea, y papeles con anotaciones varias.

     50) Informe de identidad establecida (AFIS), de fs. 731, en el que se determinó: “… de la búsqueda realizada surgen con identidad establecida los siguientes rastros: nro. 6 y nro. 13, ambos correspondientes al dígito meñique, de la mano izquierda, el nro. 6 fue revelado y acondicionado de vidrio delantero izquierdo lado externo de vehículo Renault 18 ptte. WJM-315, identificado como muestra (A-4), el nro. 13, fue revelado y acondicionado de alhajero de plástico habitación de la víctima, identificado como muestra (B-2), perteneciente al ciudadano Herrera Emiliano Alejandro; que se halla registrado en el AFIS PBA bajo el número de NIF 44/01/01692689E”

     51) Informe de levantamientos de rastros de fs. 206, en el que se señala: “se remitieron a este gabinete AFIS

Tres soportes continentes (acetatos) de los cuales se obtienen 14 rastros papilares de origen dactilar”,“luego de su valorización técnica en este gabinete AFIS PBA, surge que seis rastros dactilares carecen de valor para establecer identidad física humana en forma categórica fehaciente e indubitable por no contar con la cantidad mínima e indispensable de puntos característicos”,  “mientras que en los restantes ocho rastros dactilares cuentan con valor identificativos, aptos para ser sometidos a cotejo. Dichos rastros dactilares fueron ingresados en el sistema automatizado de identificación de huellas digitales (AFIS- PBA), bajo el caso nro. 442028152009. De la búsqueda realizada no resulto identidad establecida alguna.”

     52) Copia certificada de la denuncia formulada por Rita Graciela Moreno, de fs. 740 de la IPP nro. 6131-09 de la UFI nro. 1 de Escobar, en la que la nombrada aportó el teléfono nro. 011-15-60413020, e indicó que desde el mismo fue que su pareja le profirió las amenazas denunciadas.

     53) Croquis ilustrativo de fs. 180/181, en el que se detallan la distribución de los ambientes de la vivienda en donde sucedieran los acontecimientos, y el lugar en donde fue encontrado el rodado Renault 18.

     54) Actas de fs. 188/192, en donde se dejó constancia del hallazgo del rodado marca Chevrolet corsa, y del levantamiento de una huella de calzado en la puerta delantera acompañante exterior.

55) Acta de fs. 705/707, en donde se describen las circunstancias bajo las que se procedió al hallazgo de la escopeta incautada en el patio delantero de la finca ubicada en la calle Corrientes 310 de la localidad de Garin.

56) Pericia balística de fs. 990/993, en la que se concluye que la escopeta recortada sin marca calibre 16 uab, con numeraciones 6084 y 5113, es apta para efectuar disparos y funcionamiento normal en su caño derecho. Asimismo se determinó “Los cartuchos calibre 20 UAB marca son aptos para el disparo y es posible su utilización en la escopeta de causa. Los perdigones extraídos de autopsia resultan ser nro. 5 y pudieron haber sido disparados por la escopeta de causa no pudiendo darse mas precisiones al respecto”, “Según ley 24429/73 decreto reglamentario de la misma 395/75 y vigentes el material remitido se encuadra en la categoría de “arma y munición de guerra- uso civil condicional”

57) Fueron incorporadas además una serie de fotografías en las que se retrataron, a fs. 37/41, las imágenes producidas por el sistema de cámaras de la Municipalidad de Tigre en las que pueden verse los rodados involucrados y sus trayectorias. A fs. 99/100, se observa al rodado corsa incinerado y a fs. 193/198 se observan el lugar de su hallazgo, huellas de sus neumáticos, y en una de sus puertas una huella de pie calzado. A fs. 273, se observa el boofer secuestrado, a fs. 423/426 y 710/717 la escopeta secuestrada y el pozo ciego en el que fue hallada. A fs. 182/187 se observa el Renault 18, el interior y exterior de la vivienda en donde sucedieran los acontecimientos y a la víctima. A fs. 1072 de la causa nro.2726 se observa a Pérez Graham al momento de ser internado a raíz de las heridas de arma de fuego recibidas.

     58) A fs. 19 de la IPP nro. 464309, obra la declaración prestada por Matías Fabián Figueira, quien refirió que en su carácter de numerario policial asignado a realizar tareas investigativas, pudo individualizar a Dario Villafañe, a  “Emi” que resultó ser Emiliano Herrera, a “Pechoco” individualizado como Matias Walter, a  “Pipi” quien resultó ser Jonathan Aguirre, a  “Zurdo” identificado como Jonatan Núñez,  “Cara Para Atrás” quien resulta llamarse Alejandro Martínez y  “Eze” individualizado como Ezequiel Ibarrola. Asimismo, logró establecer sus domicilios, así como que formaban parte de una banda que se dedicaba a cometer robos entre los que se encontraba el perpetrado en el barrio La Arbolada.

     59) A fs.  29  de la IPP 464309 obra la declaración prestada por María Renee Serrano quien refirió que por medio de su hijo tomó conocimiento que unos amigos de él habían robado en el barrio privado La Arbolada. Asimismo, manifestó que Darío Villafañe había querido venderle una escopeta, porque con ella había robado en el country. Finalmente, se refirió a las circunstancias personales de estos sujetos que formaban una banda, individualizándolos como Dario Villafañe, “Emi”, el “Pipi”, el “Eze”, el “Zurdo”, “Cara para Atrás” y el “Pechocho”.

     60) A fs. 163/164 de la IPP 464309, prestó declaración testimonial Hugo Damián Giménez, quien refirió conocer a dos sujetos apodados “Emi” refiriendo que uno de ellos es el autor del ilícito al Country y que vive en el “bajo” que es un barrio cerca de “La Arbolada”. Asimismo, manifestó haberse presentado en la casa de su amigo Darío Villafañe, donde se encontraba “Emi del bajo”, “Pipi”, quien se llamaría Jonathan, “Eze”, “Cara para atrás” y “Pechocho” pudiendo observar en la casa la existencia de una computadora, un proyector de DVD, moladoras, entre otros elementos. Finalmente, agregó que Darío le mostró una caja con dinero, refiriéndole que provenía del robo a un country, pudiendo escuchar como estas personas deliberaban acerca de la venta de los objetos sustraídos.

 

Hecho n° 2:

     En relación a la acreditación material de este segundo hecho deben destacarse los siguientes elementos de prueba reunidos en el debate celebrado:

     1) La testigo Zunilda Beatriz Torres, fue oída durante la audiencia. Dijo desconocer a las víctimas y a los imputados. A preguntas que se le formularon dijo que “…vivo en Juan XXIII 1266 de Garín, …el 9 o 10 de octubre de 2009, en la puerta de mi casa, sobre la vereda estaba estacionado mi auto Renault 18… estaba allí estacionado… cada tanto salía a verlo porque al vecino también se lo habían robado … era un Renault 18 color rojo, patente 315 WJM, creo… tenía que llevar a mi hija a una fiesta… se estaba preparando …cuando me lo robaron serían 12 y media de la noche… las 0.30… miro que el auto no estaba… entro, llamo a la policía y en dos o tres minutos estuvieron dos o tres patrulleros, les di el dato, pasaron el aviso por radio… yo estaba parada al lado del patrullero… y escuché… les dije a los policías que no era un auto nuevo, estaba destruido, y que por ello suponía que  se lo llevaban adolescentes para irse de joda, o para robar o asaltar… estaba despintado, roto el paragolpe… funcionaban las luces y el encendido, tenía el tanque de gas lleno… no había cables colgando en la zona de la llave de ignición… yo lo había dejado creo que abierto por ahí trababa con el botón por ahí no… estaban en buen estado… la del baúl también… no me acuerdo si estaba cerrado… cuando lo recuperé supuestamente estaba abierto el baúl… tenía rota la cerradura del lado del volante…  

Preguntada por la defensa, dijo que “…esa noche el perro ladraba, ladraba y veo a un adolescente parado entre la vereda de mi casa y la de al lado … y delante de ese chico una persona alta robusta… y calva… como con una campera o buzo…  al adolescente lo vi detrás era de cabello largo color castaño… es lo que yo vi y tendría 14 años… en bicicleta… lo vi de espalda… al adulto le vi la figura pero no la cara…”

Finalmente agregó “…cuando fui hacer la denuncia a Garín no había quien me tomara la denuncia, había una chica sola… me retiré porque no podía esperar, había dejado a los chicos solos… al otro día en la comisaría de Tigre me mostraron unos identikit y yo les dije que esas personas que me mostraron la conocía… lo solía ver en el barrio… no sabía los nombres… pero no dije que me habían robado el auto…”

2) Carlos Alberto Coronel, quien dijo ser personal de seguridad, también fue oído como testigo durante la audiencia de debate. Dijo desconocer a los imputados y a las víctimas. A preguntas que se le formularon, dijo que “ es dueño del Renault 18 colorado que me robaron… ese día estaba en horario de trabajo… cuando llego a la tarde mi señora me dijo que le deje el auto para llevar a la nena a un cumpleaños… me fui al trabajo… trabajo de 19.00 a 07.00… a eso de las 12 me llama y me dice que le robaron el auto de la puerta de casa… le dije que agarre la carpeta y haga la denuncia… va a la comisaría de Garín con mi hermano… había una chica que no podía tomarla… se fue… me dijo que no la tomaron porque no había gente… al otro día fui a la comisaríame dicen que saque una fotocopia del título… estoy entrando y vienen cinco de la comisaría de tigre… me toman declaración… me explican que con mi auto hicieron un hecho y mataron un pibe en Tigre… de ahí fui a Tigre… la denuncia la radiqué en Garín… me llevaron luego a Tigre… el auto  estacionado donde lo dejé frente al portó… lo dejé cerrado… lo encontré con el tambor roto y la cerradura de la puerta izquierda rota…”.

Preguntado por la defensa si recuperó el auto, respondió que sí, obviamente.

     Asimismo deben destacarse los siguientes elementos incorporados por lectura:

     3) Copia certificada del título de propiedad del automotor correspondiente al Renault 18 ptte. WJM-315, en el que consta los datos de su titular registral.

     4) Copia certificada de la constancia policial de la denuncia del robo del automotor marca Renault 18, ptte. WJM-3315, realizada por Zunilda Beatriz Torres.

     5) En el informe de levantamiento de rastros de fs. 174/179, ya mencionado, se deja constancia del hallazgo del rodado en cuestión.

Hecho nº 3:

En relación al hecho que fuera individualizado por los Sres. representantes del Ministerio Público Fiscal como nro. tres al establecer los lineamientos de la acusación, han de destacarse las testimoniales brindadas en el marco del contradictorio oral por los Oficiales de la Policía Bonaerense Hugo Gabriel Natiello, Carlos Hugo Carranza y Juan José Benitez.

1) Así, el Comisario Hugo Gabriel Natiello, recordó que el día 26 de julio de 2010 recibió un llamado telefónico por medio del cual le fue informado que el encausado Oscar Alberto Pérez Graham -sobre quien pesaba orden de captura en el marco de los presentes actuados-, se encontraría en la zona del Partido de Escobar, más precisamente en la Localidad de Ingeniero Maschwitz.

Dijo que comisionado en el lugar, el Suboficial Carranza le hizo saber que de la vivienda que estaba observando, que era frecuentada por el buscado, había salido un sujeto conduciendo una motocicleta.

Relató que frente a ello se inició un seguimiento de dicha moto en la que participó junto al resto de los oficiales que conformaban la comisión, haciéndolo por la autopista Panamericana. Señaló que, en un momento dado, el conductor de la motocicleta en cuestión detuvo su marcha haciéndolo a un lado de un rodado de tipo utilitario del que descendieron dos sujetos, reuniendo uno de ellos características fisonómicas similares a las del acusado Pérez Graham, quien se dispuso a intercambiar el manejo de los rodados con el sujeto que hasta ese momento era perseguido. Frente  a ello es que se le impartió la correspondiente voz de alto y haciendo caso omiso de ello el sujeto ascendió rápidamente a la ya referida motocicleta emprendiendo la fuga por la Ruta 26, en dirección al Partido de  Pilar.

Recordó el testigo que durante la persecución, el encartado de autos extrajo de entre sus ropas un arma de fuego, y efectuó varias detonaciones en dirección al personal policial actuante, acción que fue repelida por los agentes del orden, lográndose finalmente la aprehensión del incuso cuando luego de una mala maniobra cayó de su rodado. Que junto con la aprehensión del sujeto se logró la incautación de un arma de fuego de tipo pistola, calibre nueve milímetros, la que se encontraba a pocos centímetros del lugar donde se efectivizara tal aprehensión.

Preguntado por las partes refirió que se trataba de una moto chica, de cien cilindradas, color gris, no recordando la marca. Señaló que en el procedimiento policial al que hiciera referencia durante su declaración no participaron móviles policiales, sólo vehículos particulares. Expresó que la persecución se dio en horario nocturno, no pudiendo precisar la hora exacta.

     A otras preguntas de las partes aclaró que, desde el inicio de la persecución hasta lograr la aprehensión del acusado Pérez Graham, recorrieron unos quinientos metros aproximadamente, al respecto dijo textualmente el testigo “… la persecución fue no más de trescientos o quinientos metros… no recuerdo bien…”.

     Durante su declaración señaló que el arma de fuego utilizada por el incuso fue secuestrada a escasos centímetros del lugar donde se materializara su aprehensión “… quien trataba de escapar y ascender al portón de una vivienda…” (sic).

     Finalmente recordó que el acusado sufrió heridas en los miembros inferiores, motivo por el cual debió ser trasladado al Hospital.

     A instancias de los acusadores estatales se le exhibieron al deponente las placas fotográficas obrantes a fs. 1094/1112 de los autos nro. 2726, reconociendo la totalidad de los elementos allí retratados como aquéllos a los que hiciera mención durante su relato.

Al observar las fotografías se rectificó señalando que participó de la persecución en uno de sus rodados particulares, siendo este el automóvil  marca Peugeot 206 de color blanco, y no a bordo del Volkswagen Bora  color negro -también de su propiedad-, tal como hubiera señalado al comenzar su testimonio.

2) En forma conteste con los dichos del Comisario Natiello, declaró el sargento de la Policía Bonaerense Carlos Hugo Carranza. Señaló que a la época de aprehensión del acusado Pérez Graham, prestaba servicios como policía de seguridad por ante la Jefatura del Distrito de Tigre.

     Que en el ejercicio de sus funciones tomó conocimiento de la existencia de diversas versiones que ubicaban a Oscar Alberto Pérez Graham en las zonas de Ingeniero Maschwitz y de Garín. Así entonces recordó que siendo alrededor de las 20:30 horas del día 26 de julio de 2010, se recibió un llamado telefónico en la Jefatura Distrital Tigre que alertaba acerca de la presencia del encartado en la Localidad de Ingeniero Maschwitz, y que con motivo de ello se constituyó en un domicilio de la zona, en donde aparentemente se estaba celebrando una reunión familiar con motivo del cumpleaños de unos tíos del acusado de autos.

     Recordó que las versiones señalaban que el incuso se estaría movilizando en una motocicleta de color gris, constatándose la existencia de un motociclo de características similares estacionado en la puerta de entrada del domicilio investigado. Que siendo alrededor de las 21:30 pudo observar el egreso de la motocicleta en cuestión, circulando en dirección a colectora, situación que puso en conocimiento del Comisario Natiello vía Nextel.

Dijo el testigo que realizaba el seguimiento de la motocicleta a una distancia de doscientos metros aproximadamente, que circulaba en dirección a Campana haciéndolo por la Ruta 26. Señaló que a unos trescientos metros de la Autopista Panamericana le dio lugar al vehículo conducido por el Sargento Benítez, efectivo de la Seccional de Tigre I, a fin de que continúe con el seguimiento. Que al llegar a la bajada de Ingeniero Maschwitz aparece en escena un rodado de tipo camioneta “…cree que express blanca…” (sic), vehículo del que desciende un sujeto masculino de características similares a las del acusado Pérez Graham, quien se aproximó a la motocicleta que había detenido su marcha junto a la camioneta, descendiendo quien conducía el motociclo, pasándole el casco.

     Expresó que en esas circunstancias el Sargento Benítez impartió la voz de alto al acusado, quien haciendo caso omiso al requerimiento del agente, ascendió al mentado motociclo y emprendió la fuga.

     Señaló que el vehículo en el que se movilizaba el Sargento Benítez había quedado cruzado sobre la Ruta 26, por lo que debió esquivarlo para continuar con la persecución, logrando en un momento quedara a la par de la motocicleta en la que fugaba el acusado. Que en esas circunstancias impartió nuevamente la voz de alto policía, pudiendo escuchar dos detonaciones de arma de fuego, las que fueron repelidas por el declarante.

      Señaló que habiendo recorrido unos trescientos o cuatrocientos metros el requerido perdió el control del motociclo en el que fugaba, cayéndose del mismo, motivo por el cual emprendió la huida a pie, lográndose la aprehensión del encartado de autos en momentos en los que intentaba trasponer el portón de una finca vecina.

     Finalmente señaló que cuando se dirigió al rodado de su propiedad pudo notar que en el mismo habían impactado dos de las detonaciones de arma de fuego que efectuara el incuso durante la referida persecución.

     A instancias del Sr. Defensor Oficial, Dr. Gonzalo Diego Paredes Abba, señaló que el participó de la persecución a bordo de un rodado Volkswagen Bora, en tanto el Sargento Benítez y el Comisario Natiello lo hicieron en un Golf de color gris y en un Peugeot 206, respectivamente.

     A instancias de la Fiscalía se le exhibieron al declarante las placas fotográficas obrantes a fs. 1094/1110 de los autos nro. 2726, reconociendo el declarante a la motocicleta allí retratada como aquélla en la que se desplazara el incuso Pérez Graham durante su huida, y a la que hiciera referencia durante su declaración.

     Respecto del arma de fuego secuestrada en autos, el declarante señaló que la misma fue hallada sobre una enredadera existente en el pilar derecho del portón de acceso que intentara trasponer el acusado en autos al fugar a pie. Recordó que el armamento en cuestión poseía la numeración limada.  Exhibida que le fuera el arma de fuego secuestrada en autos, e identificada bajo el nro. de efecto 15 de la Fiscalía interviniente, el declarante la reconoció como aquélla que fuera incautada  en el lugar de los hechos.

     3) También se escuchó durante el debate el oficial Juan José Benítez quien dijo desconocer a los imputados y a las víctimas, y quien a preguntas que se le formularon respondió que previo al procedimiento se recibió un llamado del distrito, y que el sargento Carranza le comunicó que el imputado Pérez se encontraba en las inmediaciones de un domicilio en la localidad de Maschwitz. Que frente a ello se reunió una comisión policial y partieron hasta dicha localidad en donde se reunieron en una Esso ubicada en la ruta 25 y allí se decidió que el sargento Carranza vaya vestido de civil en un vehículo particular hasta el domicilio en donde se calculaba que se podía encontrar el imputado. Continuando con su relato el testigo refirió que en un momento Carranza les avisó que del domicilio  había salido una moto abordada por un sujeto. Que  luego pasa la moto por el lugar en donde se encontraban esperando, y Carranza para y se suben dos a su auto  y comienzan a perseguir a la motocicleta junto con  Carranza y Natiello, y en Ruta 26, la moto baja y cruza por debajo de la autopista, y hace varios metros hasta  que sobrepasa a una camioneta y se detiene junto a la misma. Que en ese momento descendió un sujeto de la camioneta que se acercó al de la moto e intercambiaron el manejo de los rodados. Dijo que en ese momento ubicó su rodado a 45 grados, a escasos metros de la moto, delante de la camioneta, e impartió la voz de alto y el de la moto emprendió la fuga luego de colocarse el casco. Que Carraza lo sobrepasó e inició la persecución de la moto, y luego de descender su acompañante,  salió detrás de Carranza mientras Natiello se quedó en el lugar. Que en el transcurso de la persecución escuchó detonaciones de arma de fuego, a la vez que la moto se cruzó y luego se cayó, y ahí el sujeto baja y corre intentando huir a pie hasta que el acompañante de Carranza, el oficial Gómez, lo detiene cuando estaba por trepar a un portón. Que junto con la aprehensión del sujeto se incautó un arma de fuego que había arrojado o se le cayó y quedó a su costado. A preguntas que se le formularon respondió que no recordaba la hora, pero era de noche, que estaba oscuro y con escasa iluminación. Agregó que aunque les dio trabajo consiguieron testigos y que creía que el arma era una pistola.

       A otras preguntas formuladas por la Defensa, respondió que iban en tres vehículos particulares, un Bora del sargento Carranza, el suyo que era un VW GOLF y un 206 del Subcomisario Natiello. Que Pérez Graham estaba a bordo de la camioneta y cuando llegó la moto se cambió y  se subió a la misma.

   Luego de realizarse el cotejo con lo vertido en su anterior declaración a fs. 1084/1085 y 1066/1069, donde oportunamente se describiera el arma incautada respondió: que  ahora la podía recordar y que la misma era una pistola Browning 9 mm… con numeración suprimida.

     Junto a las declaraciones testimoniales ya mencionadas deben destacarse también los siguientes elementos que fueran incorporados por su lectura:

4) Acta de informe pericial de fs. 1093/1112 de causa 2726 (incorporada por lectura), en la que se describen (a fs. 1096) los dos rebotes compatibles a los producidos por proyectiles lanzados por arma de fuego que presentara en su capot el rodado Volkswagen Bora, ptte. FYE-544, propiedad de uno de los oficiales de policía que participara en la persecución previa a la detención de uno de los imputados.

     Asimismo en dicho informe se describe la pistola marca Browning calibre 9mm, con cargador y nueve cartuchos completos del mismo calibre, que fuera incautada junto al imputado al momento de su aprehensión.

     Ambas circunstancias fueron retratadas en las fotografías que obran a fs. 1102 y 1105, que también fueran incorporadas por lectura.

     5) Informe pericial de fs. 1136/1141 causa 2726  realizado por la Delegación Departamental de Policía Científica de San Isidro (incorporado por lectura), en el que en su  punto “E”  se describe el arma secuestrada destacando que presentaba su numeración suprimida, y luego de practicar las labores periciales de rigor, se concluye que dicha, arma como así también las municiones, resultan aptas para efectuar disparos.

     Del examen de la prueba que se acaba de detallar, he de concluir que se encuentra plenamente acreditada la materialidad de los tres hechos traídos a juzgamiento. Me permito aclarar únicamente, que a diferencia de lo sostenido por la parte acusadora, y en referencia al primero de los hechos imputados, se ha tenido por verificada la sustracción de distintos elementos mediando intimidación de armas de fuego y el homicidio, cometido durante su transcurso, de la víctima Santiago Urbani. Asimismo señalo que estas circunstancias encontraran su debido tratamiento al momento de analizar aquello que hace a la calificación legal aplicable.

Es por todo ello, que con la salvedad apuntada, daré respuesta AFIRMATIVA a esta primera cuestión introducida respecto de la totalidad de los hechos descriptos. (arts. 210, 371 inc. 1°, 373 y cctes. del CPP).

A la misma cuestión, la doctora Etcheverry dijo:

         Adhiero al voto precedente por compartir la totalidad de  sus razones y fundamentos, inclinándome pues, por la AFIRMATIVA respecto de los tres hechos traídos a juzgamiento(arts. 210, 371 inc. 1°, 373 y cctes. del CPP).

A la misma cuestión, el doctor Rizzi, dijo:

         Las razones desarrolladas por el señor juez que diera respuesta en primer término a esta cuestión, me convencen de que debo adherir a su conclusión AFIRMATIVA, respecto de los tres hechos traídos a juzgamiento, lo que así voto (arts. 210, 371 inc. 1°, 373 y cctes. del CPP).

A la segunda cuestión, el doctor Tuya dijo:

Hecho nº 1:

Ha resultado cuantiosa y contundente la prueba que acredita la participación de los encartados Emiliano Alejandro Herrera Monzón y Oscar Alberto Pérez Graham  en el hecho que fuera individualizado por los Sres. representantes del Ministerio Público Fiscal bajo el nro. 1.

Podría mencionarse en primer lugar la propia confesión del imputado Emiliano Alejandro Herrera Monzón quien en oportunidad de prestar declaración a tenor de lo normado por el art. 308 del C.P.P. a fs. 678/683 -incorporada por lectura al debate- reconoció haber participado junto a Pérez Graham en el hecho traído a juzgamiento. En cuanto a la participación de ambos imputados dijo textualmente que el día de los hechos  “….estábamos en la esquina de la casa de Pipi y ahí Oscar, dijo que tenía un auto que había robado, fuimos yo, Oscar, el Pipi y Darío y buscamos el auto que estaba en el otro lado. De ahí arrancamos para Tigre… vimos que estaba entrando este chico Santiago… que estaba guardando el auto… bajamos todos del auto nos subimos al otro y lo subimos a Santiago… de ahí fuimos a la casa de él… entramos… lo entraron a Santiago a la habitación de la hermana que estaba acostada y Santiago se queda tirado en el piso… Pipi se va para la pieza de la madre y le digo a Darío que se vaya a seguirlo… Darío se quedó con Santiago y me fui con el Pipi y la chica a la pieza de la madre… con Pipi fuimos a la pieza de la madre de Santiago y le dije a la hija que prenda la luz y se levantó la señora… Darío estaba en la otra pieza con el chico… se escuchó una explosión y yo fui a ver. Cuando voy a la pieza de Darío me dice “lo maté” y le digo a Pipi, lo llamo y le hago señas para irnos porque el pelado estaba esperando afuera para irnos. Darío se quedó adentro… Pipi saltó el portón y lo busca. Darío tenía la escopeta adentro… Yo, Pipi y Oscar estábamos esperando afuera. Pipi saltó el portón y lo va a buscar a Darío. Ahí vinieron los dos y nos fuimos. Llegamos a la casa de Darío, bajamos las cosas ahí y Oscar nos dijo que teníamos que prender fuego el auto.  Fuimos Pipi, Oscar y yo a prender fuego el auto… Oscar se metió para el campo con el auto… lo prende fuego… después volvimos para la casa de Darío… después Oscar a la tarde fue a buscar las cosas y se las llevó…”, finalmente manifestó  “…yo me quiero hacer cargo del robo, yo no lo maté…”; ”…yo no pensaba que Darío lo iba a matar al pibe, mi idea era sólo ir a robar… me siento mal por lo que pasó, estoy arrepentido y aclaro que sólo quise ir a robar…”.

     Estas manifestaciones de Herrera se condicen en cuanto al punto en tratamiento, con lo declarado por el menor Jonathan Julián Aguirre al prestar su declaración a tenor de lo normado por el art. 308 del C.P.P. (obrante a fs. 1048/1053), cuya transcripción ya se ha realizado al tratar el punto primero, a la que me remito en honor a la brevedad.

En cuanto a la declaración (art. 308 del CPP) brindada por Darío Cristian Villafañe, también incorporada por lectura al debate y transcripta en el punto primero, debe destacarse que si bien brinda una versión tendiente a mejorar su situación procesal endilgándole la responsabilidad de gran parte de los sucesos al aquí imputado Pérez Graham, (lo que no se condice con el resto de los elementos probatorios recabados), coincide en su relato con los dichos vertidos por sus consortes Emiliano Alejandro Herrera Monzón, y Jonathan Julián Aguirre en cuanto a la ubicación de Pérez Graham en la escena del crimen, señalando que fue éste quien los pasó a buscar por una esquina del Barrio “El Bajo” de la Localidad de Garín, “para ir a robar” conduciendo un vehículo robado, y quien los trasladara hacia la zona donde finalmente se produjera el atraco.

De esta última referencia también da cuenta el testigo Cristian Gabriel Duarte quien señaló: “estábamos en una esquina… Oscar los fue a buscar con un auto y los apartó a Darío y a Julián… luego se fueron…”

Por su parte el testigo Alberto Ezequiel Constante dijo que el día de los hechos se encontraba en una esquina del barrio “El Bajo” de la localidad de Garín, en compañía de Emiliano Herrera, Darío Villafañe y Julian Aguirre, y en un momento determinado frenó un automóvil al que ascendieron los antes mencionados, y si bien indicó que no pudo observar al conductor del rodado, se comentaba que era “el gordo” apodo con el que era conocido el encartado Oscar Pérez Graham.

Junto a estas manifestaciones aparecen de manera coincidente las distintas declaraciones testimoniales recibidas a lo largo de la audiencia de debate oral. Así dos de las víctimas de autos, Julia Mónica Rappazini y Florencia Urbani, a instancias de los representantes del Ministerio Público Fiscal, señalaron de manera contundente en la sala de audiencias al encartado  Emiliano Alejandro Herrera Monzón como uno de los intervinientes en el hecho de robo que las damnificara, indicando, la primera de las nombradas, que se trataba de aquél individuo que entró y salió en reiteradas oportunidades de la habitación en donde permanecieron cautivas las mencionadas durante el atraco, a la vez que Florencia Urbani aseguró que se trataba de aquél individuo que la llevó hasta la habitación de su madre, y quien al momento de los hechos portaba un arma de fuego que describió como “la cromadita”.

Por su parte, al prestar testimonio el perito Ramón Herrera manifestó haber levantado rastros de interés pericial  en el  vehículo Renault 18 hallado, y en el interior del domicilio de las víctimas de autos. En este sentido, obra a fs. 174/179 el informe de rastros -incorporado por su lectura al debate- que da cuenta del hallazgo de los rastros de interés pericial a los que hizo mención el testigo en su declaración.

Relacionado con ello, al declarar la oficial inspector de Policía Carolina Ester Alonso, quien se desempeñaba en el Departamento A.F.I.S., manifestó que habiendo recibido los rastros papilares-dactilares que fueran recabados en el lugar de los hechos, se procedió a realizar el correspondiente cotejo, lográndose establecer que los rastros identificados como nros. 6 y 13 (revelados y levantados del vidrio delantero izquierdo -lado externo- del Renault 18, y del alhajero de plástico de la habitación de la víctima, respectivamente), arrojaron identidad física humana, correspondiéndose con el dígito meñique de la mano izquierda, de quien a la postre fuera identificado como Emiliano Alejandro Herrera Monzón. Circunstancias que se corroboran con las conclusiones del informe obrante a fs. 731, que la deponente tuvo a su vista al momento de prestar declaración testimonial.

A preguntas de la Fiscalía señaló la testigo que el sistema A.F.I.S. “…no tiene margen de error, no hay dos huellas humanas iguales…” (textual).

     Específicamente respecto del imputado Perez Graham, resultan también importantes las declaraciones testimoniales brindadas en el marco del contradictorio oral por María Rosa Escaurizza y Valeria Fabiana Mecozzi, vecinas de la víctimas, en cuanto la primera de ellas refirió haber visto en el lugar y momentos de los hechos a un individuo de similares características fisonómicas a las del encartado Pérez Graham, al que describió como un hombre alto y pelado. En el caso de la testigo Mecozzi, señaló además en la sala de audiencias al imputado Pérez Graham -sin dubitación alguna- como aquél sujeto que vio el día del hecho en las afueras del inmueble propiedad de la familia Urbani y con quien mantuvo a escasa distancia un breve diálogo que le permitió ver su rostro.

          No debe dejar de ponderarse en el tratamiento de esta cuestión la declaración testimonial brindada en el contradictorio oral por el subcomisario  Cristian Daniel Blanco, a cargo de la Delegación Norte de la División de Análisis de Comunicaciones Telefónicas, quien teniendo a su vista los informes de vínculos de análisis de las comunicaciones (V.A.I.C.) -incorporados por su lectura al debate- que obran a fs. 306/307, 577/586, y 588/625, explicó que a partir de la investigación de la línea nro. 15-3003-5148 perteneciente a Santiago Urbani -el que se encontraba vinculado con el aparato IMEI nro. 351792020401500- se pudo establecer que el día de los hechos impactó, en dicho IMEI y en tres oportunidades distintas la SIM card vinculada a la línea 011-3097-8702.

Que a su vez la SIM card vinculada a la línea 011-3097-8702 impactó, en la misma fecha y en dos ocasiones distintas, en el equipo IMEI nro. 358262003560890, en el que -a posteriori- también impactara la línea SIM card 011-6106-0969, abonado que perteneciera al encartado de autos Emiliano Alejandro Herrera Monzón, ello conforme los dichos vertidos en el contradictorio por Gonzalo Daniel Ramírez.

Que al día siguiente, es decir, el 11 de octubre de 2009, y  desde la línea de telefonía nro. 011-3097-8702 se envió un mensaje de texto al teléfono del Sr. Pablo Machiarelli, quien confirmó la recepción al prestar testimonio en el contradictorio oral.

Que del análisis de las comunicaciones entrantes y salientes entre los abonados involucrados antes mencionados se estableció el nexo entre las líneas telefónicas 011-6100-0969 y 011-3097-8702, entre las que se registraron cuatro comunicaciones entre sí, entre las 16:39 y las 17:05 del 10 de octubre de 2009.

Asimismo, ha de destacarse que conforme surge de las copias certificadas de la I.P.P. nro. 18-01-006131-09 de la U.F.I. y J. Nro. 1 del Departamento Judicial de Escobar, el abonado telefónico 011-6041-3020 corresponde al encartado de autos Oscar Alberto Pérez Graham, ello toda vez que su ex pareja de nombre Rita Moreno, en el marco de una denuncia por amenazas, aportó dicho abonado telefónico a la instrucción endilgándole su propiedad al mentado Pérez Graham.

Que se ha establecido a través del V.A.I.C. que, entre el abonado 011-6100-0969 y el abonado 011-641-3020 -correspondiente a Pérez Graham- el día de los hechos, y una vez ocurrido el mismo, mantuvieron una comunidad de llamados, en un total de nueve comunicaciones -entre mensajes de texto y comunicaciones convencionales-, lo que da cuenta de la relación existente entre los usuarios de ambas líneas de telefonía celular.

Por otra parte, del registro de comunicaciones surge que a las 3.40 horas del día 10 de octubre de 2009 se produjo una comunicación desde el celular utilizado por Oscar Alberto Pérez Graham hacia el abonado 03488-520417, destacándose al respecto que la emisión de dicho llamado corresponde a un usuario cuyo posicionamiento fue receptado por aquella antena ubicada en el radio cercano a la vivienda de la familia Urbani, por lo que dada la hora de la comunicación y el lugar de la ubicación del interlocutor, encontrándose establecido quien era el usuario de esa línea no cabe duda que el mentado Oscar Alberto Pérez Graham se encontraba efectuando un llamado en las inmediaciones del lugar del hecho (fs. 620, segunda comunicación).

Finalmente advierto que frente a las numerosas referencias realizadas por los testigos en cuanto a la correspondencia del imputado Pérez Graham con el sobrenombre “gordo” (entre otros), resulta clarificadora la fotografía glosada a fs.1072 (incorporada por lectura), en la que pueden observarse cuales eran algunas de las características físicas (como el peso o corte de cabello) que presentaba el nombrado al momento de los hechos.

     Hecho nº 2:

En relación al hecho que los acusadores estatales individualizaran como nro. 2, luego de haber analizado la prueba producida al efecto, entiendo que la misma no ha resultado suficiente como para poder endilgarle su comisión al imputado Pérez Graham, con el grado de certeza que esta etapa requiere.

Contamos solamente con los dichos de la testigo de cargo Zunilda Torres, quien a preguntas del Sr. Defensor Oficial manifestó que “…esa noche el perro ladraba, ladraba y veo a un adolescente parado entre la vereda de mi casa y la de al lado… y delante de ese chico una persona alta robusta… y calva… como con una campera o buzo…  le vi la figura pero no la cara…”.

Si bien existen elementos probatorios que relacionan a Pérez con el rodado renault 18, ellos hacen referencia justamente a su tenencia (o su receptación), mas no al hecho de robo endilgado por la Fiscalía.

Así entonces, no obrando otros elementos de cargo en referencia a la participación del encausado Pérez Graham en la sustracción del rodado en cuestión, me veo impedido de arribar a un pronunciamiento condenatorio al  respecto.

Hecho nº 3:

En relación a los sucesos que quedaran comprendidos bajo el nro. 3 no cabe duda alguna que Pérez Graham es el autor penalmente responsable de los mismos.

     Ello surge de las declaraciones testimoniales prestadas en la audiencia de debate por los efectivos policiales Hugo Gabriel Natiello, Carlos Hugo Carranza y Juan José Benítez, que participaron del procedimiento en el que se procedió a la aprehensión e identificación de Pérez Graham.

      Estos testigos refirieron en forma conteste la forma y circunstancias bajo las que se produjo la aprehensión e identificación del encartado Pérez Graham, así como el secuestro del arma de fuego que el mismo portara ilegítimamente y con la que se valiera para efectuar los disparos que impactaran en el rodado particular del Sargento de policía Carlos Hugo Carranza.

De tal modo, y siendo que todo el cúmulo probatorio es coincidente y armónico entre sí, ninguna duda puede caber en cuanto a la autoría de los imputados Herrera Monzon y Pérez Graham respecto de los hechos tratados e imputados a cada uno de ellos.

     En consecuencia, doy también respuesta AFIRMATIVA a esta cuestión en lo que hace a los hechos 1ro. y 3ro., y NEGATIVA, respecto del hecho nro. 2. debiéndose dictar el correspondiente veredicto absolutorio. (arts. 210, 371 inc. 2°, 373 y ccs. del CPP).

 

A la misma cuestión, la doctora Etcheverry dijo:

         Adhiero al voto de señor Juez que antecede, por compartir los fundamentos vertidos, votando, en consecuencia, por la AFIRMATIVA en lo que hace a los hechos 1ro. y 3ro. y NEGATIVA, respecto del hecho 2do. (arts. 210, 367, 371 inc. 2°, 373 y ccs. del CPP).

A la misma cuestión, el  doctor Rizzi dijo:

         Adhiero a las razones y fundamentos del voto del Dr. Tuya, inclinándome en consecuencia por la AFIRMATIVA respecto de los hechos 1ro. y 3ro., y NEGATIVA, respecto de hecho 2do. (art. 210, 367, 371 inc. 2°, 373 y ccs. del CPP).

A la tercera cuestión, el doctor Tuya dijo:

         La defensa no invocó y tampoco se comprobó, la concurrencia de circunstancias eximentes de la responsabilidad, causales de inimputabilidad, justifica- ción, o excusas absolutorias.

         Voto entonces, por la NEGATIVA, a esta cuestión (arts. 210, 371 inc. 3°, 373 y ccs. del CPP ).

A la misma cuestión, la doctora Etcheverry dijo:

         Adhiero al voto precedente, por compartir en un todo los fundamentos vertidos, votando, en consecuencia, por la NEGATIVA (arts. 210, 371 inc. 3°, 373 y ccs. del CPP ).

A la misma cuestión, el doctor Rizzi dijo:

         Adhiero al voto de mis colegas preopinantes, por compartir en un todo los fundamentos allí vertidos, votando en consecuencia por la NEGATIVA (arts. 210, 371 inc. 3°, 373 y cctes. del CPP).

A la cuarta cuestión, el doctor Tuya dijo:

     Señalo como circunstancias atenuantes respecto del imputado Emiliano Alejandro Herrera Monzón, la falta de antecedentes penales conforme surge de fs. 735, 832 y 912, su corta edad al momento de los hechos, su confesión y el arrepentimiento demostrado. En respuesta a lo propiciado por la Defensa, considero que no debe computarse como atenuante la entrega del imputado Herrera a la fuerza policial, por entender que ello respondió a cuestiones que no hacen a la razón de ser de estas circunstancias. Dicha entrega no se produjo  inmediatamente sino luego de 17 días de sucedidos los acontecimientos, cuando la pesquisa policial se encontraba avanzada y se estaba desarrollando en las cercanías de su domicilio, y cuando el nombrado ya había sido identificado y se lo estaba buscando. Sin perjuicio de la confesión que luego aportara al momento de ser oído a tenor del artículo 308 del CPP- ya valorada como atenuante- cierto es que su detención no resultó significante a los efectos del esclarecimiento del hecho investigado. Respecto del imputado Oscar Pérez Graham no computo atenuantes. Propicio así al acuerdo mi voto por la AFIRMATIVA respecto del imputado nombrado en primer término y NEGATIVA respecto del segundo. (arts. 40 y 41 del Código Penal, 210, 371 inc. 4°, 373 y cctes. del C.P.P.).

A la misma cuestión, la doctora Etcheverry dijo:

         Adhiero al voto que me precede por compartir sus razones y fundamentos, dando en consecuencia respuesta AFIRMATIVA a esta cuestión respecto del imputado Herrera y NEGATIVA respecto del imputado Perez Graham. (arts. 40, 41 del CP, 210, 371 inc. 4°, 373 y cctes. del C.P.P.).

A la misma cuestión, el doctor Rizzi dijo:

         Daré igualmente respuesta AFIRMATIVA a esta cuestión, respecto del imputado Herrera y NEGATIVA respecto del imputado Perez Graham, ello por las razones expuestas por los señores Magistrados que me preceden en el voto. (Arts. 40, 41 del C.P., 210, 371, inc. 4°, 373 y cctes. del C.P.P.).

A la quinta cuestión, el doctor Tuya dijo:

         En consonancia con lo postulado por la fiscalía y el Particular Damnificado, valoro como circunstancias agravantes, respecto de ambos imputados, la nocturnidad en busca de impunidad -aprovechando la escasez o mengua de tránsito peatonal y de automotores-, y la pluralidad de intervinientes que aumenta su poder vulnerante y de acción en cuanto permite una distribución de tareas, a la vez que aumenta también la indefensión de las víctimas. En el caso del imputado Pérez Graham se deben computar además los antecedentes penales que registra. Por último debo decir, en contestación a lo planteado por el Particular Damnificado, que no habré de computar como agravante la hostilidad demostrada por el imputado Pérez Graham hacia los testigos, ya que ello no fue apreciado por el suscripto. En el transcurso del debate el imputado ha guardado un estricto silencio, no ha realizado ninguna manifestación ni siquiera gestual, a la vez que ninguna expresión ni advertencia ha sido requerida al respecto por parte de alguno de los presentes.

Doy entonces, mi voto por la AFIRMATIVA (arts. 40, 41 del C.P., y arts. 210, 371 inc. 5°, 373 y ccs. del C.P.P.).

A la misma cuestión, la doctora Etcheverry dijo:

     Coincidiendo con la opinión del Señor Juez que me antecede, doy mi voto por la AFIRMATIVA (arts. 40, 41 del C.P., y arts. 210, 371 inc. 5°, 373 y ccs. del C.P.P.).

A la misma cuestión, el doctor Rizzi dijo:

         Adhiero a los votos precedentes, por compartir sus razones y fundamentos, votando igualmente por la AFIRMATIVA (arts. 40, 41 del C.P., y arts. 210, 371 inc. 5°, 373 y ccs. del C.P.P.).

                     V E R E D I C T O

         En mérito al resultado que arroja la votación de las cuestiones oportunamente planteadas y tratadas, el Tribunal, por unanimidad, se pronuncia por el RECHAZO DE LA NULIDAD INTRODUCIDA POR LA DEFENSA DEL IMPUTADO PEREZ GRAHAM, y por un veredicto CONDENATORIO respecto de EMILIANO ALEJANDRO HERRERA  MONZÓN, de las demás circunstancias personales obrantes  en autos, en relación al hecho identificado como nro. 1. En referencia a OSCAR ALBERTO PÉREZ GRAHAM, de las demás circunstancias personales obrantes en autos,  el Tribunal, por unanimidad, se pronuncia por un veredicto CONDENATORIO, respecto de los hechos identificados como 1 y 3, y ABSOLUTORIO, respecto del hecho identificado como nro. 2. (arts. 210, 371, 373  y cctes. del C.P.P.).

                        Causa n° 2495

“Herrera  Monzón, Emiliano Alejandro y otro s/homicidio agravado y otros.”

Tribunal en lo Criminal n° 6

REG. N°

///En la Ciudad de San Isidro, a los          días del mes de abril del año dos mil once, se reúnen los señores Jueces del Tribunal en lo Criminal n° 6 de este Departamento Judicial, doctores María Angélica Etcheverry, Luis María Rizzi y Federico Xavier Tuya, bajo la presidencia del nombrado en primer término, y con la asistencia de la señora Auxiliar Letrada del Tribunal, doctora Yamila Androsiuk, con el objeto de dictar sentencia, en esta causa N° 2495 del registro del Tribunal, seguida a EMILIANO ALEJANDRO HERRERA  MONZÓN ,

y a OSCAR ALBERTO PÉREZ GRAHAM, en la que intervinieron en representación del Ministerio Público Fiscal, los doctores Cosme Iribarren y Fernando Rodrigo Caro, los Sres. representantes del Particular Damnificado Dres. Alberto Spagnuolo y Eduardo Rigotti, y ejerciendo la defensa de los imputados Emiliano Alejandro Herrera Monzón y Oscar Pérez Graham, los Dres. Juan Martín Cerolini y Gonzalo Diego Paredes Abba respectivamente.

         En tal sentido, observando el mismo orden obtenido al dictar veredicto, el Tribunal resuelve plantear y votar las siguientes.

                        C U E S T I O N E S

        

PRIMERA: La relativa a la calificación legal del delito.

SEGUNDA: La que se refiere al pronunciamiento que corresponde dictar.

 

A la primera cuestión el doctor Tuya, dijo:

Hecho 1º:    

En relación al primero de los hechos imputados a Emiliano Alejandro Herrera Monzón y a Oscar Pérez Graham, entiendo que no se han probado aquellas circunstancias objetivas que hacen a la configuración de la figura legal pretendida por la Fiscalía, esto es, la figura del homicidio criminis causae (artículo 80 inc. 7mo. Del C.P.). Si, en cambio considero que resulta de aplicación lo estipulado en el artículo 165 del mismo cuerpo legal. Sucede que la figura legal del artículo 80 inc. 7mo. del C.P. requiere para su configuración que el homicidio sea cometido en función de alguna de las circunstancias que taxativamente se señalan y en este caso,  como ya lo adelantara, ello no ha sido probado.que taxativamente se señalan.e !lificado como portacir Alberto P

     En efecto, la esencia del agravamiento en el homicidio crminis causae consiste en la conexión ideológica entre el homicidio y el otro ilícito perseguido, en estos casos el autor mata con un fin determinado, sea este “preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito”, “o para asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro”, “o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito”. De este modo el tipo penal se conecta subjetiva o ideológicamente con el otro ilícito, siendo imprescindible para el encuadre típico del homicidio previsto en el inc. 7mo. del artículo 80 del C.P., determinar si al momento de la comisión del hecho estuvieron presentes en la conciencia del autor los motivos previstos en la ley penal. Así lo señala Andres D`Alessio en su Código Penal Comentado (parte especial, 1ra. Ed. Bs. As. 2004) “… esta conexión no debe identificarse con una simple simultaneidad, pues la agravante no se refiere al hecho objetivo del concurso del homicidio con otra infracción. Ello implicaría crear una sanción especial para un simple caso de concurso de delitos. La particularidad de esta conexión es su aspecto subjetivo. Por eso, la figura no es aplicable sin la conciencia del autor, en el momento del hecho, no estuvo presente positivamente el especifico motivo enunciado en la norma…” “… en este supuesto, al momento de matar, el sujeto activo debe también tener la finalidad de preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito, o procurar la impunidad para el mismo agente o para otro que ha cometido el delito…”.

Por su parte Eugenio Zaffaroni señala que la conducta prevista y reprimida en el art. 80 inc. 7mo del Código Penal requiere un elemento subjetivo que trasciende al dolo, y en el que el sujeto realiza una conducta como paso previo a otra (Zaffaroni, Eugenio Raúl “Manual de derecho penal”, parte general Ed. 1994 pág. 421).

Ahora bien, no se ha probado que efectivamente los imputados Herrera Monzón y Pérez Graham hayan instigado, participado o compartido subjetivamente con el menor Villafañe, la decisión de matar a Santiago Urbani para facilitar el robo. No hemos recogido ninguna prueba que permita acreditar la existencia de este dolo específico de matar por algo o para algo que requiere la figura del art. 80 inciso 7mo del C.P. Cierto es que los aquí imputados colaboraron en la comisión del delito robo, pero ello no resulta suficiente para sostener que participaron en la decisión de matar a la víctima.

Obsérvese entonces, que en estas condiciones de carencia probatoria, la única forma posible de atribuirle a los aquí encartados esta conducta de máxima gravedad, sería a través del dolo eventual, es decir, basándonos en la indiferencia por parte de los aquí imputados, ante la posibilidad de que la víctima fuera matado por su compañero. Pero la sola enunciación de esta hipótesis trasluce su endeblez, y debe ser descartada además de plano, pues es evidente que el art. 80 inc. 7mo., es de esas figuras que no aceptan esta clase de dolo (conf. Creus, Carlos, “Derecho Penal Parte General”, Ed. Astrea, 1988, pg. 205/206).

En el caso del art. 165 del C.P. nos encontramos con una figura de robo, pues la acción, tanto objetiva como subjetivamente tiende al robo y no al homicidio, o sea que el homicidio no es un medio para cometer el robo sino una resultante de los actos realizados por el ladrón  para robar. Tal ha sido la conducta de los imputados Herrera Monzón y Pérez Graham al menos, en cuanto a lo que tenemos acreditado. Señala Soler, que el art. 165 puede abarcar todos esos hechos en los cuales no sea posible afirmar que el autor de la muerte en el momento de inferirla (y en el caso que nos ocupa quienes lo acompañaban), tenía subjetivamente por delante, sea la preparación o la ocultación de otro delito, o, agrego, el despecho, el resentimiento o frustración por no haberlo consumado en la forma prevista.

Esta figura del art. 165 es la que, como ya lo adelantara, resulta de aplicación al caso que nos ocupa. Ello resulta así porque cada autor o partícipe de un delito responde en la medida de su dolo (art. 47 del C.P.). Y en los delitos –como los del art. 80 inc. 7mo. del C.P.-  en que el tipo requiere un especial elemento subjetivo del injusto o de la autoría, esta dependerá del dominio del hecho, y de la existencia de este elemento especial, en el sujeto cuya conducta se analiza. (Conf. Bacigalupo, Enrique, “Manual de Derecho Penal”, pg. 186, Ed. Temis, 1989).

En abono de todo lo hasta aquí expresado es que a continuación habré de realizar algunas consideraciones que entiendo, dan respuesta a los distintos planteos efectuados por las partes en sus alegatos.

En primer lugar, entiendo que resulta muy importante a esta altura destacar que ninguno de los aquí imputados fue quien efectuó el disparo que matara a Santiago Urbani. Tampoco se ha probado que estuvieran junto a quien sí lo hiciera (recordemos que numerosos testigos han ubicado a Pérez Graham en la vereda de la casa junto al rodado en el que finalmente se produjera la huída de los imputados, a la vez que nadie ha podido aportar la ubicación exacta del imputado Herrera al momento del disparo). Ello resulta ser un dato sumamente importante si tenemos en cuenta que la figura legal seleccionada por el Acusador, lo obliga a probar que quienes no efectuaron el disparo, ni se encontraban con él al hacerlo, no sólo compartían tal designio sino que además compartían la finalidad (conexión subjetiva) del mismo, es decir, que deseaban matar a la víctima en función de alguna de las causales ya mencionadas al describir el tipo penal en trato.

     Otro de los aspectos a destacar en este caso, es que el Ministerio Público Fiscal no ha podido acreditar que fue lo que sucedió en la habitación en donde se encontraba la víctima al momento de recibir el disparo que le causara la muerte. Con ello me refiero a las circunstancias que rodearon a tan lamentable episodio. No se ha probado cual fue la razón por la que quien aquí no ha sido juzgado, efectuó el disparo. Por ello es que mal puede asegurarse que quienes no se encontraban junto él, compartiesen o deseasen lo que no se conoce.

     Por supuesto que se ha probado que el disparo efectuado por el menor y el fallecimiento de la víctima ocurrieron en el marco de un robo, como así también que quienes se encontraban realizando dicho robo debieron presentarse la posibilidad de utilizar las armas de fuego que para dicho fin (robo) habían llevado, pero ello no resulta suficiente a la hora de tener por configurado el tipo legal del artículo 80 inc. 7mo., sino que hace, justamente, al denominado “dolo eventual” que relaciona sus acciones con la figura típica del homicidio en ocasión de robo (art. 165 del C.P.).

     Como ya lo adelantara, el tipo penal del artículo 80 inc. 7mo., requiere que el autor cometa el homicidio en función de alguna de las circunstancias allí enumeradas (y en este caso, que el resto de los partícipes del evento compartan tal deseo). Esta vinculación subjetiva es la que entiendo no ha podido ser probada y a ello me abocaré en los puntos siguientes.

La acusación fiscal, se basó principalmente en la existencia de un plan previo compartido por todos los partícipes del suceso, que incluyó una división de tareas que impuso al menor Villafañe, cuyo temperamento era conocido por el resto de la banda, la reducción de Santiago Urbani. Sostuvo que la muerte de la víctima respondió a este plan previo, que su producción les permitió facilitar la consumación del robo, y que el resto de los aquí imputados debían responder como  coautores ya que los mismos habían compartido el dolo homicida para facilitar la consumación del robo, a la vez que todos ellos contaban con el dominio del hecho.

     Sucede que al analizar la totalidad de la prueba producida durante el debate celebrado, y aquella incorporada por su lectura, advierto en primer lugar, que no se ha acompañado ningún elemento que demuestre, únicamente y de manera determinante, que los aquí imputados desearan la muerte de la víctima y mucho menos que la desearan en función de alguna de las causales del artículo 80 inc. 7mo. del C.P. (insisto una vez más en cuanto a que no me estoy refiriendo a la persona que efectuó el disparo).

     Las conclusiones a las que han arribado el Ministerio Público Fiscal, y el Particular Damnificado, se sostienen sobre elementos y circunstancias verdaderamente anfibológicos, y ello atenta contra el estado de certeza requerido en esta etapa. A ello habría que agregar que en algunos casos, cuyo tratamiento se realizará en los párrafos siguientes, no se explicaron cuales fueron los motivos por los que no se valoraron, o se descartaron, aquellos elementos producto del debate cuya existencia atenta fulminantemente contra la versión acusatoria.

Así, a la hora de analizar la presencia del dolo homicida en función del art. 80 inc. 7mo. del C.P. por parte de los aquí imputados, se observan distintos elementos probatorios que dan cuenta de su ausencia.

En este sentido caben destacarse no solo los dichos del imputado Herrera sino también las manifestaciones de los testigos de cargo Fanny Elma Rocío Jiménez, pareja de Leonardo Quiroga (primo del menor Villafañe), de Jorge Otenheimer (sobrino del imputado Pérez Graham) y de Alberto Ezequiel Constante. Dijo Jiménez que sabía que Darío Villafañe (menor de edad), tenía pensado cometer un hecho ilícito ese día, porque había requerido la participación en el mismo de su pareja Leonardo Quiroga, con quien solía cometer ilícitos. Agregó que ello generó una fuerte discusión con Quiroga que incluyó golpes hacia su persona, pero que a pesar de todo había logrado que el mismo no participara. A preguntas que se le formularon respondió que lo que proponía Villafañe era la comisión de un robo. Contestó además que: “… Darío drogado contó que había ido a robar, estaba nervioso, que le salió mal y que había matado al chico…” “… él dijo que se había mandado una cagada y salió mal y había matado al pibe…”. A preguntas del Particular Damnificado señaló que: “… el dijo que le había salido mal el robo…, que lo que salió mal fue que mató al chico…”. Por su parte el testigo Jorge Otenheimer dijo que al otro día de los hechos había participado de una reunión que se celebró en la pieza de Pipi, y que allí pudo escuchar como Pipi le reclamaba a Villafañe diciéndole: “… como bardeaste…” “… se lo decía como diciendo que boludo, que hiciste…” “que después supo por Eze que mataron a un pibe sin querer, que se les escapó el tiro…”

      En cuanto a la existencia de un plan previo, también sostenido por los acusadores, entiendo que ello no ha sido probado. No se ha producido ningún elemento que pueda avalar dicha circunstancia. Intentar explicarlo simplemente a partir del evento consumado, esto es, el hecho de que un grupo de personas hayan realizado distintos movimientos en el interior de la casa resulta cuando menos insuficiente. Si tenemos en cuenta que lo que si se ha probado es la intención de cometer el desapoderamiento ilícito, y que la realización de este delito requiere cierta división de tareas, se redobla la dificultad probatoria destinada a distinguir que acciones se refieren al delito de robo y cuales al del homicidio en los términos del artículo 80 inc. 7mo. del C.P.

Dejando de lado el disparo efectuado por el menor, lo cierto es que cualquiera de las acciones desarrolladas por los aquí imputados, resultaban necesarias para cometer el desapoderamiento, y bien pudieron ser desarrolladas de manera azarosa y no “planeada” como lo sostiene la parte acusadora. La selección de la víctima fue de esa manera al igual que el trayecto previo realizado con el rodado Renault 18, y el ingreso a la propiedad, luego de que conforme lo relatara el imputado Herrera, resultara infructuoso el intento de llevar al imputado a un cajero automático para sustraerle el dinero que pudiera tener. Por otro lado, los imputados desconocían cual era la casa de la víctima y quienes vivían allí, por lo que mal podrían haber establecido de manera previa cual era la función que cumpliría cada uno de ellos. Debemos recordar además que conforme lo relataran las víctimas Julia Mónica Rapazzini y Florencia Urbani, así como también los testigos Valeria Fabiana Mecozzi y María Rosa Escauriza, Pérez Graham no ingresó al domicilio sino que se quedó junto al rodado estacionado en la puerta, de manera que mal pudo haber planeado algo con mayores detalles cuando no sabía que los esperaba en su interior del mismo.

      Por otro lado, como lo explicara el Sr. Fiscal, si el menor Villafañe resultaba ser un sujeto de gran temperamento que ejercía su influencia sobre el resto de la banda, cual es la razón por la que se sostiene que simplemente recibió órdenes y que no fue él mismo quien se impuso su propio plan de acción. Las víctimas Julia  Rapazzini y Florencia Urbani, dijeron que no habían observado ningún tipo de comunicación ni entre los sujetos que habían ingresado, ni entre ellos y el sujeto que se había quedado en la puerta.

     El propio Fiscal manifestó que el menor decidió efectuar el disparo durante el transcurso del robo, cuando se encontraba con la víctima Santiago Urbani en el interior de la habitación (cerrada). Esta circunstancia y las que a continuación trataré no resultan datos menores a la hora de analizar la pretendida participación del resto de los sujetos en dicha acción, y ello es así porque si se analizan en forma conglobada, se advierte claramente cierta autonomía en el accionar del menor Villafañe.

     Puede advertirse claramente una marcada diferencia entre los niveles de violencia bajo los cuales se estaban desarrollando los eventos desde sus inicios, sin golpes ni gritos a las víctimas, ni ataduras -característicos de los eventos de robo calificado- y aquel terrible nivel de violencia que representó el disparo hacia una de las víctimas. Este es un dato comprobado y de suma importancia a la hora de realizar nuestro análisis. La violencia desplegada por el menor Villafañe no se condijo con la que desplegó el resto de las personas que lo acompañaban y resultó sorpresiva para todos los presentes. Luego del disparo el menor, ajeno a este juicio, fue la única persona que continuó con el robo. Se dirigió a la habitación en donde se encontraban la Sra. Rapazzini y su hija y allí le exigió a la primera la entrega de tranquilizantes a la vez que intentó hacerse del aparato DVD y de algunos anillos, elementos que por cierto ya habían sido descartados por los otros delincuentes. Mientras ello sucedía los aquí imputados ya se habían retirado de la casa y solo ingresaron con la intención de alertar al menor respecto de la urgencia que tenían en alejarse del lugar. Estas fueron las palabras de la testigo Florencia Urbani: “Entonces escuché el tiro… y empezó a entrar gente… el chico que había visto y uno más… uno le dice al que me había traído… vamos que nos tenemos que ir… se van ellos y entra el que había visto con el palo y la escopeta… le pidió cosas a mi mamá, agarró el rivotril, alhajas y le gritaron nos tenemos que ir… lo vinieron a buscar y forcejeó con un DVD… le dijeron vamos, vamos y se fue…”

     Señalaron las partes acusadoras que el menor Villafañe había sido premiado a la hora de repartir los elementos sustraídos y que esta circunstancia, junto a la frase “lo maté” dicha por el nombrado a Herrera Monzón, resultaban demostrativos del plan previo mencionado. Lejos de asignarle semejante valor a estos hechos, entiendo que su planteo resulta ser una cabal demostración de la ambivalencia mencionada en los primeros párrafos.

     No existe ningún elemento probatorio que demuestre la existencia de esta premiación. El Sr. Fiscal no señaló quien la realizó, en que consistió, ni dónde ni cuándo se practicó. No expresó tampoco cuál fue la suerte de los elementos sustraídos no hallados, a lo que podría agregarse que tampoco explicó cuál es la razón por la que debemos descartar, entre otras causales, la posibilidad de que dicha repartición (en el caso de que haya existido) no pudo deberse simplemente al gran poder y temeridad que ejercía el menor Villafañe sobre el resto de los sujetos, conforme sus propias aseveraciones.

     En cuanto a la significación otorgada a la frase “lo maté”, por parte de los acusadores, entiendo que no se ha tenido en cuenta que dicha manifestación resulta ser una transcripción por quien en su momento (art. 308 del C.P.P.) tomaba nota de los dichos de quien declaraba, y no manifestaciones que el imputado haya podido expresar durante el transcurso del debate, única manera para poder realizar fielmente la interpretación del caso.

     Nótese, que si se procede a la lectura objetiva de dicha frase, resulta fácil advertir las numerosas interpretaciones que se le pueden asignar. Bien puede haber demostrado sorpresa, arrepentimiento, miedo, o hasta incluso la forma en que el menor dio a conocer la fatal consecuencia de un disparo por nadie esperado.

     Tampoco pudo probar la parte acusadora de que manera el homicidio cometido por el menor “facilitó” el robo que se estaba realizando. No se probó cuál fue el obstáculo que logró superarse o el beneficio obtenido por ella. Su simple enunciación o suposición no abastece los requerimientos emanados de distintos principios constitucionales tales como el de legalidad (tipicidad). De la misma forma que he señalado al momento de tratar la carencia de prueba respecto del plan previo sostenido por el Sr. Fiscal, debo en este aspecto (“facilitar”) decir, que también se han probado circunstancias que debilitan considerablemente la postura acusatoria. Podría mencionarse que ninguna de las víctimas opuso resistencia ni obstaculizó de alguna manera el accionar de los imputados. Muy por el contrario en primer lugar Santiago Urbani, y a su turno el resto de las víctimas, se entregaron sin oponer ningún tipo de resistencia y cumplieron con cada uno de los requerimientos que se les fueron realizando. Los estudios  médicos (autopsia- histopatológico) realizados en la víctima Santiago Urbani, revelaron que el mismo no presentaba ningún signo de lucha o mecanismo de defensa.

El disparo fue realizado en momentos en los que el robo ya se estaba realizando y sin mediar algún acontecimiento que pudiera disminuir su fluidez.

Por otro lado, como ya se expresara en párrafos anteriores, dicho disparo obligó a los aquí imputados a retirarse del domicilio, en el que sólo permaneció el menor Villafañe procurando para sí tranquilizantes y objetos que el resto de los sujetos ya había decidido no llevar (insisto aquí en cuanto a la autonomía en el accionar del menor Villafañe).

     Se ha probado entonces que los imputados contaron con el sometimiento de las víctimas, y que así lograron hacerse del rodado en el que huyeron y de los elementos sustraídos, a la vez que no se dio cuenta de la existencia de algún suceso que pudiera, de alguna manera, haber obstaculizado el accionar de los imputados, y en consecuencia haber generado la necesidad de un aumento tan considerable de violencia.

En conclusión no se han acreditado aquellas circunstancias en las que el Ministerio Público Fiscal y el Particular Damnificado basaron su acusación, esto es, la existencia de un plan previo y del dolo homicida tendiente a facilitar el robo cometido. Si en cambio, se han acreditado aquellas circunstancias que hacen a la configuración del delito de homicidio en ocasión de robo (art. 165 del C.P.) y es por ello que propongo su aplicación.

Expresado todo ello, debo señalar además que resulta aplicable en este caso el agravamiento que impone el art. 41 bis del C.P.,esto es, por la utilización de un arma de fuego en la comisión del homicidio. Ello es así por cuanto la figura del homicidio en ocasión de robo no específica en su tipo objetivo de que robo debe tratarse, por lo que es entonces aplicable a cualquier clase de robo.

En el caso del imputado Pérez Graham debe además aplicarse lo estipulado en el art. 41 quater del C.P., es decir, el agravamiento por la participación (en el primero de los hechos) de un menor de edad. Sostengo ello no sólo por la diferencia de edad que lo separaba del resto de los sujetos (circunstancia que no alcanza a Herrera Monzón), sino también, por la actividad que realizó transportando a los menores hasta el lugar del hecho, y aportándoles las armas y medicamentos ya mencionados. Finalmente agrego que el nombrado fue quien al quedarse fuera de la casa buscó esquivar (poniendo en cabeza de los menores) los riesgos propios de este tipo de sucesos. Su accionar encarna quizás el más claro ejemplo del aprovechamiento de menores de edad en la comisión de hechos ilícitos, es decir, aquello que ha buscado castigar la norma en análisis.

Hecho 3:

En cuanto al tercero de los hechos (causa nro. 2726) imputado a Oscar Alberto Pérez Graham, entiendo que el mismo debe ser calificado como resistencia a la autoridad en concurso ideal con abuso de armas criminis causae, ( arts. 54, 104, 105 en función del  80 inc. 7mo. Y 239  del C.P.). Como se observa, descarto la portación del arma durante la comisión del disparo contra los policías, por entender que el abuso configurado es una figura de peligro concreto, que desplaza a la portación que es de peligro abstracto. Así lo vengo considerando inveteradamente cada vez que se presenta el aparente concurso de las figuras del art. 89 bis. con otras tipificaciones, con las que en realidad se vinculan a través de la relación de subsidiariedad tácita, tal como ocurre con la tentativa respecto del delito consumado. Dicha relación, entre la tenencia o portación ilegal y el abuso de arma, se da claramente en nuestro caso, sin que las diferencias de pena que por inconsecuencia del legislador con el resto del ordenamiento punitivo se presentan, puedan mellar este criterio, fundado antes que nada en la lógica de que la figura de peligro se dirige precisamente a evitar la concreción del riesgo, con lo que ocurrida ésta o producido uno más concreto, su subsidiariedad resulta de toda evidencia.

      Así entonces, la conducta desplegada por los encartados Emiliano Alejandro Herrera Monzón y Oscar Alberto Pérez Graham en el hecho individualizado como nro. 1, constituye el delito de homicidio en ocasión de robo producido mediante la utilización de un arma de fuego (arts. 41 bis y 165 del Código Penal), hecho  por el que los nombrados deberán responder en calidad de coautores penalmente responsables (art. 45 del mismo cuerpo legal), correspondiendo además aplicar al segundo de los nombrados la agravante prevista en el art. 41 quater del C.P.

     Finalmente, la conducta desplegada por el encartado Oscar Alberto Pérez Graham en el suceso individualizado bajo el nro. 3, constituye los delitos de resistencia a la autoridad en concurso ideal con  abuso de armas “criminis causae”, por los que el incuso deberá responder en calidad de autor penalmente responsable (arts. 45, 54, 55, 104, 105 en función del 80 inc. 7mo., 165 Y 239 del C.P.)

   Tal es mi voto (arts. 375, inc. 1° del C.P.P.).

A la misma cuestión la doctora Etcheverry, dijo:

         Coincido por sus razones y fundamentos, con el voto del doctor Tuya en cuanto a la calificación legal seleccionada.

         Así entonces, lo voto (Arts. 41 bis, 41 quater, 54, 55, 104, 105 en fiunción del 80 inc. 7mo., 165 y 239  del Código Penal, y normas reglamentarias concordantes, y arts.  375, inc. 1° del C.P.P.)

A la misma cuestión el doctor Rizzi, dijo:

         Por sus razones y fundamentos que hago propios, comparto el voto de mis colegas en cuanto a la calificación legal propiciada.

         Así lo voto, entonces, por ser esta mi sincera y razonada convicción (arts.41 bis, 41 quater, 54, 55, 104, 105 en función del 80 inc. 7mo., 165 y 239 del C.P y normas reglamentarias concordantes, y arts. 210, 375, inc. 1° del C.P.P.).

A la segunda cuestión el doctor Tuya, dijo:

     Conforme fuera resuelta la cuestión anterior y en atención a lo expuesto en lo pertinente en el desarrollo del veredicto -donde se valoraron atenuantes y agravantes conforme las reglas de los arts. 40 y 41 del Código Penal, entiendo que respecto del imputado Oscar Alberto Pérez Graham corresponde aplicar la pena de 27 años de prisión, accesorias legales y costas del proceso. En referencia al imputado Emiliano Alejandro Herrera Monzón, corresponde aplicar la pena de 20 años de prisión, accesorias legales y costas del proceso.

Asimismo corresponde declarar REINCIDENTE a Oscar Alberto Pérez Graham atento a la condena firme que registra, informada a fs. 1/2, 15/16 y 77/78vta. de legajo de antecedentes que corre por cuerda con las presentes, a la pena de dos años de prisión y costas con más su declaración de reincidente, impuesta por el Tribunal en lo Criminal Nº 7 Deptal. en el marco de la causa nº 514 de ese registro,  realizándose el cómputo respectivo el 12-10-07, y otorgándosele la libertad por vencimiento de pena  el 13-10-07 ( art. 50 del CP ). En relación a este punto de la reincidencia entiendo que debe destacarse el fallo “Gramajo, Marcelo”, resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación el 5 de septiembre de 2006, en el que sostuvo el máximo tribunal “que estas razones y argumentos no son válidos ni aplicables a la presunta inconstitucionalidad del instituto de la reincidencia, pues las consecuencias de esta son distintas que las de la figura penal cuestionada. En esta se da simplemente un irritante y desparejo aumento de las escalas penales, obligatorio para los jueces y afectatorio de la igualdad, fundado sólo en características del sujeto que registra la existencia de determinadas condenas, o el goce previo de un beneficio excarcelatorio, sin importar el monto de la pena anteriormente aplicado, ni si fue o no efectivamente cumplida.

En tanto, la declaración de reincidencia normada en el art. 50, se dirige en cambio a una valoración distinta de las pautas que regirán la punibilidad y la medición punitoria, y a las condiciones de cumplimiento de la pena, con consecuencias de la pérdida de la posibilidad de acceder a la libertad condicional o a la condena de ejecución condicional, y no caben planteos de inconstitucionalidad, en la medida en que sus efectos no implican desbordar la escala penal dentro de la cual se efectúa el reproche de la culpabilidad, porque en definitiva, lo que funda un mayor reproche no es que el autor registre ya otras condenas cumplidas con anterioridad al hecho, sino que en el momento de cometer el nuevo delito no se haya hecho cargo, no haya tenido en cuenta las graves consecuencias que una condena importa (conf. García, Luis, “Reincidencia y Punibilidad”, pág. 126 y nota al pie), despreciando la aplicación de la ley y de la pena, acreditando así el fracaso de la prevención especial de la condena anterior privativa de libertad y el antecedente objetivo de que la haya cumplido total o parcialmente, independientemente de su duración (conf. C.S.J.N. “Gelabert, R., 7.7.1988, LL 1988 E-351).

Por lo demás, que los jueces consideren como circunstancia agravante la existencia de antecedentes penales y aún de la reincidencia, por el juego de los arts. 40 y 41 del Código Penal, es en primer lugar una facultad que les cabe en orden a su función de individualización de la pena a aplicar en el caso específico, y el ordenamiento valorativo no establece explícitamente ni escalas ni ningún tipo de gradación, sosteniéndose incluso que en ciertos casos podría ser valorada como atenuante (ver Ziffer, P. “El sistema argentino de medición de la pena”, en Cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal, Año 1, Nº 1 y 2, ps. 108 y ss.). Y en segundo lugar, como facultad que es, puede ser o no ser ejercida y su valoración queda sujeta al criterio particular de los jueces en el caso concreto que directamente deben resolver, conjugándosela con el resto de las pautas en que confluyen en la medida y determinación de la sanción.

Por último, si el Tribunal acompaña mi propuesta sancionatoria, el planteo de inconstitucionalidad de la pena de reclusión formulado por la Defensa devendría abstracto.

         Tal es mi voto. (Arts. 375, inc. 2° del C.P.P. y 29 inc. 3°, 40, 41 del C.P.)

A la misma cuestión la doctora Etcheverry, dijo:

         Que adhiero al voto precedente por compartir los fundamentos en que se sustenta (Arts. 375, inc. 2° del C.P.P., y 29 inc. 3°, 40, 41 y  del C.P.)

A la misma cuestión el doctor Rizzi, dijo:

         Que adhiero al voto precedente por compartir los fundamentos en que se sustenta.(Arts. 375, inc. 2° del C.P.P., y arts.  29 inc. 3°, 40 y 41 del C.P.)

         Que de acuerdo al resultado de las cuestiones oportunamente resueltas, el Tribunal por unanimidad;

                        F A L L A:

          

         I. CONDENANDO a OSCAR ALBERTO PÉREZ GRAHAM actualmente detenido, a la pena de VEINTISIETE (27) AÑOS DE PRISIÓN, ACCESORIAS LEGALES Y COSTAS, por considerarlo coautor penalmente responsable del delito de homicidio en ocasión de robo producido mediante la utilización de un arma de fuego y con la intervención de menores de edad,(hecho primero), y autor penalmente responsable de los delitos de resistencia a la autoridad en concurso ideal con abuso de armas criminis causae (hecho tercero), ambos en concurso real, hechos cometidos los días 10 de octubre de 2009 y 26 de julio de 2010 respectivamente, (Arts. 12, 19, 29 inc. 3º, 40, 41, 41 bis y Quater, 45, 54, 55, 104, 105 en función del 80 inc. 7mo., 165, y 239 del Código Penal y arts. 371, 375, 530 y 531 del C.P.P.).

    II. DECLARANDO REINCIDENTE a OSCAR ALBERTO PÉREZ GRAHAM por las razones expuestas en el considerando pertinente (art. 50 del CP).

III. CONDENANDO a EMILIANO ALEJANDRO HERRERA  MONZÓN, actualmente detenido, a la pena de VEINTE (20) AÑOS DE PRISIÓN, ACCESORIAS LEGALES Y COSTAS, por considerarlo coautor penalmente responsable del delito de homicidio en ocasión de robo producido mediante la utilización de un arma de fuego, hecho cometido el día 10 de octubre de 2009(Arts. 12, 19, 29 inc. 3°, 40, 41, 41 bis, 45, y 165 del Código Penal y arts.  371, 375, 530 y 531 del C.P.P.).

     IV. ORDENANDO, que una vez firme, se proceda al decomiso de las armas fuego de tipo escopeta calibre 20, recortada en su culata y cañón (causa nro. 2656); de la pistola calibre 9 X 19 mm marca DGMF modelo Browning (causa nro. 2726) y de los proyectiles secuestrados en causa (Art. 23 del Código Penal).

    V. ORDENANDO que, una vez firme, se proceda a  la devolución de los efectos personales de la familia Urbani – previa individualización de los mismos- de conformidad con lo dispuesto en el art. 231 del C.P.P. En cuanto al pedido de devolución de las armas de los efectivos policiales efectuado, en atención a las constancias de  fs. 1143/1146 (causa 2726), requiérase al peticionante que realice las especificaciones del caso. (ART. 231 DEL C.P.)

     Regístrese, notifíquese a las partes y a quien corresponda; firme, comuníquese y remítase al Juzgado de Ejecución correspondiente, a sus efectos.

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